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Sentencia A.P. Santander 288/2013 de 4 de julio


 RESUMEN:

Delito contra la propiedad industrial: Recurrente, de nacionalidad marroquí, que adquiere para su venta unas zapatillas de deporte que imitan a las originales de una marca registrada. Acreditación de su posesión para su posterior venta que eran imitación de las originales, para la obtención de un lucro.

Ilmo. Sr. Presidente

Don Jose Luis Lopez del Moral Echeverria

Ilmos. Sres. Magistrados Doña Maria Rivas Diaz de Antoñana

Don Ernesto Saguillo Tejerina

=====================================

En la Ciudad de Santander, a cuatro de Julio de dos mil trece.

Este Tribunal de la Sección Primera de la Ilma. Audiencia Provincial de Cantabria, ha visto en grado de apelación la causa PA 472/11 del Juzgado de lo Penal núm. Cinco de Santander, Rollo de Sala núm. 363/13, seguida por delito Contra la Propiedad Industrial contra Clemente, cuyas circunstancias personales ya constan en la recurrida, representado por la Procuradora Sra. Nistal Herrera y defendido por el Letrado Sr. Moya Moya.

Ha sido parte apelante en este recurso el acusado, y apelado el Ministerio Fiscal.

Es ponente de esta resolución el Ilmo. Sr. Ernesto Saguillo Tejerina.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Se aceptan los de la Sentencia de instancia; y

Primero.—En la causa de que este Rollo dimana, por el Juzgado de lo Penal indicado se dictó con fecha 4 de enero de 2013 Sentencia cuyo relato de Hechos Probados y Fallo son del tenor literal siguiente:

"Hechos Probados: Sobre las 9.30 horas de la día 15-5-

2010, el acusado, Clemente, mayor de edad, de nacionalidad marroquí, en situación regular en territorio español, y, sin antecedente penales, con la intención de obtener un ilícito beneficio, adquirió para su ulterior venta zapatillas de deporte que imitaban a las originales de las marcas Adidas, Nikem Puma, Munich, y Bikkembergs. Que el acusado guardaba la mercancía en un garaje sito en el portal n.º NUM000 de la

C/ DIRECCION000 de la localidad de Torrelavega ocupando:

282 pares de zapatillas de marca Puma.

188 pares de la marca Nike.

23 pares de la Marca Adidas.

48 pares de la marca Munich.

70 pares de la marca Bikkembergs.

Asimismo en su vehículo tenía cargados 38 pares de la marca Nike y 24 de la marca Puma.

El acusado no contaba con la autorización de los titulares registrales de las citadas marcas.

Los artículos intervenidos han sido tasados pericialmente en la cantidad de 69.420 euros, con un beneficio económico para el acusado tasado en la cantidad de 7.987,50 euros.

Fallo: Que debo condenar y condeno a Clemente como autor responsable de un delito contra la propiedad industrial previsto y penado en el artículo 274.2 del código Penal, sin la concurrencia de la circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de 1 año de prisión, inhabilitación para ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de duración de la condena, 12 meses multa a razón de 2 euros día, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago, y a indemnizar en la cantidad de 6.141,96 euros al representante legal de Puma; 3.350,16 euros al representare legal de Nike; 409,86 euros al representante legal de Adidas, todo ello mas intereses legales conforme al artículo 576 de la LEC, y al pago de las costas."

Segundo.—Por el acusado, con la representación y defensa aludidas, se interpuso en tiempo y forma recurso de apelación, admitido a trámite por providencia del Juzgado de 22 de marzo de 2013; una vez dado traslado del recurso a las demás partes conforme ordena la Ley, se elevó la causa a esta Sección Primera de la Ilma. Audiencia Provincial de Cantabria, en la que tuvo entrada el día 24 de abril de 2013, y tras su examen se ha deliberado y Fallado el recurso en los siguientes términos.


HECHOS PROBADOSSe aceptan los de la resolución recurrida y


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.—Recurre Clemente la sentencia del Juzgado de lo Penal que le condenó como autor de un delito contra la propiedad industrial. Dice el recurso que las pruebas han sido erróneamente apreciadas; que las zapatillas que le fueron incautadas no estaban destinadas a su comercialización: que nadie le ha visto vender las mismas; que sólo estaba descargando el producto que una tercera persona -llamada Jeronimo - le había encargado recoger, desconociendo el uso que de las mismas fuese a hacer dicha persona, que lo más fácil habría sido seguirle y comprobar si efectivamente iba a venderlas en mercadillo; el perito dice que nada tienen que ver con los modelos que pretenden imitar ni en calidad, ni en presentación y diseño por lo que no existe riesgo de confusión.

La sentencia del Juzgado de lo Penal tuvo por acreditado que el ahora recurrente tenía en su posesión para posterior venta más de seiscientos pares de zapatillas que eran imitación de los originales de determinadas marcas, imitaciones efectuadas sin autorización de los titulares registrales de las marcas.

El Ministerio Fiscal solicita la confirmación de la sentencia recurrida atendiendo a la correcta valoración por parte de la juez de instancia de la prueba practicada.

Segundo.—Sobre la conducta del recurrente, el artículo 274 del Código Penal castiga al que "posea para su comercialización o ponga en el comercio", conductas de la suficiente amplitud como para incluir sin ningún género de dudas la que desarrollaba el ahora recurrente pues no es concebible sino un destino comercial para la posesión de más de seiscientos pares de zapatillas que se encontraban en un local que él tenía arrendado y algunos de los cuales estaba introduciendo en una furgoneta de su propiedad para su traslado, constando que había estado dado de alta en la actividad de venta ambulante de calzado y en fase de instrucción reconoció dedicarse a dicha actividad.

Sobre la referencia a que estaría trabajando para una persona llamada " Jeronimo ", de igual forma podría haber dicho Marcial o Nazario, pues ningún dato ha aportado no sólo de la existencia y relación con dicha persona sino de que ello supusiese que no le fuese a él imputable alguna de las conductas penadas en la ley. Lo cierto es que la persona a cuyo nombre se enviaron las mercancías se denominaba " Serafin ", nombre muy parecido al suyo, " Clemente ", y con destino Torrelavega y, en cualquier caso, estaba en posesión de la mercancía cuando intervinieron los agentes de la autoridad y se disponía a trasladar la misma.

De ahí que no sea necesario -no se exige por el tipo- probar la venta efectiva a terceros en mercadillo o establecimiento comercial sino que, a partir de las declaraciones de los agentes intervinientes y las evidencias incorporadas a la causa, se desprende la posesión de las zapatillas y su destino a la venta a terceras personas para la obtención de un lucro.

Tercero.—El otro argumento del recurso se refiere a la inexistencia de riesgo de confusión entre estos efectos y los producidos por las marcas genuinas. Como ya se recoge en la sentencia recurrida, presentes el resto de elementos que se vienen exigiendo para la punición de supuestos como el presente -constancia de la falsificación de los derechos de propiedad industrial referidos a las marcas de determinados productos, conocimiento de ello y realización de algún acto típico ya sea de fabricación ya de comercialización de tales productos-, sobre la tipicidad de supuestos en que el producto ofrecido es una burda imitación de los protegidos por los derechos de propiedad industrial, esta Audiencia Provincial entiende que el bien jurídico protegido por la norma es no sólo, aunque principalmente, el derecho de uso exclusivo del titular de la marca, sino también el mercado y los consumidores, como se desprende del propio enunciado del Capitulo XI del Titulo XII del Código Penal en que se encuentra el precepto; de ahí que deba negarse el carácter típico de los hechos cuando tal bien jurídico no pueda en absoluto y de forma evidente resultar lesionado por ser la imitación de la marca absolutamente burda y grosera hasta el punto de no poder inducir a confusión alguna; lo que debe plantearse es la confundibilidad del signo distintivo, no del producto, por lo que debe determinarse si existe o no riesgo de confusión efectivo entre los signos distintivos y, por ello, carecerán de trascendencia penal los casos de utilización del signo distintivo por persona distinta de su titular y sin consentimiento de este sólo cuando se trate de imitación burda del signo distintivo, de reproducción con inexactitudes evidentes en relación con la marca auténtica o su modificación grosera que imposibilite racionalmente que se produzca confusión.

De esta manera, no se pone en duda que en las zapatillas intervenidas al recurrente se reproduce el logo o marca de la prenda auténtica. Que la calidad de ambas zapatillas no sea la misma es lógico pues, en otro caso, el precio no podría ser muy distinto; las diferencias entre los detalles de acabado de una y otra zapatilla exigen un conocimiento exhaustivo de cada uno de los efectos y una comparación a la vista de ambos. Se aporta una pericial de "Adidas Group" que dice que los artículos intervenidos que llevan dicha marca "reproducen fielmente el diseño y forma de la zapatilla original", "utilizan fielmente" el logo y la marca que se encuentran registrados. También en el informe remitido por "NIKE" se dice que las zapatillas "incorporan el signo gráfico característico de NIKE". En el informe del perito Carlos Antonio se detallan las diferencia entre el original y el intervenido en el caso sin que existan referencias a que ello afecte al logo y la marca plasmada en las zapatillas que son perfectamente confundibles en ese extremo con las originales. De ello cabe concluir que se trata de prendas aptas para aparecer, ante el ciudadano medio, como propias de tales marcas puesto que no hay modificación en cuanto a los signos gráficos que incorporan, el del titular de la marca, que no aparece ni como una imitación burda, ni con ninguna modificación grosera, ni con inexactitud evidente y es, por tanto, apto para causar el consiguiente efecto perjudicial sobre los derechos de propiedad industrial de tales marcas; por ello, no puede apreciarse que concurra circunstancia para declarar que los hechos no tienen trascendencia penal pues se cumplen los requisitos del tipo objeto de aplicación, el del artículo 274.2 del Código Penal.

Cuarto.—Se imponen al condenado las costas de esta alzada.

Así, en ejercicio de la potestad jurisdiccional que nos ha conferido la Constitución Española, y en nombre de Su Majestad El Rey,


FALLAMOS


 
Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por el Clemente y contra la Sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número Cinco de Santander a que se refiere este rollo, debemos confirmar y confirmamos la misma con imposición al apelante de las costas de esta alzada.

Siendo firme esta Sentencia desde esta fecha, por no caber contra ella recurso alguno, devuélvase la causa original junto con su testimonio al Juzgado de procedencia para su ejecución y cumplimiento.

Así por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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