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Sentencia T.S.J. Cantabria 440/2013 de 5 de junio


 RESUMEN:

Sucesión de empresas: Obligación de subrogar a los trabajadores. Convenio aplicable: En función de la actividad contratada y efectivamente desarrollada, la norma convencional aplicable, es el convenio sectorial que impone el deber de subrogar al personal de la anterior contrata.

En Santander, a 5 de junio de 2013.

Rec. Núm. 260/2013

PRESIDENTE

Ilmo. Sr. D. Rubén López Tamés Iglesias

MAGISTRADAS

Ilma. Sra. D.ª Mercedes Sancha Saiz

Ilma. Sra. D.ª ELENA PEREZ PEREZ (PONENTE)

EN NOMBRE DE SU MAJESTAD EL REY, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria compuesta por los Ilmos. Sres. citados al margen ha dictado la siguiente

SENTENCIA

En el recurso de suplicación interpuesto por UTE RACING contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social Núm. Dos de Santander, ha sido Ponente la Ilma. Sra. D.ª ELENA PEREZ PEREZ, quien expresa el parecer de la Sala.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.—Que según consta en autos se presentó demanda por D. Demetrio siendo demandados Real Racing Club de Santander y otros, sobre Despido, y que en su día se celebró el acto de la vista, habiéndose dictado sentencia por el Juzgado de referencia en fecha 8 de enero de 2.013 en los términos que se recogen en su parte dispositiva.

Segundo.—Que como hechos probados se declararon los siguientes:

1.º- El actor, Demetrio, ha venido prestando sus servicios profesionales para la empresa demandada, URBASER,S.A y CONTRATAS PIÑERA,S.A, (UTE RACING), con antigüedad desde el 6 de septiembre de 2007, ostentando la categoría profesional de Subalterno y percibiendo un salario diario de 37,49 euros incluida la parte proporcional de pagas extras.

2.º- La relación laboral entre las partes se inició en la indicada fecha mediante la celebración de un contrato de trabajo eventual por circunstancias de la producción a tiempo completo cuya causa consignada en el mismo fue: "realizar refuerzo de labores de cuidado de campos de futbol", con una duración inicial hasta el 5 de diciembre de 2007, que fue prorrogado hasta el 5 de marzo de 2008, convirtiéndose en contrato de trabajo indefinido a partir de dicha fecha.

3.º- Con fecha 21 de febrero de 2006 la UTE RACING y el REAL RACING CLUB DE SANTANDER, S.A.D, suscribieron un contrato de prestación de servicios en virtud del cual éste encomendaba a la citada UTE la prestación de los servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas y los campos de los que el Club posee una concesión municipal de uso, incluida la jardinería en el entorno de las instalaciones.

El citado contrato, con una duración inicial hasta el 30 de junio de 2008, fue prorrogándose por periodos sucesivos de un año al no haber mediado denuncia por ninguna de las partes, obra en autos y se da por reproducido.

4.º- A la fecha de celebración del citado contrato de prestación de servicios, en febrero de 2006, el REAL RACING CLUB DE SANTANDER tenía en plantilla a diez trabajadores dedicados a las labores de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas, los campos y labores de jardinería, que fueron subrogados por la UTE RACING.

5.º- Con fecha 22 de mayo de 2012, el REAL RACING CLUB comunica a la UTE RACING lo siguiente:

"Muy Señores nuestros:

Por medio de la presente les comunicamos que procederemos a denunciar el contrato que mantenemos en vigor de fecha 21 de febrero de 2006 y vencimiento el 30 de junio de 2012.

Queremos llegar a un nuevo acuerdo, si ello es posible, modificando el precio pactado inicialmente, dadas las circunstancias por las que atraviesa el CLUB, que como ustedes bien conocen, está a la espera de la celebración de la junta de acreedores que apruebe el convenio, prevista para el próximo 11 de junio.

Sin otro particular y a la espera de su conformidad, nos despedimos de ustedes, muy atentamente".

6.º- Con fecha 14 de junio de 2012, la UTE RACING comunica al actor lo siguiente:

"Muy señor mío:

Al objeto de garantizar el principio de estabilidad en el empleo y la absorción del personal entre quienes se sucedan, al cesar en la prestación del servicio de "conservación y mantenimiento de campos e instalaciones" que UTE URBASER,S.A-CONTRATAS PIÑERA,S.A (UTE RACING) realiza hasta la fecha para el REAL RACING CLUB DE SANTANDER, servicio al cual está usted adscrito, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 44 del Real Decreto Legislativo 1/1995 de 25 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido del Estatuto de los Trabajadores y de lo preceptuado en tal sentido en las normas convencionales de aplicación y restantes disposiciones legales concordantes, esta empresa pasará a ser laboralmente subrogada por el propio REAL RACING CLUB DE SANTANDER, o en su caso por el contratista que vaya a ejecutar los servicios, por lo cual pasará a prestar sus servicios para el mismo con todos sus derechos actuales o en curso de adquisición, es decir, manteniendo su puesto de trabajo, salario, jornada, y demás condiciones laborales.

A la finalización de la jornada del próximo día 30 de junio de 2012 causará baja en esta empresa y al inicio de la siguiente inmediata, 1 de julio de 2012, alta en la nueva entidad o empresa titular del servicio.

A partir de la citada fecha tendrá a su disposición la liquidación, saldo y finiquito correspondiente a todos los conceptos que se devenguen hasta ese momento.

Quedando a su entera disposición para cualquier aclaración al respecto, sin otro particular, reciba un cordial saludo, atentamente".

7.º- A la fecha de celebración del contrato de prestación de servicios entre el REAL RACING CLUB y la UTE RACING, en febrero de 2006, prestaban servicios para el Racing en labores de mantenimiento y conservación de instalaciones y campos los siguientes trabajadores y con las siguientes antigüedades:

Rogelio 27/11/2003

Carlos José 01/12/1982

Ángel Daniel 27/11/2003

Baldomero 26/02/2004

Dimas 26/02/2004

Fructuoso 12/12/1994

José 02/03/1992

Octavio 05/09/2003

8.º- El trabajador Carlos José, pasa a situación de jubilación parcial y suscribe el 1 de mayo de 2008 un contrato de trabajo a tiempo parcial por jubilación parcial con la UTE RACING, suscribiendo también la citada UTE para suplir el resto de la jornada, un contrato de relevo en la misma fecha con el trabajador Virgilio.

9.º- Con fecha 19 de julio de 2012 el REAL RACING CLUB DE SANTANDER y al empresa BRAÑANON GREEN,S.L, suscriben un contrato de prestación de servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas y los campos de los que el Club posee una concesión municipal de uso.

El citado contrato obra en autos y se da íntegramente por reproducido.

10.º- En virtud de dicho contrato, y por aplicación de lo dispuesto en su clausula 2.1.1., BRAÑANON GREEN, S.L, ha subrogado a dos trabajadores que son los que constan en el Anexo II del contrato: Dimas y Fructuoso.

11.º- A partir del 1 de julio de 2012, los trabajadores que venían prestando servicios para la UTE RACING, incluido el actor, acudieron a las instalaciones del Racing haciendo acto de presencia pero sin prestar servicios por cuanto que no había ya ningún Encargado de la UTE para encomendarles trabajo, ni tampoco maquinaria alguna con la que desempeñarlos, que no fue traspasada a la empresa BRAÑANON GREEN porque fue retirada por la UTE el día 1 de julio de 2012.

12.º- Con fecha 16 de julio de 2012, Demetrio, Baldomero, Ángel Daniel y Rogelio, formularon papeleta de conciliación ante el ORECLA por despido contra el REAL RACING CLUB DE SANTANDER y la UTE URBASER-CONTRATAS PIÑERA, celebrándose el 27 de julio acto de conciliación que se cerró con avenencia respecto de Baldomero, Ángel Daniel y Rogelio al reconocer el Real Racing Club de Santander la improcedencia de los despidos y optar por no readmitir a los citados trabajadores, extinguiéndose la relación laboral a fecha 1 de julio de 2012 con abono de las indemnizaciones correspondientes. Así mismo se acordó el archivo respecto de la empresa UTE URBASER- CONTRATAS PIÑERA.

El acto de conciliación finalizó Sin Avenencia respecto del demandante.

13.º- No ha ostentado el trabajador cargo de representación sindical.

14.º- Carlos Alberto prestó servicios para el REAL RACING CLUB DE SANTANDER, S.A.D desde el 12 de julio 2004 hasta el 16 de enero de 2006.

Tercero.—Que contra dicha sentencia anunció recurso de suplicación la parte demandada, siendo impugnado de contrario, pasándose los autos al Ponente para su examen y resolución por la Sala.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.—En el presente caso, la condenada, UTE RACING, formula recurso frente a la sentencia de instancia que, estimando la demanda de despido formulada por el actor, declaró la improcedencia del mismo, condenando a la recurrente a estar y pasar por las consecuencias de dicha declaración, con absolución de las codemandadas (REAL RACING CLUB DE SANTANDER, S.A.D. y BRAÑANON GREEN S.L.).

En el recurso articula ocho motivos. Los seis primeros, con amparo procesal en el apartado b) del art. 193 LRJS, instan la revisión de los hechos declarados probados y los dos restantes, con fundamento en el apartado c) del mismo artículo, denuncian la infracción de lo dispuesto en los arts. 44 ET, la Directiva 2001/23, los arts. 1254, 1255, 1281 y concordantes del Código Civil y del art. 43 del convenio de jardinería, en relación al art. 44 ET y a la Directiva comunitaria 2001/23.

Segundo.—La primera de las revisiones fácticas solicitadas, afecta al hecho probado tercero, para el que propone la siguiente redacción alternativa: " Con fecha 21 de febrero de 2006 la UTE RACING y el REAL RACING CLUB DE SANTANDER S.A.D., suscribieron un contrato de prestación de servicios en virtud del cual éste encomendaba a la citada UTE la prestación de los servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas y los campos de los que el Club posee una concesión municipal de uso, incluida la jardinería en el entorno de las instalaciones. La Estipulación Primera, relativa al objeto del contrato, precisa que el Racing de Santander contrata en exclusiva, salvo en los casos estipulados en el apartado B de esta cláusula, a la UTE, que acepta, la prestación de los servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones y los Campos tal y como a continuación se especifica (en adelante "los Servicios"): Conservación del césped: los servicios de conservación del césped consistirán en Siega, Riego, Abonado, Tratamientos Fitosanitarios, Pinchado y Aireación, Recebado, Tratamientos Herbicidas, Pintado del Terreno de Juego, Asentamiento de Tepes y alejamiento de aves, y se prestarán en las fechas y horarios propuestos por la UTE y aprobados por Racing de Santander, que solo podrá oponerse por motivos fundados, incluyendo entre los mismos los criterios de los entrenadores de las distintas competiciones deportivas en las que participen los equipos que utilizan las Instalaciones y los Campos. El citado contrato, con una duración inicial hasta el 30 de junio de 2008, fue prorrogándose por periodos sucesivos de un año al no haber mediado denuncia por ninguna de las partes, obra n autos y se da por reproducido".

Dicha pretensión no se puede acoger, al resultar de todo punto intrascendente, toda vez que el hecho tercero de la sentencia recurrida, ya alude al contrato suscrito entre la UTE RACING y el REAL RACING CLUB DE SANTANDER S.A.D., en fecha 21-2- 2006, indicando que obra en autos y que su contenido se da por reproducido. Por tanto, la adición que se postula resulta intrascendente, toda vez que el íntegro contenido del referido contrato, se da por reproducido en la sentencia de instancia.

En segundo lugar, solicita la revisión del hecho probado noveno, proponiendo para el mismo el siguiente texto alternativo: "Con fecha 19 de julio de 2012 el REAL RACING CLUB DE SANTANDER S.A.D. y la empresa BRAÑANON GREEN, S.L., suscriben un contrato de prestación de servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas y los campos que el club posee una concesión municipal de uso. La Estipulación Primera, relativa al objeto del contrato, precisa que el Racing de Santander contrata en exclusiva, a la sociedad Brañanon Green, que acepta, la prestación de los servicios de conservación y mantenimiento de las instalaciones y los Campos tal y como a continuación se especifican en el presupuesto presentado por la sociedad BRAÑANON GREEN S.L. aprobado por la sociedad REAL RACING Club de Santander S.A.D. y que se acompaña a este escrito como Anexo I, y que comprenden el servicio de conservación en césped, los cuales consistirán en Siega, Riego, Abonado, Tratamientos Fitosanitarios, Pinchado y Aireación, Recebado, Tratamientos Herbicidas, Pintado del terreno de Juego, Asentamiento de Tepes, y se prestarán en las fechas y horarios propuestos por la sociedad BRAÑANON GREEN S.L. y aprobados por el Racing de Santander, que solo podrá oponerse por motivos fundados, incluyendo entre los mismos los criterios de los entrenadores de las distintas categorías y las necesidades derivadas del calendario y el horario de las competiciones deportivas en las que participen los equipos que utilizan las Instalaciones y los Campos".

Tampoco esta pretensión puede prosperar, dado que, al igual que ocurría con la precedente, lo cierto es que el íntegro contenido del contrato suscrito entre el REAL RACING CLUB DE SANTANDER S.A.D. y la empresa BRAÑANON GREEN, S.L., fechado el 19-7-2012, igualmente, se da por reproducido en el hecho probado noveno, lo que determina la irrelevancia de la modificación propuesta.

En tercer término, insta la inclusión de un nuevo hecho probado en el relato fáctico, con el ordinal 15.º y el contenido siguiente: " La cláusula 2.1.1 del contrato de prestación de servicios suscrito el 21 de febrero de 2006 entre el Racing de Santander y la UTE RACING establecía que para la prestación de los servicios contratados, la UTE, con independencia del personal que estimare oportuno, en su caso, asignar a la ejecución del Contrato, se comprometía a subrogar con efectos el día 1 de marzo de 2006, de acuerdo con lo previsto en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, al personal de Racing de Santander perteneciente a la unidad productiva autónoma adscrita a la prestación de los servicios que se encontrara en alta en la Seguridad Social a la fecha de firma del presente contrato. Una vez se haya producido la extinción del presente contrato los trabajadores afectos al mismo causarán baja en la UTE y serán subrogados por quien se haga cargo nuevamente del citado mantenimiento, tanto si este es retomado por el Racing de Santander como si se contratara con una nueva empresa, siempre que la UTE acredite estar al corriente de pago de todos los costes incurridos durante el periodo por el que los ha tenido contratados, incluido el aumento anual de los salarios en base al IPC".

De nuevo, la inclusión del texto que propone resulta intrascendente, toda vez que, como se ha dicho, el hecho probado tercero, ya da por reproducido el contrato al que alude y además, el fundamento de derecho segundo, recoge el tenor literal de la cláusula 2.1.1., por lo que, con independencia de la interpretación que haya de efectuarse, en relación a su contenido, en sede del correlativo motivo de infracción jurídica, no resulta necesaria la inclusión que el recurrente pretende, en el relato fáctico de la sentencia recurrida.

En cuarto lugar, solita añadir otro hecho probado con el siguiente tenor literal: " En fecha 11 de junio de 2012 la UTE RACING comunica al Racing de Santander su conformidad con la denuncia del contrato de prestación de servicios efectuada por el Racing de Santander por carta de fecha 22 de mayo de 2012".

También sin trascendencia, la inclusión que se pretende, pues lo que, en definitiva, quiere adicionar, es la conformidad de la anterior adjudicataria del contrato, con la denuncia formulada por la contraparte, dato que carece de relevancia en cuanto al fondo.

En el motivo quinto, solicita la adición de otro hecho probado con el ordinal 17.º y el siguiente contenido: "En fecha 25 de junio de 2012 la UTE RACING comunica al Racing de Santander en virtud de lo establecido en el art. 44 del Estatuto de los Trabajadores y la Estipulación Segunda, 2.1.1 del contrato de prestación de servicios suscrito entre ambas, la subrogación laboral de los trabajadores adscritos al "servicio de conservación y mantenimiento de los Campos e instalaciones", por su propia sociedad, Real Racing Club de Santander, o, en su caso, por el contratista que vaya a ejecutar los servicios a partir del día 1 de julio de 2012, adjuntando a dicho comunicado certificado del organismo competente de estar al corriente de pago en la Seguridad Social, fotocopia de los cuatro últimos recibos de salarios, de los trabajadores afectados, fotocopia de los TC1 y TC2 de cotización a la Seguridad Social de los últimos cuatro meses, relación de personal y fotocopia de los contratos de trabajo del personal afectado por la subrogación".

Consta, en la documental a la que alude, la entrega de los documentos indicados, por lo que procede incluir este extremo en el relato fáctico.

Finalmente, solicita añadir otro hecho probado con el ordinal 18.º y el siguiente contenido: "D. Rogelio, D. Baldomero y D. Ángel Daniel fueron dados de alta en la Seguridad Social por el Real Racing Club de Santander en fecha 1 de julio de 2012 y baja el día 27 de julio de 2012".

El dato que se apunta carece de trascendencia, al constar expresamente, tanto en el relato fáctico de la sentencia recurrida, como en la fundamentación jurídica de la misma (hecho probado decimosegundo y fundamento de derecho tercero), el reconocimiento de la improcedencia de los despidos por parte del Real Racing Club de Santander y el abono de la consiguiente indemnización, pactada en sede de conciliación ante el ORECLA, el 27-7-2012.

Tercero.—En el primer motivo de infracción jurídica, la recurrente cuestiona la infracción, por parte de la sentencia de instancia, del contenido de los artículos 44 ET, de la Directiva comunitaria 2001/23, relativa al mantenimiento de los derechos de los trabajadores en caso de traspasos de empresas, de centros de actividad o de partes de empresas, o de centros de actividad y la jurisprudencia que cita, así como de los arts. 1254, 1255 y 1281 del Código Civil.

En términos generales, sostiene que para la subrogación empresarial es suficiente, a tenor de la jurisprudencia, con la transmisión del servicio adjudicado, como elemento patrimonial, sin que sea necesario otro desplazamiento de elementos de esta naturaleza, en los casos en los que la actividad descansa sobre la mano de obra, exigiéndose, como elemento o factor determinante, a efectos de la sucesión empresarial, que el nuevo empresario continúe con la actividad o la explotación del servicio y además, se haga cargo de una parte esencial, en términos de número de personal, que su antecesor destinaba a dicha tarea.

Por otro lado, alude a que la subrogación puede producirse, vía convencional o prevista en el pliego de condiciones que regula la concesión de que se trate, lo que concurría en el presente caso, en el que la subrogación del personal de la empresa recurrente, por parte del Racing Club de Santander, vendría impuesta por la cláusula 2.1.1 del contrato concertado entre ambas partes, en fecha 21-2-2006 y que habría sido interpretada de forma arbitraria y desorbitada en la sentencia de instancia, aludiendo luego a las normas reguladoras de la interpretación de los contratos que, según el recurrente, se habrían infringido.

En relación a la cuestión que se plantea en el presente motivo de infracción jurídica, es cierto que, como alega el recurrente, en supuestos en los que se produce una sucesión en una contrata, si el contrato, con idéntico contenido, se adjudica a otra empresa, que se subroga en los contratos de una parte esencial de los trabajadores de la primera, aunque la empresa adjudicataria no celebre contrato alguno con la anterior contratista y se vea obligada a aportar maquinaria y ciertos elementos materiales, se produce el fenómeno de la sucesión empresarial. En este sentido se ha pronunciado, entre otras, la Sentencia del Tribunal Supremo de 7-12-2011 (Rec. 4665/2010), en un supuesto de un cambio en la titularidad de la contrata, en el que la nueva contratista había asumido al 80 por 100 del personal de la anterior y ello, aun cuando había aportado algunos bienes materiales, indicando que en tales supuestos, para que exista sucesión empresarial, a efectos legales, no es necesario que se produzca un contrato de cesión de la actividad o de medios materiales entre la antigua contratista y la nueva, sino que basta con que la suceda en la actividad, esto es, que la nueva empresa suceda a la anterior, en la contrata en la que se le habían encomendado las mismas labores y además, había asumido al 80% de la plantilla de aquella.

Ahora bien, la referida doctrina no puede aplicarse al presente caso, pues de conformidad con el relato fáctico, la empresa a quien la parte recurrente, pretende imputar la obligación de subrogar al actor, esto es, al Racing Club, no ha continuado con la actividad contratada con la UTE Racing y por lo tanto, no es sucesora de aquella, en dicha actividad. De hecho, en la carta remitida por el Real Racing Club a la UTE Racing, en fecha 22-5-2012, se indica que el vencimiento de dicho contrato, se producirá el 30-6-2012 (hecho probado quinto) y en fecha 19-7-2012, el Real Racing Club, suscribe un nuevo contrato con una empresa distinta, esto es, con Brañanon Green, para la prestación del servicio de conservación y mantenimiento de las instalaciones deportivas y de los campos de los que el Club posee una concesión municipal de uso. Además, a lo largo de la fundamentación jurídica se deja constancia, con indudable valor fáctico, que durante el tiempo transcurrido entre la finalización de la inicial contrata y la ulterior, el actor no continuó prestando servicios para el Racing de Santander (fundamento de derecho tercero, que deriva de la valoración de la prueba testifical)

Por tanto, resulta claro que al no ser sucesora de la actividad encomendada a la referida empresa, no cabe entender que pueda declararse una sucesión empresarial a los efectos legales establecidos, de conformidad con la anterior doctrina.

Resta por analizar si es posible atribuir la pretendida obligación de subrogación del personal de la UTE Racing, como consecuencia derivada de la cláusula 2.1.1 del contrato suscrito entre la misma y el Racing Club, en fecha 21-2-2006.

Sostiene el recurrente que la interpretación efectuada en la sentencia de instancia es arbitraria y que la correcta, conforme a la legislación civil, en materia de interpretación de contratos, determinaría la concurrencia de la pretendida obligación de subrogación del demandante.

Sobre esta cuestión, conviene recordar que las reglas de interpretación de los contratos que regula el Código Civil, también aplicable a los convenios colectivos, como recoge la Sentencia del Tribunal Supremo de 25-3-2009, establecen que debe prevalecer la apreciación de los órganos jurisdiccionales de instancia, al ser más objetiva, puesto que han presenciado la prueba relativa a la verdadera intención de las partes contratantes, con la salvedad de que dicha interpretación sea irracional, ilógica o infrinja la normativa reguladora (SSTS de 23-5-2006 y 28-1-2013, entre otras).

En relación a la interpretación de los contratos, el art. 1281 del Código Civil establece que «si los términos de un contrato son claros y no dejan duda sobre la intención de los contratantes se estará al sentido literal de sus cláusulas. Si las palabras parecieren contrarias a la intención evidente de los contratantes, prevalecerá ésta sobre aquéllas».

Por tanto, en caso de que los términos del contrato sean claros y no ofrezcan dudas sobre la intención de las partes, ha de estarse a la interpretación literal de sus cláusulas, pero en caso contrario, esto es cuando se susciten dudas sobre dicha voluntad, "ha de prevalecer la interpretación subjetiva o intencional sobre la literal, siendo el tribunal el que debe averiguar el propósito buscado por los contratantes cuando convinieron esa estipulación de significado controvertido" (STS de 16-1-2008).

Por su parte, el art. 1.282 del CC recoge que, "para juzgar de la intención de los contratantes, deberá atenderse principalmente a los actos de éstos, coetáneos y posteriores al contrato" y el art. 1284 CC, que "si alguna cláusula de los contratos admitiere diversos sentidos, deberá entenderse en el más adecuado para que produzca efecto".

En definitiva, la interpretación ha de efectuarse tomando en consideración, en primer lugar, el sentido literal de las cláusulas o el sentido propio de sus palabras (art. 3 CC y 1281 CC). Por su parte, la regla contenida en el art. 1282 CC, es supletoria de la prevista en el párrafo segundo el art. 1281 CC, a fin de evitar, tal como establece la STS de 20-2-1984, "que se tergiverse lo que aparece claro o que se admita, sin aclarar, lo que se ofrezca oscuro, siendo factor decisivo de interpretación, en el primer supuesto las palabras empleadas y, en el segundo, la intención evidente de los contratantes". En idéntico sentido se pronuncian las SSTS de 4-6-1984, 20-12-1988, 20-3-1990, 30-1-1991, 13-3-2007 y 27-5-2008, entre otras.

La sentencia de instancia interpreta el contenido de la controvertida cláusula 2.1.1 del contrato de fecha 21-2-2006, sosteniendo que la misma, solo obliga al Club a hacerse cargo del personal que, originariamente, había sido subrogado por la UTE, a partir del 1-3-2006, esto es, de los trabajadores que antes de dicha fecha, formaban parte de la plantilla del Club y desarrollaban funciones de conservación y mantenimiento de los campos e instalaciones deportivas.

Por tanto, no siendo el actor, personal originario de dicha entidad, ya que el mismo, suscribió un contrato de prestación de servicios directamente con la UTE Racing, el 6-9-2007, que fue transformado en indefinido el 5-3-2008, concluye que no existía obligación por parte del Club, de hacerse cargo de dicho trabajador, en virtud de la referida cláusula.

Esta interpretación no resulta ilógica, ni arbitraria, sino que por el contario, se ajusta tanto al tenor literal del contrato de fecha 21-2-2006, como a la verdadera intención de las partes, puesta de manifiesto en los actos tanto coetáneos como posteriores al contrato, de conformidad con lo dispuesto en el art. 1282 CC.

Conviene tener presente que en la cláusula 2.1.1 del mismo, se establece, de una parte, la obligación de la UTE, de subrogar, con efectos al día 1 de marzo de 2006, al personal del Racing de Santander, perteneciente a la unidad productiva adscrita a la prestación de los servicios, que se encuentren en alta en la Seguridad Social, a la firma del contrato y de otra, que al tiempo de su extinción, los trabajadores afectos al mismo, causarán baja en la UTE y "serán subrogados por quien se haga cargo nuevamente del citado mantenimiento, tanto si este es retomado por el Racing de Santander como si se contratara con una nueva empresa, siempre que la UTE acredite estar al corriente del pago de todos los costes incurridos durante el período en el que hayan sido contratados (....)".

Con base en el tenor literal de la referida cláusula, la parte recurrente sostiene que no cabe diferenciar grupos de trabajadores, como hace la sentencia de instancia. Ahora bien, como decimos, atendiendo a los actos tanto coetáneos como posteriores, resulta claro que la intención de las partes fue la de que la empresa adjudicataria del contrato asumiese al personal del Racing Club, destinado a las labores de mantenimiento y conservación de los campos, con efectos a fecha 1 de marzo de 2006, pactando la reversión de dicho personal, a la inicial empleadora, esto es, al Racing Club, al tiempo de la extinción de la referida contrata, como efectivamente se hizo, ya que, tal como declara la sentencia de instancia, el Club asumió al referido personal, con la excepción de los dos trabajadores asumidos por la nueva adjudicataria.

En definitiva, en contra de lo que se sostiene en el escrito de recurso, no cabe considerar que la voluntad de las partes fuera otra distinta de la considerada en la sentencia de instancia, por lo que procede la desestimación del presente motivo recurso.

Cuarto.—En el segundo motivo de infracción jurídica, que se articula para el supuesto de desestimación del anterior, la recurrente alega infracción de lo dispuesto en el art. 43 del convenio colectivo estatal de jardinería (BOE de 19-8-2011), en relación al art. 44 ET y a la directiva comunitaria 2001/23 del Consejo.

En este motivo, alude a que el referido art. 43 del convenio estatal de jardinería, es de plena aplicación a la nueva adjudicataria del servicio, esto es, a la codemandada BRAÑANON GREEN. Sostiene que los estatutos de dicha empresa (art. 2), comprenden, entre sus actividades, las propias de jardinería, por lo que, con independencia de cuál sea la actividad principal desarrollada por dicha mercantil, lo cierto es que los empleados adscritos al servicio contratado con el Racing Club, realizan una actividad que se encuentra dentro del ámbito funcional de dicho convenio, conforme a lo dispuesto en el art. 2 del mismo.

La sentencia de instancia ha considerado que la codemandada no tenía obligación de subrogar al personal de la anterior contratista, toda vez que no concurre un supuesto de subrogación legal del art. 44 ET, ni dicho deber se desprende de las cláusulas del contrato suscrito con el Racing Club, en fecha 19-7-2012 y además, porque no se encuentra incluida en el ámbito funcional del convenio colectivo estatal de jardinería, teniendo convenio propio de empresa, al igual que el Racing Club de Santander.

El análisis de la cuestión planteada en el presente motivo de recurso, exige considerar, en primer lugar, que no consta cual sea la actividad principal de la codemandada, pero sí que el contrato de prestación de servicios concertado con el Real Racing Club de Santander, tiene un objeto prácticamente idéntico al suscrito, el 21-2-2006, por la anterior contratista (véanse, los folios n.º 297 a 299 y 128 a 131).

Como se aprecia, en la cláusula primera de ambos contratos, se delimita el objeto de los mismos, que es, como decimos, prácticamente idéntico y comprende, principalmente, las funciones propias de conservación del césped, consistentes en la siega, riego, abonado, tratamientos fitosanitarios, pinchado y aireación, recebado, tratamientos herbicidas, pintado del terreno de juego y asentamiento de tepes.

De este modo, teniendo en cuenta que el ámbito funcional del convenio colectivo estatal de jardinería, cuya aplicación sostiene la parte recurrente, comprende "a todas aquellas empresas que se dediquen a la realización, diseño, conservación y mantenimiento de jardinería en todas sus modalidades, ya sean públicas o privadas, así como aquellas empresas que con independencia de las distintas actividades que pudiera desarrollar, realicen trabajos propios de diseño, construcción, conservación y/o mantenimiento de jardinería en todas sus modalidades" (art. 2 del referido convenio), deben aceptarse las alegaciones del escrito de recurso al respecto, pues el citado convenio comprende, dentro de su ámbito funcional, las tareas relacionadas con la jardinería, en cualquiera de sus modalidades y como quiera que, la contrata adjudicada, tiene por objeto, precisamente, este tipo de actividades, la lógica consecuencia es la aplicación del referido convenio y con ello, la clausula de subrogación prevista en el art.43, en función de la concreta actividad desarrollada en relación al referido contrato.

Frente a ello, no cabe alegar el expreso pacto alanzado entre las partes, esto es, el Racing Club y Brañanon Green (cláusula 2.1.1 del contrato), en relación al convenio colectivo aplicable, pues la Sala Cuarta del Tribunal Supremo se ha pronunciado, en numerosas ocasiones, sobre la fuerza vinculante de los convenios colectivos y la imposibilidad de las partes, de someterse a convenio distinto del que resulte aplicable. En este sentido destacan las SSTS de 24-2-1992 y 29-4-1993 y la Sentencia del TC de 30 de abril de 1985, que establecieron que: "la garantía constitucional de la fuerza vinculante de los Convenios Colectivos implica la atribución a los mismos de una eficacia jurídica en virtud de la cual el contenido normativo de aquellos se impone a las relaciones de trabajo incluidas en sus ámbitos de aplicación de manera automática".

Por lo tanto, resulta ajeno al poder dispositivo de los contratantes, la imputación del convenio colectivo que estimen más oportuno o adecuado, a su particular interés.

Ahora bien, la determinación del ámbito funcional de un convenio colectivo y por lo tanto, su aplicación a determinados contratos laborales, no es una cuestión sencilla, por cuanto, es frecuente que, en la práctica, se produzcan cuestiones difíciles de determinar, como consecuencia de las diferentes actividades desarrolladas en la misma empresa, o por la concurrencia de varias normas convencionales.

En principio, la actividad principal desarrollada por la empresa, es la que va a determinar la norma convencional aplicable (SSTS 31-10-2003, 10-7-2000 y 17-7-2002, entre otras), aunque cabe la posibilidad de que a una misma empresa, le sean aplicables distintos convenios colectivos, sin que pueda hablarse de infracción del principio constitucional de igualdad ante la Ley, pues la normativa estatutaria no exige que los trabajadores de una misma empresa estén afectados, necesariamente, por un mismo convenio colectivo, siendo así, perfectamente, compatible con el principio de igualdad ante la ley, la sujeción a diferentes regímenes jurídicos de los vínculos contractuales en virtud de los que se realiza la prestación de servicios. De este modo, como afirma la STS de 10-7-2000 «no es el objeto social estipulado en los estatutos de la sociedad, quien define la unidad de negociación colectiva en su vertiente funcional, y, ello, porque de ser así no tendría el Convenio un soporte objetivo y de estabilidad: bastaría, simplemente, al empleador, cambiar el objeto social escriturado e inscrito en el Registro Mercantil, para hacer variar, unilateralmente, el convenio aplicable». Igualmente, la STS de 15 de junio de 2000 (RJ 2000, 6621) señala que «el objeto social de una entidad mercantil "es un elemento que podría influir en algún aspecto de la contratación mercantil, por la confianza que los terceros hubieran depositado en el contenido del correspondiente asiento estampado en el Registro Mercantil. Pero, en el interior de la empresa, y en relación con sus trabajadores, lo relevante y decisorio es la actividad real que aquélla desempeña, y en la que intervienen los empleados con motivo de la prestación de sus servicios".

Ahora bien, en este caso concreto, lo determinante es que la actividad objeto de la contrata, se encuentra dentro del ámbito funcional del convenio sectorial de jardinería. Dicho convenio, no incluye ninguna salvedad que permita, a una empresa, regida a su vez por otra norma convencional, autoexcluirse de la aplicación del mismo. Por ello, con independencia del concreto objeto social de la nueva adjudicataria del servicio, lo cierto es que, en función de la actividad contratada y efectivamente desarrollada, la norma convencional aplicable, es el convenio sectorial que impone el deber de subrogar al personal de la anterior contrata (art. 43).

Frente a ello, no cabe oponer la aplicación de un convenio de empresa que además, no sería el de la adjudicataria del servicio, sino el de la contratista, pues aunque los convenios de empresa tienen prioridad de aplicación, en las materias expresamente recogidas en el apartado segundo del art. 84 ET, lo cierto es que, entre las mismas, no se encuentra la subrogación convencional del personal y esta materia, regulada en el convenio sectorial de ámbito superior, no puede verse afectada por un convenio de empresa.

Todo ello determina la estimación del presente motivo de recurso, con la consecuente absolución de la empresa recurrente y la condena de la codemandada, BRAÑANON GREEN, al venir ésta obligada a la subrogación del actor, como consecuencia de la aplicación del convenio sectorial de jardinería, habiéndose cumplido las obligaciones formales por parte de la anterior adjudicataria del servicio.

La condena de la empresa, inicialmente absuelta, en la sentencia de instancia, no supone incongruencia, ya que, de acuerdo con la doctrina unificada, destacando, entre otras, las SSTS de 6-2-1997, 20-12-1999, 24-3-2003 o 13-11-2007, es posible la condena, en trámite de recurso de suplicación, al codemandado absuelto en la instancia, aunque no se hubiera solicitado por la parte actora.

No se efectúa imposición de costas procesales a la parte recurrente, de conformidad con lo dispuesto en el art. 235.1 LRJS.

Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación,


F A LL A M O S


 
Estimamos en parte el recurso interpuesto por UTE RACING, frente a la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social n.º 2 de los de Santander, de fecha 8-1-2013 (proceso n.º 564/2012), revocando la misma, únicamente, en relación a la empresa condenada a las consecuencias derivadas del despido del actor, declarado improcedente, que ha de recaer sobre la empresa BRAÑANON GREEN S.L., con absolución de la recurrente.

Sin costas.

Dese a los depósitos constituidos el destino legal correspondiente.

Notifíquese esta Sentencia a las partes y a la Fiscalía de la Comunidad Autónoma, previniéndoles de su derecho a interponer contra la misma, recurso de casación para la unificación de doctrina, regulado en los artículos 218 y siguientes de la Ley 36/2011, de 10 de Octubre, Reguladora de la Jurisdicción Social, que podrá prepararse ante esta Sala de lo Social del Tribunal Supremo, dentro de los diez días hábiles contados a partir del siguiente a su notificación. El demandado recurrente deberá acreditar mediante resguardo entregado en la secretaría de la Sala de este Tribunal Superior al tiempo de la preparación del recurso, la consignación de un depósito de 600 Euros en la cuenta n.º 3874/0000/66/0260/13, abierta en la entidad de crédito BANESTO, Código identidad 0030, Código oficina 7001. Igualmente, deberá consignar en la misma cuenta citada, otro depósito por la cantidad total importe de la condena.

Devuélvanse, una vez firme la sentencia, el proceso al Juzgado de procedencia, con certificación de esta resolución, y déjese otra certificación en el rollo a archivar en este Tribunal.

Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior sentencia en día de su fecha, por el Ilmo/a. Sr/a. Magistrado Ponente que la suscribe, en la Sala de Audiencia de este Tribunal. Doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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