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Sentencia T.S.J. Galicia 5122/2013 de 8 de noviembre


 RESUMEN:

Despido disciplinario: Transgresión de la buena fe contractual. Incumplimiento grave y culpable. Falta de gravedad de la conducta. Sanción desproporcionada. Improcedente.

SECRETARÍA SRA. FREIRE CORZO

PLAZA DE GALICIA

Tfno: 981184 845/959/939

Fax:881881133 /981184853

NIG: 36057 44 4 2012 0006543

402250

TIPO Y N.º DE RECURSO: RECURSO SUPLICACION 0002805 /2013 // MDM

JUZGADO DE ORIGEN/AUTOS: DESPIDO/CESES EN GENERAL 0001322 /2012 JDO. DE LO SOCIAL n.º 002 de VIGO

Recurrente/s: ROYAL VIGO, S.A.

Abogado/a: JORGE MANUEL FERNANDEZ CHAO GONZALEZ DOPESO

Recurrido/s: Anibal

Abogado/a: HENRIQUE LANDESA MARTINEZ

ILMOS. SRS. MAGISTRADOS

JOSÉ MANUEL MARIÑO COTELO

JUAN LUIS MARTÍNEZ LÓPEZ

FERNANDO LOUSADA AROCHENA

En A CORUÑA, a ocho de Noviembre de dos mil trece.

Tras haber visto y deliberado las presentes actuaciones, la T.S.X.GALICIA SALA DO SOCIAL, de acuerdo con lo prevenido en el artículo 117.1 de la Constitución Española,

EN NO MBRE DE S.M. EL REY

Y POR LA AUTORIDAD QUE LE CONFIERE

EL PUEBLO ESPAÑOL

ha dictado la siguiente

SENTENCIA

En el RECURSO SUPLICACIÓN 0002805/2013, formalizado por el letrado don Jorge Fernández-Chao González-Dopeso, en nombre y representación de la empresa ROYAL VIGO, S.A., contra la sentencia dictada por XDO. DO SOCIAL N. 2 de VIGO en el procedimiento DESPIDO/CESES EN GENERAL 0001322/2012, seguidos a instancia de D. Anibal frente a la empresa ROYAL VIGO, S.A., siendo Magistrado-Ponente el Ilmo. Sr. JUAN LUIS MARTÍNEZ LÓPEZ.

De las actuaciones se deducen los siguientes:


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.—D. Anibal presentó demanda contra la empresa ROYAL VIGO, S.A., siendo turnada para su conocimiento y enjuiciamiento al señalado Juzgado de lo Social, el cual, dictó la sentencia de fecha diecisiete de Abril de dos mil trece.

Segundo.—En la sentencia recurrida en suplicación se consignaron los siguientes hechos expresamente declarados probados:

"PRIMERO.- El demandante Don Anibal ha prestado servicios para la empresa ROYAL VIGO SA, desde el 21 de diciembre de 1988, con la categoría profesional de admisión y control y un salario de 1.655'36 €, incluido el prorrateo de pagas extraordinarias.- SEGUNDO.- El 13 de noviembre de 2012 recibió carta de despido disciplinario, con efectos de esa fecha, en la que se le imputaban los siguientes hechos: Como le decimos, el motivo de la adopción de este decisión trae causa de los hechos sucedidos el 4 de noviembre de 2012, entre las 9:00 horas y las 9:30 horas, en que el centro de trabajo permanece cerrado al público; y que han llegado a nuestro conocimiento a través de la queja y posterior reclamación formulada por un cliente, Sr. Florencio.- Concretamente, denuncia el Sr. Florencio que la máquina (puesto 7 de la Ruleta Electrónica Mega Star) en la que había permanecido jugando hasta minutos antes del cierre del centro, a las 4:00 horas de la noche, y que había dejado reservada hasta las 12:00 horas de la mañana para continuar jugando, había sido manipulada; tal y como se percató inmediatamente al reanudar el juego cuando se personó en el salón por la mañana, al poco de abrir al público. El cliente se encontró con que el registro de las fichas y el saldo disponible no coincidían con el que había dejado por la noche, por cuanto habían 130 fichas (credit) y 28,40 € en el banco (25 € en reserva y 3,40 € en créditos).- Cuando el Sr. Florencio terminó de jugar en la máquina, pocos minutos antes de las 4:00 horas, había un saldo en la misma de 129 fichas (credit) y de 28,40 € en el banco (24 € en reserva y 4,40 € en créditos), según consta en el documento de registro de reserva de máquinas. Saldo este que evidentemente, tal y como afirma el cliente, no coincide con el que se encontró por la mañana al desbloquear la máquina pare seguir jugando. En dicho momento, el Sr. Florencio sumamente molesto por la situación, se dirigió precisamente a usted, y le planteó su queja. Ahora bien, como quiera que las explicaciones ofrecidas no le convencieron en absoluto, se decidió a poner tales hechos en conocimiento de la Dirección de la Empresa, y de otros empleados que había en este turno. E incluso presentó una reclamación por escrito en fecha 5-11-2012, exigiendo una explicación por lo sucedido, y anunciando que tomaría medidas legales contra la empresa, dado que manifiesta que no es la primera vez que le ocurre algo similar. A la vista de la suma gravedad de la denuncia formulada por el Sr. Florencio, que podría implicar graves sanciones para la empresa, la Dirección se ha visto obligada a realizar las averiguaciones necesarias, y a cuyo efecto se ha procedió a visionar la grabación de las cameras de seguridad existentes en el centro. Pudiendo comprobarse como entre las 9:00 horas y las 9:30 horas del 4-11-2012, mientras el centro permanecía aún cerrado al público, y aprovechando usted que, en dicho momento, se encontraba solo en el puesto de Admisión; se dispuso a desbloquear la máquina Ruleta Mega Star, y a realizar varias jugadas en el puesto 7 de la misma. Dicha máquina es justamente en la que había estado jugando el Sr. Florencio, y cuya petición de reserva efectuó al cierre del salón a las 4:00 horas de la noche, a su compañero de trabajo, Valentín; realizando el bloqueo de la máquina su compañero, Juan Carlos.- Asimismo, y a fin de esclarecer completamente los hechos sucedidos, se procedía igualmente a extraer de la máquina (puesto 7 de la Ruleta Mega Star) una relación de todas las jugadas que permanecen almacenadas en su memoria. Pues bien, tal y como se puede comprobar con el registro de jugadas, el Sr. Florencio estuvo jugando en la máquina hasta minutos antes del cierre del salón, esto es a las 4:00 horas de la noche, en que se procedió a al bloqueo de dicho puesto, utilizando para ello una llave magnética de seguridad correspondiente a dicha Ruleta, coincidiendo con el cierre del centro. Y sorprendentemente antes de la apertura del salón, cuando todavía no hay público en el mismo, figuran registradas 4 jugadas efectuadas entres las 9:00 y las 9:30, así como los desbloqueos y bloqueos de la máquina efectuados con la llave magnética, coincidiendo justamente con los momentos en que se le ve a usted en las grabaciones como desbloquea la máquina y juega unas partidas en la misma.- Del mismo modo, se extrajo de la memoria de la máquina el listado de incidencias para comprobar que no existió ningún motivo que justificase la utilización de la llave magnética para el desbloqueo de la misma.- En concreto, realizó cuatro jugadas, cuyo detalle aparece registrado en el software la máquina, y que es el siguiente: 1.ª jugada: introduce 20 céntimos y apuesta 60 céntimos, sacando 40 céntimos de los créditos de la cuenta del cliente. Esta jugada no obtuvo premio. Quedaron registrados después de esta jugada 129 fichas (credit) y 28 € en el banco. 2.ª jugada: introduce 20 céntimos y la máquina le da 30 céntimos, pasando sumar 3 créditos en la cuenta del cliente. Quedaron registrados después de esta jugada 132 fichas (credit) y 28 € en el banco. 3.ª jugada: introduce 1€, y dejando 40 céntimos en la reserva, 20 céntimos los pierde en el juego previo, y los 40 céntimos restantes los pasa a fichas. Quedaron registrados después de esta jugada 136 fichas (credit) y 28,40 € en el banco. 4.ª jugada: introduce 20 céntimos, le da 2 fichas y apuesta 8. Esta jugada no tiene premio. Quedaron registrados después de esta jugada 130 fichas (credit) y 28,40€ en el banco (25€ en reserva y 3,40€ en créditos).- Como usted bien sabe, el Reglamento de Máquinas de Galicia (Decreto 39/2008) en su art. 59, prohíbe expresamente a las personas titulares de los establecimientos de juego, así como a su personal, usar las máquinas de los tipos A especial, B y C, directamente o a través de otras personas, por lo que este hecho podría implicar graves consecuencias para esta empresa.- Por tanto, el solo hecho de que haya sido sorprendido usted jugado en una máquina del salón en donde trabaja, sería suficiente motivo por si solo de despido; cuanto más aún hacerlo en una máquina reservada a un cliente, utilizando su crédito y saldo disponible, interfiriendo además con ello en los posibles premios que le pudiesen tocar al cliente.- Pero es que además, si lo relatado hasta el momento no fuese por si sólo lo suficientemente grave, en el visionado de las cámaras de vigilancia, en los momentos previsto a la introducción de las monedas en la Ruleta, se puede ver como se aproxima a la Caja registradora del Parking, y aprovechando que no hay nadie en dicho momento, abre el cajón, introduce la mano, se lleva unas monedas, y seguidamente se dirige a la máquina de la Ruleta donde las introduce, y se dispone a jugar en el puesto y la partida del Sr. Florencio; tal y como edemas también ha quedado perfectamente registrado en la memoria de dicha máquina.- TERCERO.- El demandante entró a prestar servicios a primera hora del domingo 4 de noviembre de 2012. La noche anterior, el Sr. Florencio -cliente habitual del bingo- pidió que quedara reservado el puesto 7 de la Ruleta Electrónica Mega Star en la que había permanecido jugando hasta minutos antes del cierre del centro -las 4:00 horas de la madrugada- hasta las 12:00 horas de la mañana para continuar jugando. Cuando el Sr. Florencio terminó de jugar en la máquina, pocos minutos antes de las 4:00 horas, había un saldo en la misma de 129 fichas (credit) y de 28,40 € en el banco (24 € en reserva y 4,40 € en créditos), según consta en el documento de registro de reserva de máquinas. A la mañana siguiente el cliente se encontró con que el registro de las fichas y el saldo disponible no coincidían con el que había dejado por la noche, por cuanto habían 130 fichas (credit) y 28,40 € en el banco (25 € en reserva y 3,40 € en créditos).- Esto es así porque el demandante observó que se encendían unas señales en la máquina reservada, que se encontraba precintada. Como ha hecho en otras ocasiones y se hace habitualmente, al ser domingo y no tener garantizado con celeridad el servicio técnico y sabiendo que el Sr. Florencio comparecería a las 9.30 horas, desbloqueó la reserva de puesto e introdujo monedas, haciendo alguna jugada, para comprobar que la ruleta quedaba desbloqueada. Realizó este movimiento cuatro veces, desbloqueando la máquina en cuatro ocasiones, con su tarjeta digital. En la última de ellas, realizó las jugadas necesarias para tratar de dejar la ruleta como la dejó el cliente.- Para obtener monedas de 20 céntimos y de 1 € se dirigió a la caja registradora del aparcamiento que el bingo gestiona, para conseguirlas. No consta descuadre alguno en esta caja, y consta que este permitido por la empresa que los trabajadores consigan cambio e incluso cojan monedas para uso particular de esa caja.- El cliente presentó denuncia ante la empresa, perfectamente redactada en castellano a través de ordenador.- CUARTO.- El demandante conoce, como toda la plantilla, que todos los lugares del bingo están permanentemente grabados por cámaras de seguridad. Y es conocedor de la reglamentación que prohíbe a los empleados jugar a las máquinas del bingo.- QUINTO.- Para que el software de la máquina detecte algún error debe estar desbloqueada, y cuando marchó el cliente quedó bloqueada. No consta en los archivos informáticos que hubiera alguna incidencia en esa máquina. Aunque en ocasiones ocurren otras incidencias no informáticas que los trabajadores del bingo solventan, incluso introduciendo monedas.- SEXTO.- El demandante no ha sido durante el último año representante legal de los trabajadores.- SÉPTIMO.- Se interpuso papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación."

Tercero.—En la sentencia recurrida en suplicación se emitió el siguiente fallo o parte dispositiva:

"FALLO: Que estimando la demanda interpuesta Don Anibal, debo declarar y declaro improcedente el despido del trabajador de fecha 13 de noviembre de 2012 por parte de la empresa ROYAL VIGO SA, a la que condeno a que en el plazo de cinco días desde la notificación de esta resolución opte entre la readmisión del trabajador con abono de los salarios de tramitación hasta la fecha de readmisión, o abonarle una indemnización de 60.528'64 €, opción que deberá ejercitar mediante escrito o comparecencia ante la Secretarla de este Juzgado en el plazo indicado y sin esperar a la firmeza de la presente sentencia."

Cuarto.—Frente a dicha sentencia se anunció recurso de suplicación por la empresa ROYAL VIGO, S.A., formalizándolo posteriormente. Tal recurso fue objeto de impugnación por la contraparte.

Quinto.—Elevados por el Juzgado de lo Social de referencia los autos principales, a esta Sala de lo Social, tuvieron los mismos entrada en esta T.S.X.GALICIA SALA DO SOCIAL en fecha 19 de julio de 2013.

Sexto.—Admitido a trámite el recurso se señaló el día 6 de noviembre de 2013 para los actos de votación y fallo.

A la vista de los anteriores antecedentes de hecho, se formulan por esta Sección de Sala los siguientes,


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.—La sentencia de instancia estima la demanda formulada por el actor declarando la improcedencia del despido de que fue objeto, condenando a la empresa demandada a que en el plazo de cinco días opte entre la readmisión del trabajador con abono de los salarios de tramitación hasta la fecha de la readmisión o a abonarle una indemnización de 60.528Z64 euros.

Contra dicha resolución interpone recurso de suplicación el letrado de la empresa demandada, quien al amparo del apartado b) del artículo 193 de la L.R.J.S., solicita la revisión de los hechos declarados probados en la resolución recurrida, en concreto:

a) La modificación del ordinal quinto para el que propone el siguiente texto alternativo:

"5.º- Para que el software de la máquina detecte algún error debe estar desbloqueada, y cuando se marchó el cliente quedó bloqueada. Pese a ello el trabajador procedió a su desbloqueo sin que conste en los archivos informáticos que hubiera incidencia en esa máquina. Aunque en ocasiones ocurren otras incidencias no informáticas que los trabajadores del bingo solventan, incluso".

b) La modificación del ordinal tercero para que quede redactado en los siguientes términos:

"3.º- El demandante entró a prestar servicios a primera hora del domingo 4 de noviembre de 2012. La noche anterior, el Sr. Florencio -cliente habitual del bingo- pidió que quedara reservado el puesto 7 de la Ruleta Electrónica Mega Star en la que había permanecido jugando hasta minutos antes del cierre del centro -las 4:00 horas de la madrugada- hasta las 12:00 horas de la mañana para continuar jugando. Cuando el Sr., Florencio termino de jugar en la máquina, pocos minutos antes de las 4:00 horas, había un saldo en la misma de 129 fichas (crédito) y de 28,40 € en el banco (25 € en reserva y 3,40 € en créditos).

El demandante como ha hecho en otras ocasiones y se hace habitualmente, al ser domingo y no tener garantizado con celeridad el servicio técnico y sabiendo que el Sr. Florencio comparecería a las 9:30 horas, desbloqueó la reserva de puesto e introdujo monedas, haciendo alguna jugada, para comprobar que la ruleta quedaba desbloqueada. Realizó este movimiento cuatro veces, desbloqueando la máquina en cuatro ocasiones, con su tarjeta digital. En la última de ellas, realizó las jugadas necesarias para tratar de dejar la ruleta como la dejó el cliente.

Para obtener monedas de 20 céntimos y de 1 € se dirigió a la caja registradora del aparcamiento que el bingo gestiona, para conseguirlas. No consta descuadre alguno en esta caja, y consta que está permitido por la empresa que los trabajadores consigan cambio e incluso cojan monedas para uso particular de esa caja.

El cliente presentó denuncia ante la empresa, perfectamente redactada en castellano, a través de ordenador.".

c) La adición de un nuevo hecho probado que, por seguir un orden lógico, debería ser el cuarto, pasando el actual cuarto a ser quinto y así sucesivamente con los demás hechos probados, debiendo aquel quedar redactado del siguiente tenor literal:

"4.º- El actor introdujo monedas en el puesto n° 7 de la ruleta electrónica Mega Star, en cuatro ocasiones, acudiendo en cada ocasión a la caja registradora del Parking para conseguirlas. El detalle de las jugadas aparece registrado en el software de la máquina, siendo el siguiente:

-1.ª jugada: introduce 20 céntimos y apuesta 60 céntimos, sacando 40 céntimos de los créditos de la cuenta del cliente. Esta jugada no obtiene premio, quedando registrados 129 fichas (credit) y 28 en el banco.

-2.ª jugada: introduce 20 céntimos y la máquina le da 30 céntimos, sumando 3 créditos en la cuenta del cliente, quedando registrados 132 fichas (credit) y 28 € en el banco.

-3.ª jugada: introduce 1 €, y dejando 40 céntimos en la reserva, 20 céntimos los pierde en el juego previo, y los 40 céntimos restantes los pasa a fichas; quedando registrados 136 fichas (credit) y 28,40 € en el banco.

-4.ª jugada: introduce 20 céntimos, la máquina le da 2 fichas y apuesta 8. Esta jugada no tiene premio; quedando registrados 130 fichas (credit) y 28,40 € en el banco (25 € en reserva y 3,40 € en créditos)".

No se acepta la revisión propuesta por los siguientes motivos:

1) Porque lo que en realidad se pretende la parte recurrente es una nueva valoración de la prueba documental obrante a los autos y ha de tenerse presente, al respecto, que la facultad de la valoración conjunta de la prueba incumbe con exclusividad al juzgador de instancia y que su versión de los hechos declarados probados sólo puede ser atacada e impugnada cuando se citen pruebas documentales o periciales que revelen inequívocamente el error sufrido, sin necesidad de hipótesis, conjeturas o razonamientos. Pues como esta propia Sala ha señalado de forma reiterada, "...hay que reconocer que es al Juzgador de instancia, cuyo conocimiento directo del asunto garantiza el principio de inmediación del proceso laboral, a quien corresponde apreciar los elementos de convicción -concepto más amplio que el de medios de prueba- para establecer la verdad procesal intentando su máxima aproximación a la verdad real, valorando, en conciencia y según las reglas de la sana crítica, la prueba practicada en autos, conforme a las amplias facultades que a tal fin le otorga el artículo 97.2 de la LPL, en relación con el artículo 632 de la supletoria Ley de Enjuiciamiento Civil. De manera tal que en el recurso de suplicación, dado su carácter extraordinario, el Tribunal superior no puede efectuar una nueva ponderación de la prueba, sino realizar un control de la legalidad de la sentencia recurrida en la medida que le sea pedido, y, sólo de excepcional manera, puede hacer uso de la facultad de revisar las conclusiones fácticas, facultad reservada para cuando los documentos o pericias citados por el recurrente - artículos 191 b) y 194 de la LPL - pongan de manifiesto de manera patente e incuestionable el error en que el Juzgador «a quo» hubiera podido incurrir, o cuando los razonamientos que le han llevado a éste a su conclusión fáctica, a los que debe referirse en los fundamentos de derecho - artículo 97.2 de la LPL -, carezcan de la más elemental lógica".

2) Porque no es posible admitir la revisión fáctica de la sentencia impugnada con base en las mismas pruebas que la sirvieron de fundamento, en cuanto no es aceptable sustituir la percepción que de ellas hizo el juzgador, por un juicio valorativo personal y subjetivo de la parte interesada (SSTS 16 de diciembre de 1997, 18 y 27 de marzo de 1998, 8 y 30 de junio de 1999, y 2 de mayo de 2000).

3) La mera alegación de prueba negativa no puede fundar un error de hecho (sentencia de 3 de abril de 1998, Rec. 2988/95) ni permite la variación de la declaración de hechos probados efectuada por el Magistrado de instancia en la sentencia recurrida, solo impugnable cuando se evidencia error en los mismos y se acredita mediante prueba documental o pericial obrante en autos, como ya se ha dicho.

4) Porque como razonó el Tribunal Constitucional en su Sentencia núm. 294, de 18 octubre 1993, «el recurso de suplicación no es un recurso de apelación ni una segunda instancia, sino un recurso extraordinario, de objeto limitado, en el que el Tribunal "ad quem" no puede valorar "ex novo" toda la prueba practicada ni revisar el Derecho aplicable, sino que debe limitarse a las concretas cuestiones planteadas por las partes, en especial la recurrente, que por ello mismo debe respetar una serie de requisitos formales impuestos por la ley y concretado por la jurisprudencia», los cuales se justifican por «el carácter extraordinario y casi casacional» de dicho recurso.

Segundo.—Al amparo del apartado c) del mencionado artículo 193 de la L.R.J.S., denuncia la infracción de lo dispuesto en los artículos 5, 54.2.d) y 58 del Estatuto de los Trabajadores, en relación con el artículo 59 del Decreto 39/2008, de 21 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de máquinas recreativas y de azar de la Comunidad Autónoma de Galicia; el artículo 39 del Convenio Colectivo de las empresas organizadoras del juego de Bingo de Galicia, así como los artículos 33. e), 34 y 35 del Convenio Marco estatal de las empresas organizadoras del juego de Bingo. Alega, en esencia, que el juzgador de instancia incurre en error al declarar que el trabajador actuó intentando solventar una incidencia marcada luminosamente en la máquina, cuando no existe ningún hecho probado que recoja la existencia de tal incidencia. Por ello la conducta del actor -señala la recurrente- supone una evidente transgresión, clara y culpable, de la buena fe contractual, amén de una deslealtad, perfectamente incardinable en el apartado d) del artículo 54.2 del Estatuto de los Trabajadores. Por ello solicita la revocación de la resolución recurrida y que se dicte otra que desestime íntegramente la demanda rectora y absuelva a la empresa demandada de la petición deducida en el escrito rector.

De los hechos imputados en la carta de despido, el Juzgador de instancia declara probado:

1) El demandante entró a prestar servicios a primera hora del domingo 4 de noviembre de 2012. La noche anterior, Don. Florencio -cliente habitual del bingo- pidió que quedara reservado el puesto 7 de la Ruleta Electrónica Mega Star en la que había permanecido jugando hasta minutos antes del cierre del centro -las 4:00 horas de la madrugada- hasta las 12:00 horas de la mañana para continuar jugando. Cuando Don. Florencio terminó de jugar en la máquina, pocos minutos antes de las 4:00 horas, había un saldo en la misma de 129 fichas (credit) y de 28,40 € en el banco (24 € en reserva y 4,40 € en créditos), según consta en el documento de registro de reserva de máquinas. A la mañana siguiente el cliente se encontró con que el registro de las fichas y el saldo disponible no coincidían con el que había dejado por la noche, por cuanto habían 130 fichas (credit) y 28,40 € en el banco (25 € en reserva y 3,40 € en créditos).- Esto es así porque el demandante observó que se encendían unas señales en la máquina reservada, que se encontraba precintada. Como ha hecho en otras ocasiones y se hace habitualmente, al ser domingo y no tener garantizado con celeridad el servicio técnico y sabiendo que Don. Florencio comparecería a las 9.30 horas, desbloqueó la reserva de puesto e introdujo monedas, haciendo alguna jugada, para comprobar que la ruleta quedaba desbloqueada. Realizó este movimiento cuatro veces, desbloqueando la máquina en cuatro ocasiones, con su tarjeta digital. En la última de ellas, realizó las jugadas necesarias para tratar de dejar la ruleta como la dejó el cliente.- Para obtener monedas de 20 céntimos y de 1 € se dirigió a la caja registradora del aparcamiento que el bingo gestiona, para conseguirlas. No consta descuadre alguno en esta caja, y consta que este permitido por la empresa que los trabajadores consigan cambio e incluso cojan monedas para uso particular de esa caja.- El cliente presentó denuncia ante la empresa, perfectamente redactada en castellano a través de ordenador.

2) Para que el software de la máquina detecte algún error debe estar desbloqueada, y cuando marchó el cliente quedó bloqueada. No consta en los archivos informáticos que hubiera alguna incidencia en esa máquina. Aunque en ocasiones ocurren otras incidencias no informáticas que los trabajadores del bingo solventan, incluso introduciendo monedas.

El juzgador de instancia estima la demanda rectora y declara la improcedencia del despido, con las consecuencias inherentes a tal declaración - arriba expuestas- porque, después de analizar la prueba practicada en juicio, consideró que "...la empresa autorizaba a los trabajadores, habitualmente, a realizar tareas de revisión de las máquinas cuando la incidencia no era técnicamente muy compleja, incluso introduciendo monedas en el mecanismo e igualmente permitía coger cambio de la máquina registradora del parking"; "...el trabajador, con más de 24 años de experiencia, conoce que todos sus movimientos son grabados y hace dos movimientos a sabiendas de que se le está grabando: uno, desbloquear la máquina hasta cuatro veces y otro tratar de dejar las cosas como estaban en cuanto al crédito, sabiendo que el cliente era un jugador experto"; "que los movimientos no tuvieron incidencia alguna -nada ganó- concluyendo que el trabajador hizo esto para tratar de solventar una incidencia marcada luminosamente en la máquina, como ya había hecho en numerosas ocasiones".

Reiterada doctrina jurisprudencial viene declarando que el despido disciplinario que contempla el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores únicamente procede cuando el trabajador/a haya incurrido en conductas de especial gravedad y trascendencia, pues no toda falta laboral o incumplimiento del mismo puede generar la sanción más grave que prevé el ordenamiento laboral, que debe ser reservada a aquellos comportamientos que evidencien una especial dosis de gravedad, en aplicación de la denominada teoría gradualista, que obliga a guardar una adecuada proporcionalidad entre la sanción y la conducta imputada al trabajador, debiendo atenerse para su imposición a la entidad de la falta, así como a las circunstancias profesionales y personales de su autor, por el claro matiz subjetivista que la caracteriza (sentencia del Tribunal Supremo de 16.02.03, entre otras), tal y como obligan los mas elementales principios de justicia y equidad, que exigen una adecuada proporcionalidad entre el hecho y la sanción impuesta, para buscar en su conjunción la auténtica realidad jurídica que de ella nace (sentencias del Tribunal Supremo de 12.09.06). Entendiendo que la sanción del despido ha de reservarse para aquellos incumplimientos dotados de una especial significación por su carácter grave, trascendente e injustificado y siempre que la culpabilidad -sea a título de dolo o de negligencia inexcusable- resalte de un modo patente, no cuando resulte atenuada o atemperada en virtud de las circunstancias concurrentes.

Y la aplicación de estos principios al caso enjuiciado y de que es el Magistrado de instancia, cuyo conocimiento directo del asunto garantiza el principio de inmediación del proceso laboral, a quien corresponde apreciar los elementos de convicción para establecer la verdad procesal intentando su máxima aproximación a la verdad real, valorando, en conciencia y según las reglas de la sana crítica, la prueba practicada en autos, conforme a las amplias facultades que a tal fin le otorga el artículo 97.2 de la LPL, en relación con el artículo 632 de la supletoria Ley de Enjuiciamiento Civil, nos llevan a considerar, en coincidencia con lo decidido en la sentencia de instancia, que la actuación del trabajador demandante, que atribuye a tratar de solventar una incidencia marcada luminosamente en la máquina, no es merecedora de la máxima sanción de despido, que se impone, tal como determina el art. 54 del Estatuto de los Trabajadores, cuando se incurre en incumplimientos graves y culpables, pues el requisito básico que ha de concurrir para configurar la deslealtad es que el trabajador cometa el acto con plena conciencia de que su conducta afecta al elemento espiritual del contrato, consistiendo dicha deslealtad en la eliminación voluntaria de los valores éticos que deben inspirar al trabajador en el cumplimiento de los deberes básicos que el nexo causal laboral le impone y, en el supuesto enjuiciado tal conducta careció de aquella especial gravedad y trascendencia, en función de las consideraciones efectuadas por el Magistrado de instancia. Por lo que debemos concluir que la sanción de despido adoptada por la empresa resulta desproporcionada por excesiva y, en consecuencia, merece la calificación de improcedente conforme a lo dispuesto en los arts. 54 a 56 del ET.

En consecuencia, aplicando la denominada doctrina gradualista, ha de estimarse correcta y ajustada a derecho la sentencia de instancia que declara la improcedencia del despido con las consecuencias inherentes a tal declaración, fijadas en la resolución recurrida.

Por todo ello, es procedente la desestimación del recurso de suplicación formulado y la confirmación de la resolución recurrida.


FALLAMOS


 
Desestimamos el recurso de suplicación formulado por D. Juan Couto Muíños, en nombre y representación de la empresa ROYAL VIGO S.A., contra la sentencia de fecha diecisiete de abril de 2013, dictada por el Juzgado de lo Social número Dos de Vigo, en el procedimiento 237/2012 sobre despido, seguidos a instancia del demandante D. Anibal, contra la mencionada empresa, confirmando la expresada resolución.

Dése a los depósitos y consignaciones el destino legal. Se condena a la recurrente al abono de 600 euros, en concepto de honorarios del Letrado de la parte impugnante.

Notifíquese esta resolución a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, haciéndoles saber que, contra la misma, sólo cabe Recurso de Casación para Unificación de Doctrina que se preparará por escrito ante esta Sala de lo Social, dentro de los DIEZ DÍAS siguientes a la notificación de esta Sentencia y de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de Jurisdicción Social. Si la recurrente no estuviere exenta de depósito y consignación para recurrir, deberá ingresar:

- La cantidad objeto de condena en la c/c de esta Sala n.º 1552 0000 80 (n.º recurso) (dos últimas cifras del año).

- El depósito de 600 euros en la c/c de esta Sala n.º 1552 0000 37 (n.º recurso) (dos últimas cifras del año).

Una vez firme, expídase certificación para constancia en el Rollo que se archivará en este Tribunal incorporándose el original al correspondiente Libro de Sentencias, previa devolución de los autos al Juzgado de lo Social de procedencia.

Así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior sentencia en el día de su fecha, por el Ilmo. Sr. Magistrado-Ponente que la suscribe, en la Sala de Audiencia de este Tribunal. Doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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