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Sentencia A.P. Zamora 142/2013 de 11 de diciembre


 RESUMEN:

Accidente de tráfico: Falta de imprudencia con resultado de lesiones. Valoración de la lesiones: De acuerdo con el informe pericial, no cabe atribuir al accidente las lesiones que ahora se reclaman.

ZAMORA

SENTENCIA: 00142/2013

AUDIENCIA PROVINCIAL

ZAMORA

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Rollo n.º: 112/2013

J. Faltas n.º: 95/2011

Procedencia: Juzgado de Instrucción n.º 4 de Zamora

sentencia n.º 142

En la ciudad de Zamora a 11 de diciembre de 2013.

VISTOS por el Ilmo. Sr. D. JESÚS PÉREZ SERNA, Magistrado de esta Audiencia Provincial, en grado de apelación, los autos del Juicio Verbal de Faltas n.º 95/2011, seguido por una falta de Lesiones Imprudentes, procedentes del Juzgado de Instrucción n.º 4 de Zamora, en virtud del recurso interpuesto por Juan Miguel e Ceferino, representados por la Procuradora Sra. Lozano Muriel y asistidos del Letrado Sr. Barba de Vega, siendo apelados Araceli y Cía. Seguros Reale, representados por el Procurador Sra. González Morillo y asistidos del Letrado Sr. Prieto Martín, y


antecedentes de hecho


 
Primero.—Por el Juzgado de Instrucción n.º 4 de Zamora se dictó sentencia con fecha 28/6/2013 y en la que se declara probado que: "El día 12 de diciembre de 2010, sobre las 16.15 horas, Juan Miguel circulaba con la furgoneta Ford Transit, matrícula.... WWS, viajando en la misma su hermano Ceferino, quien iba en la posición de copiloto y lo hacía por la Avenida Ronda La Feria de Zamora, cuando al reducir la velocidad para detenerse en un semáforo, fue golpeado en la parte trasera por el turismo 8505 FLZ, que conducía Araceli, quien al parecer según reconoció el día de los hechos y también el día del juicio, conducía sin prestar la debida atención y despistada, impactando por detrás con la furgoneta. A los autos se incorpora parte amistoso del siniestro. Como consecuencia del siniestro los ocupantes de la furgoneta impactada resultaron lesionados. Constan a propósito de estas lesiones fechados el 27/12/10, unas notas clínicas de los lesionados, emitidas por el doctor, D. Raúl, quién acudió el día del juicio y se ratificó en ellos. A D. Juan Miguel le reconoce una Cerviño-lumbalgia postraumática, y a Ceferino una cervicalgia postraumática-latigazo cervical leve-. Se incorporan informes forenses emitidos por la Doctora D.ª Marí Juana; en ambos casos se reconoce a los lesionados un esguince cervical y 58 días impeditivos de estabilización lesional, sin secuelas. La doctora intervino en el juicio y se ratificó en los informes".

Segundo.—En la parte dispositiva de la citada sentencia se contiene el siguiente pronunciamiento: "Que debo condenar y condeno a D.ª Araceli como autora de una falta del artículo 21.3 del Código Penal, a una pena de 10 días de multa a razón de 3€, esto es de 30€. También se condena solidariamente a la denunciada y a la aseguradora Reale a abonar a los lesionados-perjudicados a cada uno de ellos, en la cantidad de 435,82€, más los intereses que para la aseguradora habrán de ser los del artículo 20 de la LCS ".

Tercero.—Contra dicha resolución se formuló recurso de apelación por la representación procesal de Juan Miguel e Ceferino, en base a las alegaciones que constan en su escrito de interposición y que se dan por reproducidas. Dado traslado del recurso a las demás partes, por la representación procesal de Reale Seguros, SA y Araceli se impugnó el mismo en base a las alegaciones que constan en su escrito y que se dan por reproducidas.

Cuarto.—Recibidos los autos en la Audiencia, se formo el correspondiente rollo de apelación, y habiendo correspondido de conformidad con las normas de reparto al Ilmo. Sr. D. JESÚS PÉREZ SERNA, por resolución de la Sala, pasaron las actuaciones al mismo para la resolución procedente.


HECHOS PROBADOSSe aceptan los hechos probados consignados en la sentencia de instancia.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.—La sentencia dictada en la instancia condena a Araceli como autora responsable de una falta de imprudencia con resultado de lesiones, prevista y penada en el artículo 621.3 del código penal, la pena de 10 días de multa a razón de tres euros día, y que en concepto de responsabilidad civil indemnice, conjuntamente con la compañía aseguradora Reale, a Juan Miguel e Ceferino en la cantidad de 435,82 € a cada uno, junto con los intereses legales de dicha cantidad. Da por probada la existencia de un accidente de tráfico, causado por la condenada al impactar por detrás al vehículo en el que viajaban los lesionados, y cuestiona, fundamentalmente, el tema referido al alcance y entidad de las lesiones habidas por éstos, concluyendo que procede establecer una moderación del tiempo de estabilización lesional al carecer de pruebas objetivas que avalen o permitan mantener los días fijados en el informe del forense; computa, por tanto, siete días para cada lesionado, a razón de 56,60 euros día.

Precisamente, esta última cuestión, -- indemnización procedente para los lesionados --, es la que constituyen el objeto único del recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de los hermanos Ceferino Juan Miguel; se solicita para los mismos una cuantía indemnizatoria de 3610,86 € para cada uno, correspondiente a 58 días impeditivos y al incremento del 10% por perjuicios económicos, al encontrarse en edad laboral. Alegan, como motivo de recurso, a tal fin, la existencia de error en la valoración de las pruebas médicas: documentales, informes médicos del traumatólogo, e informes de la médico forense; y la infracción del principio "indubio pro damnato", de aplicación a los supuestos de responsabilidad civil.

Segundo.—Se trata pues, conforme al planteamiento antedicho de recurso, de determinar si la duración y entidad de las lesiones de ser la proporcionada por los recurrentes, o si, por el contrario, procede ratificar la decisión adoptada en la instancia, en orden a la moderación de la duración de las lesiones detectadas a lo recurrentes.

En tal sentido, es claro que en el caso las pruebas de naturaleza pericial son determinantes al versar el tema sobre las lesiones de los ocupantes de la furgoneta Ford Tourneo, y sobre la discrepancia que al respecto de las mismas muestran, con su reflejo en la sentencia recurrida, los varios peritos que depusieron en el acto del juicio oral.

Sobre la prueba pericial en general, cabe indicar que la misma puede versar sobre un elemento de prueba o sobre una inferencia con la que se pretende enlazar la prueba con la hipótesis a probar. En el primer caso se trata de verificar un hecho, y en el segundo se pretende demostrar cuál es la ley científica o la máxima de experiencia técnica que explicar la relación entre dos fenómenos. Con discutible acierto, al primero se le ha llamado "peritaje científicamente objetivo" y al segundo "peritaje de opinión". Éste último es el más frecuente en la práctica forense y el que propicia más dictámenes contradictorios (pues es muy diverso grado de generalidad de las inferencias utilizables y de ello depende la mayor o menor conclusividad de los resultados, lo que deberá tener presente el juez). Cuenta también, a la hora de otorgar fiabilidad intrínseca la prueba pericial, la relación de inmediatez (tanto material como temporal) entre el perito con la fuente de prueba, así como la duración de aquélla; y también la congruencia es un criterio de uso cotidiano que se concreta en la correlación entre los términos en los que se formulan las cuestiones y los términos con los que el perito responde en su dictamen. Pero a los anteriores aspectos de la prueba deben unirse otros atinentes a las operaciones cognoscitivas que vertebran los informes periciales; porque en la pericia, tan importante como la conclusión es el camino seguido para llegar a ella. Así, importa, en primer lugar, examinar la exhaustividad del dictamen en lo que hace a los datos y fuentes de conocimiento de los que ha dispuesto el perito, o si por el contrario, ha desconocido otras circunstancias que pudieron influir decisivamente en la configuración de tales datos, muestras y estados. En segundo lugar, deben de tenerse en cuenta los razonamientos mediante los cuales el experto ha llegado sus conclusiones y que permiten controlar si se ajustan a la lógica o al estado actual de la ciencia. En el caso de varios dictámenes, procederá a la comparación entre ellos, que determinará cuál de los dictámenes es el más concluyente o si procede rechazar todos, justificando en cualquier caso la decisión adoptada.

Tercero.—Analizando desde la perspectiva ante dicha las pruebas obrantes en autos, incluida la audición de la grabación del juicio, en orden a dilucidar, con la certeza necesaria, que la problemática física que propugnan los recurrentes deriva del accidente aquí contemplado, cabe ya adelantar que la solución que de darse al tema no puede diferir de la ya citada en la instancia, y ello en tanto que no ha quedado acreditada la relación de causalidad entre los hechos y las lesiones que los denunciantes atribuyen al accidente.

Por un lado, tenemos el informe pericial sobre el accidente, el cual aporta una serie de datos significativos en torno a las circunstancias y entidad del alcance habido entre los vehículos. Así, y según obra en la peritación del vehículo de los recurrentes, el mismo tuvo un golpe en la parte trasera resultando afectados el portón trasero y la junta del paragolpes; es decir, no resultaron afectados los elementos estructurales, ni el soporte de la defensa, en el que se sitúan los elementos preparados para absorber impactos. Los daños tasados, por todos los conceptos, en la furgoneta Ford, se valoraron en 182,36 € sin IVA, y los del Citroen Xsara, al decir de su conductora, en apenas 100 €, de tal modo que dada la escasa cuantía de todos ellos, y la no afectación de los elementos de chapa de fácil deformidad, --es de señalar que la altura de los respectivos vehículos también es dato a considerar, cara a los elementos que se dicen dañados --, permiten concluir que la supuesta colisión fue de muy escasa entidad, máxime si al tiempo se tiene en cuenta que en la denuncia de los hechos se dice que el alcance se produce "al reducir la velocidad para detenerse ante un semáforo", -- lo que da a entender que aún no habían parado el vehículo --, y que en el acto del juicio Juan Miguel dijo que este semáforo era el que se encuentra al salir de la rotonda de la Puerta de la Feria, dirección Avenida de la Feria, siendo la distancia entre la rotonda y el semáforo muy escasa, con los consiguientes efectos sobre la velocidad de los vehículos que transitan por ella.

Existen, pues, dudas importantes acerca de la verdadera entidad del golpe por alcance, en tanto que suficiente para considerar, sin duda alguna, la aceptación por el mismo de los ocupantes del vehículo situado en primer lugar tal cual es el caso. Así lo ha tenido en cuenta la sentencia y así se tiene en esta alzada, máxime si sobre ello no haberse dado la discusión planteada en el recurso de apelación.

Por otro lado, en lo que a los informes médicos se refiere, el hecho de que se hable de esguince cervical para los dos recurrentes, obliga a señalar que tal padecimiento conlleva una evolución del proceso patológico que cursa, antes de las 72 horas a partir de la producción de los hechos, de forma aguda y obligando al afectado a acudir a los servicios médicos en búsqueda de soluciones de tal carácter.

Pues bien, el accidente se produce, según la denuncia antes citada, el día 12 diciembre 2010 a las 14,15 horas, y son atendidos ambos hermanos a primera hora de la madrugada del día 12 al 13 diciembre en el Servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Concha de Zamora, según se desprende del parte aportado; la sintomatología que se les aprecia en ese momento es susceptible de calificarse como subjetiva, prescribiéndoles los medicamentos de naturaleza antinflamatoria, relajante o analgésica. Posteriormente, hasta el día 27 diciembre, no son vistos por médico alguno, que conste, y en tal fecha se les practicó exploración física de dolor y se les prescribe tratamiento asistencial. Y la médico forense, en junio de 2011, emite parte de sanidad en los términos en que obra en autos, que matiza en el acto del juicio señalando que lo único que se desprende de la documentación y de las exploraciones realizadas a los denunciantes son manifestaciones subjetivas de dolor, pero no lesiones óseas ni exploraciones fuera de la normalidad, en línea de posibles limitaciones de movimientos o de anomalías sensitivas. El dolor que refieren, apunta, o la contractura que lo produce, tienen varias causas, no sólo en el accidente. Si ello es así, y si se trata no de descartar que las lesiones sufridas pudieran haber sido causadas con motivo del accidente, sino precisamente, de demostrar fehacientemente que lo fueron por causa de dicho accidente, hay que concluir que ello no se logran a través de las alegaciones de la parte recurrente; más después de haber precisado la médico forense en el acta del juicio oral que en las circunstancias en que se produce en la colisión también influye en la moderación de la duración de las lesiones.

Consecuentemente, procede, en virtud del conjunto probatorio considerado, desestimar el recurso de apelación interpuesto en tanto que éste pretende ampliar la duración que para las lesiones habidas por cada uno de los afectados, fija la sentencia de instancia sin que quepa hacer, a tenor del contenido y finalidad del recurso, otro tipo de consideraciones sobre el particular.

Cuarto.—-En suma, si ello es así, y si todo se debatió contradictoriamente en el acto del juicio oral, en nada cabe apreciar error valorativo por parte de la juez de instancia, en tanto que la misma detectó una situación de contexto deducible de todo lo actuado, y cuya expresión más relevante es la que hace constar en su relato fáctico; tal valoración, a tenor de la motivación que explícita, no es desvirtuada, en la medida en que debe serlo, -- contradicción, ilógica conclusión--, por los argumentos contenidos en el escrito de recurso.

Quinto.—La procedencia, en suma de desestimar el recurso, en base a lo expuesto, conlleva la confirmación de la sentencia de instancia y la imposición, si hubiere, de las costas procesales de este recurso a la parte recurrente, con arreglo a los artículos 239 y siguientes de la LECrim.

En atención a lo expuesto, en nombre del Rey y en virtud de los poderes conferidos por la Constitución


FALLO


 
Desestimo el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de los hermanos Juan Miguel e Ceferino contra la sentencia dictada en fecha 28 de junio del año en curso por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de esta ciudad, en autos de Juicio de Faltas número 95/2011; en su consecuencia, confirmo dicha sentencia, con imposición de las costas de esta alzada a la parte recurrente.

Contra la presente resolución, que es firme, no cabe interponer recurso en vía jurisdiccional ordinaria.

Dedúzcase testimonio de esta resolución, y remítase en unión de los autos originales al Juzgado de procedencia.

Así por esta mi sentencia, definitivamente juzgando, la pronuncio, mando y firmo.

pUBLICACIÓN

Leída y publicada que fue la anterior sentencia por el Ilmo. Sr. Magistrado-Ponente de la misma, estando el Tribunal celebrando audiencia publica en el día de la fecha; de lo que doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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