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Sentencia A.P. Murcia 62/2010, de 15 de marzo


 RESUMEN:

Teniendo en cuenta las condiciones psicológicas y culturales del infractor, así como también las posibilidades que tuvo de recibir instrucción y asesoramiento para conocer la trascendencia antijurídica de su condcuta dice la Audiencia lo cierto es que creyó firmemente que su conducta era lícita, tratándose por lo tanto clramente de un error de prohibición.

SENTENCIA

En la ciudad de Murcia a quince de marzo de dos mil diez.

Habiendo visto en grado de apelación la Sección Tercera de esta Audiencia Provincial el Juicio Rápido 144/2009 por un delito de quebrantamiento de condena, seguido en el Juzgado de lo Penal núm. Dos de Cartagena contra Lázaro, que actúa como apelante representado por el Procurador Sr. Varona Segado, y defendido por el Letrado Sr. Roda Alcantud, y en calidad de apelado el Ministerio Fiscal; siendo Ponente la Iltma. Sra. Magistrado Doña María Jover Carrión, quien expresa la convicción del Tribunal.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-El Juzgado de lo Penal dictó en las referidas diligencias sentencia con fecha 24 de Junio de 2009 sentando como hechos probados lo siguiente:

Primero.-El acusado es Lázaro, mayor de edad, en cuanto nacido en Marruecos el 22 de enero de 1982, con docuemnto de identificación de extranjeros n.º NUM000, con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia.

Segundo.-El acusado fue condenado por sentencia firme y ejecutoria dictada por el juzgado e violencia sobre la mujer n.º 1 de Cartagena en sede de diligencias urgentes 13/2008, de fecha 28 de enero de 2008, firme el mismo día, en la que se le imponía una prohibición de aproximación a doña Zaira durante un periodo de 2 años. El acusado fue requerido personalmente para el cumplimiento de la pena de prohibición de aproximación. Dicha sentencia dio lugar a la ejecutoria 67/08 del juzgado de lo penal numero 2 de Cartagena, el cual efectúa la liquidación de condena, estableciendo dicha prohibición de aproximación y comunicación entre 28 de enero de 2008 y 26 de enero de 2010.

Tercero.-El acusado, con pleno conocimiento de la orden de alejamiento que pesaba sobre él, y con consciente desprecio hacia la resolución judicial y voluntad de quebrantar la misma, el día 12 de Junio sobre las nueve y cuatro de la noche fue sorprendido en compañía de doña Zaira en la Plaza Vicente Ros de ésta Ciudad, por los agentes del cuerpo de Policía Local de esta ciudad con número de placa respectiva NUM001 y NUM002 ".

Segundo.-Estimando el Juzgador que los referidos hechos probados eran constitutivos de delito, dictó el siguiente "FALLO: Que debo condenar y condeno a Lázaro como autor responsable de un delito de quebrantamiento previsto y penado en el art. 468.2 sin circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de SEIS MESES DE PRISION y las costas causadas".

Tercero.-Contra tal sentencia se dedujo en tiempo y forma recurso de apelación por Lázaro. Admitido a trámite se dio traslado a las demás partes personadas. A continuación se remitieron por el Juzgado las diligencias originales a esta Audiencia, en la que se formó el Rollo, con el n.º 278/2009. Señalándose para deliberación y votación el día 12 de marzo de 2010.

Cuarto.-En la tramitación del presente procedimiento se han observado las prescripciones legales.


HECHOS PROBADOS

No se aceptan los de la sentencia recurrida, que deben ser sustituidos por los siguientes:

HECHOS PROBADOS: El acusado Lázaro, mayor de edad, nacido en Marruecos el 22 de enero de 1982, con documento de identificación de extranjeros n.º NUM000, y antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia.

Lázaro fue condenado por sentencia firme y ejecutoria dictada el 28 de enero de 2008, por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer n.º 1 de Cartagena, en Diligencias Urgentes 13/2008, firme el mismo día, en la que se le imponía una prohibición de aproximación a doña Zaira durante un periodo de 2 años. Lázaro fue requerido personalmente para el cumplimiento de la pena de prohibición de aproximación. Dicha sentencia dio lugar a la ejecutoria 67/08 del juzgado de lo penal numero 2 de Cartagena, el cual efectúa la liquidación de condena, estableciendo dicha prohibición de aproximación y comunicación entre 28 de enero de 2008 y 26 de enero de 2010.

El acusado, era conocedor de la orden de alejamiento que pesaba sobre él, a pesar de ello reanudó la convivencia con Zaira, por expreso deseo de la misma, pero actuando Lázaro en todo momento en la creencia de que tal decisión era lícita porque así se lo había explicado su Defensa. Siendo sorprendido, sobre las 21'15 horas, del 12 de Junio de 2009, en compañía de Zaira en la Plaza Vicente Ros de Cartagena, por los agentes de Policía Local de la misma Ciudad con número de placa respectiva [....]".

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IFUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-El recurrente sustenta su disconformidad con la sentencia recurrida basándose para ello en los motivos siguientes: 1.º) Error en la valoración de la prueba, 2.º) Error de prohibición invencible e incorrecta aplicación de la norma jurídica.

El atestado que ha iniciado estas actuaciones revela que el supuesto delito de quebrantamiento de condena no se descubre ante el acercamiento del acusado a su esposa para agredirla o molestarla, sino que este hecho se advierte de forma causal, como consecuencia de una disputa entre terceros por motivos ajenos a la relación entre Lázaro y Zaira, quien no deseaba la orden de protección contra el denunciado, por el contrario, expresó desde un inicio su voluntad de querer continuar con la relación que ambos mantienen (f.8), así lo reitera ante el Juzgado instructor (f.31) y lo corrobora su hermana Francisca (f.34), y el compañero sentimental de la misma, testigo presencial de la pelea origen de estas actuaciones (f.35).

La cuestión relativa al consentimiento de la víctima queda fuera de toda duda, toda vez que el 12 de Junio de 2009 fue sorprendido por la Policía Local de Cartagena Lázaro con la denunciante, a pesar de hallarse vigente una orden de prohibición de aprobación y comunicación establecida entre el 28 de enero de 2008 y el 26 de enero de 2010. En este caso, se estima plenamente acreditado que el acusado reanudó la convivencia con la víctima por expreso deseo de la misma.

Sobre el consentimiento de la víctima en el delito de quebrantamiento de condena, invocado en el recurso, se ha pronunciado reiteradamente la jurisprudencia del Tribunal Supremo en el sentido de apreciar la insuficiencia del mismo para eliminar la antijuridicidad del hecho.

En primer lugar, porque la vigencia del bien jurídico protegido no queda enervada o empañada por el consentimiento de la mujer, ya que es el principio de autoridad el que se ofende con el delito de quebrantamiento de condena. Cierto que tal medida se acuerda por razones de seguridad en beneficio de la mujer, para la protección de su vida e integridad corporal -que tampoco son bienes jurídicos disponibles por parte de aquélla- pero en cualquier caso no es el bien jurídico que directamente protege el precepto (sentencias de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo núm. 1156/2005, de 26 de septiembre (mencionada en el recurso), y núm. 69/2006, de 20 de enero, en relación con la sentencia núm. 10/2007 (Sala de lo Penal, Sección 1), de 19 enero.

Segundo.-El recurrente plantea en el segundo motivo que, la procedencia de la absolución del acusado por el delito de quebrantamiento de condena, debe encontrarse en el error invencible de prohibición sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal.

El art. 14.3 del Código Penal recoge el error de prohibición, precepto que dispone que "el error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados".

El error sobre la ilicitud pues, (entiéndase, la creencia errónea en la licitud de la propia conducta) de los propios actos, bien por considerarlos penalmente atípicos bien por tenerlos como justificados exime de responsabilidad penal o la atenúa según sea invencible o vencible.

La sentencia de instancia estima que resulta inaplicable la tesis del error invencible, en cuanto que no consta que el acusado efectuase la más mínima diligencia a la hora de comprobar si la pena impuesta se hallaba vigente.

Tercero.-El acusado Lázaro, no era desconocedor de la orden de alejamiento, pero actuó en la creencia de que no le afectaba, así expresó, desde un inicio, que tras explicarle su Letrada de que si verificaba una comparecencia ante el Juzgado podría resolver el problema de la convivencia con Zaira (f.33), el acusado no indagó nada más, y si bien no consta que hiciera dicha comparecencia estimó que ello no le impedía reanudar la convivencia, en la creencia que en cualquier momento la podría la podría realizar. En este caso se debe tener muy en cuenta el origen del acusado, que procede del Magreb, con cultura y formación diferentes, por ello, y ante la explicación recibida, que estimó suficiente, reanudó la convivencia con Zaira, contando además con la aquiescencia de la misma, y por supuesto, siendo desconocedor del criterio del Tribunal Supremo al respecto; entendemos que no es exigible que el acusado conozca, de modo más o menos preciso, los preceptos legales, sino que basta con el conocimiento propio de un profano en la materia de que se trate.

Abundando en lo expuesto, y como se advierte en la STS núm. 1199/2002, de 28 de junio "la apreciación del error de prohibición no puede basarse solamente en las declaraciones del propio sujeto, sino que precisa de otros elementos que les sirvan de apoyo y permitan sostener desde un punto de vista objetivo, la existencia del error", así ha sucedido en este caso. Si bien no cabe invocar el error cuando el delito se comete mediante la ejecución de una conducta cuya ilicitud es de común conocimiento, parece razonable dada la naturaleza del ilícito objeto de acusación, que Lázaro actuara equivocadamente en la creencia de una autorización legal para la ejecución de una acción típica, porque así se lo había transmitido la persona en la que confiaba jurídicamente y, también, en cierta medida, ante el consentimiento libre y voluntario de la persona tutelada por la prohibición.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta las condiciones psicológicas y culturales del infractor, así como también las posibilidades que tuvo de recibir instrucción y asesoramiento para conocer la trascendencia antijurídica de su conducta, lo cierto es que creyó firmemente que su conducta era lícita, tratándose por tanto, claramente de un error de prohibición.

Cuarto.-Por cuanto antecede procede estimar el recurso, y decretar la absolución del acusado, declarando de oficio las costas de ambas instancias.

VISTOS los artículos citados y los de general y pertinente aplicación.


FALLAMOS


 
Que estimando el recurso de apelación interpuesto por la representación Lázaro, contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal núm. Dos de Cartagena el 24 de Junio de 2009, en el Juicio Rápido 144/2009, debemos REVOCAR Y REVOCAMOS la misma, y en consecuencia, absolvemos a Lázaro del delito de quebrantamiento de condena de que le acusa el Ministerio Fiscal; declarando de oficio las costas de ambas instancias.

Devuélvanse los autos originales al Juzgado de procedencia, con testimonio de la presente, para su cumplimiento y ejecución.

Así por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Publicación.-En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo. Sr/a. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.

Diligencia.-Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior resolución. Doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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