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Sentencia A.P. Palma de Mallorca 35/2010, de 29 de marzo


 RESUMEN:

Es determinante para el delito de violación que conste la persistente, seria frontal y negativa oposición de la víctima al yacimiento y que, frente a esa negativa, el acusado ejerza sobre la víctima o intimidación suficiente para doblegar su voluntad contraria al acceso carnal. Ante las dudas a este respecto, la sentencia opta por la absolución.

SENTENCIA

En Palma de Mallorca, a 29 de Marzo de 2010.

LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE PALMA DE MALLORCA, Sección Segunda, ha entendido en la causa registrada como Rollo 253/08, en trámite de juicio oral, dimanante del Procedimiento Sumario número 5/2005, seguido ante el Juzgado de instrucción número 3 de Ibiza, por un delito de agresión sexual, contra el acusado, Jesús Manuel, natural de Ibiza, con DNI número NUM000, en libertad bajo fianza por esta causa y sin antecedentes penales, representado por la Procuradora Doña María Garau Muntané y defendido por el Letrado Sr.Timoner, actuando la Procuradora Sra.Font, en representación de la Acusación Particular formulada por la perjudicada doña Jasmin Jade Cox, defendida por la Letrada Doña Cristina Molina, siendo parte el Ministerio Fiscal y en su representación la Ilma. Sra. Doña Isabel Beneyto Lloris, y Magistrado Ponente, que expresa del parecer de este Tribunal, el Ilmo.Sr. Don Diego Jesús Gómez Reino Delgado.


ANTECEDENTES PROCESALES


 
Primero.-La presentes actuaciones se iniciaron en virtud de denuncia remitida por la INTERPOL y tras los oportunos trámites el Juzgado de Instrucción número 3 de Ibiza dictó auto acordando la continuación del proceso por los cauces del procedimiento Sumario, declarando procesado al imputado y conclusa la fase de investigación, remitiendo las actuaciones a esta Sección Segunda de la Audiencia, en la cual y por Auto de 12 de Mayo de 2009, se acordó la apertura de juicio oral, dando traslado de las actuaciones al Ministerio Fiscal, Acusación y defensa y una vez evacuado el trámite en Auto de 25 de Septiembre de 2009, se procedió al señalamiento del juicio oral y admisión de pruebas.

Segundo.-Practicada toda la prueba propuesta llegado el trámite de conclusiones el Ministerio Fiscal modificó su escrito de calificación y consideró que los hechos enjuiciados eran constitutivos de un delito de agresión sexual del artículo 179, del que estimó responsable al acusado en concepto de autor, no concurriendo circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal y solicitando una pena de 6 años de prisión, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo e indemnización a la víctima por lesiones y secuela en la cantidad de 6.000 euros.

Tercero.-La Acusación en igual trámite elevó a definitivas sus conclusiones y calificó los hechos y solicitó la misma pena y responsabilidad civil que el Ministerio Fiscal, ya que su ilustre representante de dicho Ministerio se adhirió a la calificación que tenía formulada la Acusación Particular

Cuarto.-La defensa al elevar a definitivas sus conclusiones solicitó la libre absolución de su patrocinado y costas a la Acusación Particular.


HECHOS PROBADOS

Probado y así se declara:

Que en fecha 19 de Agosto de 2008, Jasmine Jade Cox que entonces contaba con 15 años de edad, aunque por su estatura y complexión aparentaba tener más edad, se encontraba veraneando con sus padres en la Isla de Ibiza, concretamente en el complejo hotelero sito en Cala Longa denominado Los Espárrago, al cual solían acudir cada verano desde que ella era pequeña.

Como consecuencia de sus visitas a la Isla ya el año anterior Jasmine había conocido al barman del restaurante del Hotel y acusado Jesús Manuel, sin antecedentes penales y en libertad por esta causa, por el que sentía una cierta atracción y al que le había comentado que tenía 16 años.

La mañana del día anteriormente indicado Jasmine quedó citada con Jesús Manuel para ir juntos a la playa, pero como fuera que Jesús Manuel se había olvidado la toalla se desplazaron en vehículo hasta su domicilio y una vez allí y sin que conste que el acusado hubiera ejercido violencia o intimidación sobre Jasmine y aunque esta dijera primeramente que no quería, mantuvieron relaciones sexuales completas, a consecuencia de lo cual y como quiera que Jasmine nunca antes había tenido relaciones sexuales y era virgen sufrió la rotura del himen y petequias - manchas de sangre - en el área detrás de la vagina.

Días después al regresar de vuelta a Inglaterra con sus padres Jasmine decidió ante las autoridades Inglesas formular denuncia contra Jesús Manuel acusándole de violación.


FUNDAMENTOS JURÍDICOS


 
Primero.-Tras la práctica de la prueba practicada en el acto del juicio oral y principalmente después de haber podido escuchar los integrantes del Tribunal las manifestaciones de la víctima Jasmin y de haberlas podido contrastar y confrontar con la declaración del acusado Jesús Manuel, la Sala alberga dudas respecto a que relación sexual por vía vaginal mantenida por el acusado con la víctima denunciante se hubiera verificado mediando violencia o intimidación.

Cierto es, que la víctima denunciante relató que conocía al acusado porque trabajaba en el complejo residencia al que acudía todos los veranos con sus padres en donde el acusado trabajaba de barman y porque tenía una relación familiar con los propietarios o encargados de dicho complejo, ya que desde que era niña acudía allí cada verano. El acusado confirmó esa relación de conocimiento, aunque la concretó al año anterior al que ocurrieran los hechos.

Víctima y acusado confluyeron en sus manifestaciones al afirmar que el día de los hechos quedaron de acuerdo para ir juntos a la playa; aunque finalmente se desplazaron hasta el domicilio del acusado. La explicación dada por la víctima para justificar ese cambio de planes fue porque el acusado le dijo que se había olvidado la toalla y que por eso tenían que ir antes a su casa a buscarla, mientras que el acusado manifestó que tras encontrarse con Jasmin en donde se habían citado previamente por teléfono dijo a que no tenía ganas de ir a la playa invitándola a ir a su casa, a lo que ella accedió.

Ambas declaraciones se contraponen, ya que mientras que la perjudicada dijo que una vez hubo llegado a casa del acusado tras pedirle si le daba un vaso de agua él la empujó hacia su dormitorio y una vez allí la tiró sobre la cama cayendo sobre ella y pese a que ella le dijo que no lo hiciera y le empujó con los brazos contra sus hombros para quitárselo de encima, el acusado no hizo caso a sus solicitudes y después ponerse un preservativo la penetró vaginalmente contra su voluntad.

Insistió Jasmine en que mientras le hacía el coito Jesús Manuel le estaba haciendo daño y que por favor le pedió que la dejase; que era virgen y que no tenía edad para hacer el amor. Por el contrario, el acusado manifestó que la relación sexual se produjo de mutuo acuerdo y fue consentida, sabiendo que ella era virgen y menor de edad, aunque ella le hubo manifestado que tenía 16 años y no quince y que si ella se quejó era porque era virgen, ante lo cual el acusado le indicó que iría con cuidado y despacio para no hacerle daño, llegando a manifestar incluso que después de haber tenido relaciones sexuales le solicitó a la víctima si quería nuevamente repetir una segunda vez, a lo que ella se negó y no lo hicieron, extremo este último que la propia víctima reconoció.

La vacilación que alberga la Sala en cuanto a si en verdad la relación se produjo con violencia o intimidación, se sustentan básicamente en dos aspectos. El primero, responde a la propia declaración que ofreció la víctima en el acto del juicio oral que resultó claramente insuficiente e inconcreta, en tanto en cuanto no fue rica en detalles, datos plurales y matices como para poder apreciar efectivamente cómo y de qué manera el acusado ejerció violencia o intimidación sobre ella a fin de poder efectivamente constatar que el acceso carnal se produjo bajo violencia o intimidación y sobre todo si dicha violencia tuvo o no entidad suficiente para poder constatar que existió negativa de la perjudicada a mantener relaciones íntimas con el procesado y que éste pese a esa negativa la desconoció llegando a constreñir su voluntad hasta lograr el acceso carnal. Tampoco la declaración de la víctima fue suficientemente clarificado al respecto de cómo era posible que el acusado se hubiera colocado el preservativo sin que ella hubiera intentado realizar alguna maniobra para impedir o evitar la situación no querida, ni explicitó de que manera el acusado llegó a penetrarla, ni si para hacerlo se desprendió o no de sus ropas, ni tampoco si le despojó a ella de las suyas y de que manera la forzó y cual fue en esa situación la actitud y reacción que ella adoptó para repeler la agresión y para oponerse a ella. A este respecto llamó la atención de la Sala la falta de interés de las acusaciones en profundizar en los detalles y descripción de la víctima de todas estas circunstancias que hubieran permitido a los componentes del Tribunal apreciar y valorar la credibilidad objetiva de la víctima en cuanto a su negativa a mantener relaciones sexuales con el acusado y a la resistencia que opuso y ofreció, pues la credibilidad subjetiva sí la percibió el Tribunal, ya que la víctima al declarar se mostró visiblemente afectada y conmovida al contestar a las preguntas que le realizó la acusación particular.

La segunda cuestión hace referencia a la inidoneidad de la resistencia que opuso la víctima, atendidas las circunstancias concurrentes, para refrenar e impedir la relación sexual con el acusado, lo que hace que surjan interrogantes en el Tribunal en cuanto a la existencia de una negativa seria e inequívoca de la perjudicada al mantener relaciones sexuales con el acusado y a la creencia que éste podía tener de que la perjudicada, aunque recelosa por ser virgen a mantener relaciones sexuales, finalmente hubiera accedido voluntariamente a ello.

Cierto es que lo determinante para estimar cometido el delito de violación es que conste la seria, persistente, frontal y negativa oposición de la víctima al yacimiento y que frente a esa negativa el acusado ejerza sobre la víctima violencia o intimidación suficiente para doblegar su voluntad contraria al acceso carnal. La Jurisprudencia al tratar la oposición y resistencia de la víctima en modo alguno exige que sea heroica ni irresistible, pero que sí sea idónea, atendidas las circunstancias del caso concreto, para que quede clara y externamente patentizada su voluntad contraria a mantener relaciones sexuales. Y en el caso presente concurren pluralidad de circunstancias y de elementos que nos hacen dudar de si la resistencia ofrecida por la víctima en atención a las circunstancias revistió esa idoneidad y por eso mismo existe inseguridad respecto a que por su parte hubiera una negativa seria y real a mantener relaciones sexuales con el acusado.

No negamos que existiera formalmente oposición y negativa de la víctima al acceso carnal, pero no estamos convencidos de que dicha negativa hubiera sido expresada de manera seria, persistente e inequívoca y por eso mismo el acusado pudiera interpretar que la relación fue consentida.

No queremos afirmar con ello que la víctima hubiera expresamente consentido a tener relaciones sexuales completas con el acusado, pero sí que cabe esa posibilidad y que ante la duda ha de prevalecer la versión del acusado en aplicación del principio in dubio pro reo

Así, debe precisarse que la víctima pese a que en la fecha de los hechos era menor de edad, su envergadura y complexión física era similar al acusado - así se desprende de las fotografías obrantes en la causa (folios 216 y 217) - A este respecto es ilustrativo tanto el informe pericial de parte, como la trascripción de la exploración que la Policía Inglesa realizó a la perjudicada en la que se insiste sobre este aspecto -.

Por tanto no existía en el momento de los hechos una significativa diferencia física entre el acusado y la perjudicada, de modo que la víctima pudo haber ejercido resistencia activa a la agresión y no queda claro que, pudiendo haberlo hecho, lo hiciera - de hecho, como hemos explicado más arriba, la perjudicada no ofreció detalles concretos a la hora de proporcionar su versión para relatar cual era la posición en que se encontraba cuando el acusado se ponía el condón y cómo es que no obstante tener sus piernas por fuera a las de él no intentó desasirse o ejercer presión con sus muslos para impedir o dificultar la penetración -, pese a que por su complexión y envergadura física podía haberlo hecho. Según hubo manifestado la oposición consistió en manifestar repetidamente al acusado que no quería mantener relaciones sexuales y una vez que él estaba sobre ella le empujaba con sus manos sobre los hombros para quitárselo de encima.

Otro elemento a tener en cuenta es el de que el encuentro entre el acusado y la víctima se produjo a plena luz del día y en hora de mañana, y aunque tuvo lugar en la vivienda del acusado, tal y como manifestó la víctima al entrar en su casa, había un jardinero en el exterior trabajando, pese a lo cual y aunque era una planta baja y sólo había que subir unos pocos peldaños para acceder al piso, la perjudicada de ninguna manera intentó llamar la atención de esta persona lanzando gritos de socorro y solicitando su auxilio.

Igualmente llama la atención que la denunciante reconociera que el acusado tras haberla penetrado una vez contra su voluntad la solicitase si quería tener relaciones sexuales en una segunda ocasión. La reconocida existencia de esa segunda solicitud y el que el acusado hubiera respetado la negativa de la víctima se compadece mal con una precedente agresión sexual.

La ausencia de signos de violencia sobre el cuerpo de la menor y en su zona genita o próxima a ella y el que no hubieran existido amenaza alguna, es otro aspecto que nos hace dudar de la existencia de violencia o de intimidación sobre la víctima y aunque tras ser explorada por el Pediatra en Inglaterra la doctora apreció que presentaba la rotura del himen y una machas de sangre detrás del área vaginal, ello únicamente indica y revela la presencia de una relación sexual y que la menor era virgen, pero no que la penetración se hubiera producido mediando violencia o ejerciendo fuerza, pudiendo tratarse perfectamente de una relación consentida, tal y como así lo hubo manifestado en todo momento el acusado.

Uno de los testigos que acudió al acto del juicio manifestó haber visto que la entonces menor en una de las muchas ocasiones que estaba en la barra del bar se mostraba atraída por el acusado y la existencia de fotos tomadas por la menor del acusado y el que admitiera que se comunicaba con él con mensajes de móvil y que no pudiera recordar si el día de los hechos la idea de ir a la playa partió de ella misma o del procesado, nos reafirma en la posibilidad de que la menor se sintiera atraída por el acusado, sentimiento por otra parte lógico atenida la edad adolescente que tenía la menor en el momento de los hechos y más intenso si cabe en una menor con el desarrollo físico y madurez que entonces ya tenía Jasmine.

La Acusación Particular con el propósito de corroborar las manifestaciones de la víctima aportó al acto del juicio un informe pericial prestado por la enfermera especialista que ha venido tratando a Jasmine en Inglaterra.

De dicho informe, a salvo de que la perjudicada tiene un recuerdo negativo de la relación sexual habida con el acusado y que perfectamente puede obedecer a que fue su primera experiencia sexual que tuvo y que la denunciante la percibe como traumática, la Sala no extrae como conclusión que dicho peritaje pueda ser utilizado como elemento probatorio corroborante. Primero, porque su eficacia probatoria está supeditada a la virtualidad que quepa conceder a las manifestaciones de la víctima, que como ya hemos explicado no nos parecen suficientes para extraer la conclusión de que la relación sexual habida con el acusado se hubiera producido mediando violencia o intimidación precisas para doblegar su voluntad; y segundo, porque la cualificación profesional de la perito - enfermera -, así como el que su intervención profesional sobre la perjudicada se hubiera producido tiempo después de ocurridos los hechos y la ausencia de cualquier tipo control judicial en el desarrollo de este peritaje, que se ha verificado al margen del proceso y sin intervención de la defensa no le concede la suficiente eficacia probatoria.

No negamos que la relación sexual habida entre la testigo víctima y el acusado, aunque ajena de violencia e intimidación, se hubiera verificado bajo una situación de superioridad buscada por el procesado que pudo coartar la libre voluntad de la víctima a la hora de prestar su consentimiento, propiciada por la diferencia de edad que había entre ellos y porque la relación sexual tuvo lugar en el domicilio del acusado, empero dicha hipótesis, que tal vez hubiera permitido calificar los hechos como constitutivos de un delito de abusos sexuales con introducción de los artículos 181.3 en relación con el 182 del CP, no fue sometida a la consideración de la Sala y nos impide, por tanto, so pena de infringir abiertamente el Principio Acusatorio, cualquier pronunciamiento al respecto.

Segundo.-Absuelto el acusado y no apreciando temeridad ni mala fe en la acusación, se declaran de oficio las costas procesales.


FALLAMOS


 
Que debemos absolver y absolvemos a Jesús Manuel del delito de agresión sexual del que viene siendo acusado por el Ministerio Fiscal y por la Acusación Particular, declarando de oficio las costas procesales causadas.

Notifíquese esta resolución al acusado y demás partes personadas y hágasele saber que no es firme y que contra la misma cabe interponer recurso de Casación, en el plazo de cinco días.

Así, por esta nuestra Sentencia, extendida en el anverso de folios de papel de oficio, y de la que se unirá certificación al rollo de Sala, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Diligencia, La extiendo yo la Secretaria para hacer constar que la anterior Sentencia ha sido publicada en Audiencia Pública en el día de la fecha, de lo que doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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