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Sentencia A.P. Madrid 131/2009, de 27 de marzo


 RESUMEN:

Falta por daños. Los hechos generan incertidumbre sobre el importe de los daños causados. Se resuelve a favor del acusado, de ahí la estimación del Recurso y la posterior sentencia para calificar los hechos como constitutivos de una falta de de daños y no de un delito de daños.

SENTENCIA

En Madrid, a 27 de marzo de 2009.

VISTOS, por esta Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid, en grado de apelación, el Juicio Oral n.º 83/2008 procedente del Juzgado Penal n.º 23 de Madrid y seguido por delito de daños, siendo partes en esta alzada Esperanza, Silvio, Adolfo, Edemiro, Jesús, y el Ministerio Fiscal y Ponente el Magistrado D. JUAN PELAYO GARCIA LLAMAS.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-Por el indicado Juzgado de lo Penal se dictó Sentencia el día de 2008, cuyo FALLO decretó: "Que debo de CONDENAR Y CONDENO a Esperanza, Silvio, Adolfo, Edemiro, Jesús, como autores responsables de un delito de daños, concurrieron la circunstancia atenuante de reparación del daño, a la pena para cada uno de ellos de SEIS MESES DE MULTA A RAZON DE UNA CUOTA DIARIA DE SEIS EUROS, con la responsabilidad personal subsidiaria de un día por cada dos cuotas insatisfechas, así como al pago de las costas procesales causadas por partes iguales.".

Segundo.-Notificada la referida sentencia, se interpuso en tiempo y forma recurso de apelación de una parte por Silvio y de otra por Jesús, Adolfo y Edemiro, el primero representado por la procuradora doña Virginia Camacho Villar y defendido por la letrada doña Silvia López Maeso y los otros por la procuradora doña Paloma Miana Ortega y la letrado doña Ana María Bertrán Tortuero. Admitidos los recursos en ambos efectos y conferido por diez días a las demás partes, fueron impugnados por el Ministerio Fiscal adhiriéndose a las impugnaciones el también condenado Esperanza, representado por la procuradora doña María Eva Guinea Ruenes y defendido por el letrado don Jesús Sánchez Lombar.

Tercero.-Elevadas las actuaciones a esta Sección Tercera de la Audiencia Provincial, se formó el Rollo de Sala n.º 85/2009 y dado el trámite legal, se señaló conforme al Art. 792.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para la deliberación, votación y fallo en Sala el recurso el día de ayer.


HECHOS PROBADOSNo se aceptan los declarados como tales en la sentencia de instancia, disponiendo en su lugar los siguientes:

Sobre las 5,30 horas del día 22 de abril de 2006, Esperanza, con DNI n° NUM000, Silvio, con DNI n° NUM001, Adolfo, con DNI N° NUM002, Edemiro, con DNI n° NUM003 y Jesús con DNI n° NUM004, todos ellos mayores de edad y sin antecedentes penales computables a efectos de reincidencia, se acercaron al Colegio Estudio sito en la c/ Jimena Menéndez Pidal n° 11 de la localidad de Madrid, y tras saltar una valla allí existente y con ánimo de causar un detrimento en el patrimonio ajeno, lanzaron piedras a sus cristaleras causando la rotura de varias laminas de cristal de las que no consta su valor de reposición. Los acusados reconocieron su responsabilidad al Administrador del Colegio al que abonaron el día 12 de junio de 2006 la cantidad de 2.306,89 euros, correspondiente al valor de los cristales, mano de obra y elementos accesorios para su reposición. Por ello no se reclama en la presente causa indemnización alguna.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-El Tribunal va a comenzar por examinar el recurso de Jesús, Adolfo y Edemiro en lo que se refiere a su petición principal, de revocación de la sentencia condenatoria y su sustitución por otra absolutoria que, de prosperar, haría innecesaria el análisis del otro motivo que aparece como coincidente con el formulado por Silvio.

La impugnación, cuya extensión sólo se explica en aras del derecho de defensa, comienza con un primer motivo que lleva por título " ERROR EN LA APRECIACIÓN DE LA PRUEBA EN LA SENTENCIA APELADA RESPECTO DE LOS PRESUPUESTOS QUE CONFIGURAN EL DELITO DE DAÑOS Y A LA APRECIACIÓN DE LA COMISIÓN POR PARTE DE LOS ACUSADOS. INFRACCIÓN DEL DERECHO DE DEFENSA";, y parte de la no existencia en el seno del proceso, ni tampoco en el plenario, de acreditación alguna de que los hechos no acaecieron tal y como manifestaron todos los acusados en sus declaraciones ante el Juzgado y en el acto del juicio.

Lo cierto es que los tres acusados, Jesús, Adolfo y Edemiro, así como los otros dos, reconocieron en el acto del juicio, como lo había hecho ante el Instructor, el lanzamiento de piedras, irrelevante es su calificación de piedrecillas o chinas, hacía los cristales del polideportivo. Tal extremo se reconoce expresamente en el escrito de defensa y por ende la nulidad que se reitera, circunscrita a las declaraciones en sede policial, es absolutamente irrelevante por desconectada, causal y jurídicamente, de la prueba valorada.

Que las piedras alcanzaron los cristales, a donde se dirigió su lanzamiento, y que causaron la rotura de alguno de ellos resulta acreditado por la testifical de Florencio, exponiendo que el ruido que escuchó era como si se rompiesen cristales, y de Modesto relatando que había tres o cuatro cristales rotos, de los grandes, que era un pabellón nuevo, y que por su ubicación correspondían a los que daban a un aulario y no a las canchas. El testimonio de Luis Miguel permite también descartar, como hace el Juzgador a quo, que los cristales estuviesen previamente dañados, rotos o fisurados. Se trata de un testigo que no acredita los hechos en sí mismo considerados pero sí es válido sobre otros extremos, como son los relativos al estado de los cristales con anterioridad a la noche del 21 al 22 de abril, el reconocimiento por los acusados de su autoría y su disposición al pago de la reparación, como efectivamente hicieron.

Partiendo del relato de hechos probado, incluso de lo admitido por los acusados, negar la ausencia de dolo resulta absurdo, debiendo advertirse que el delito de daños no exige un dolo específico; basta un dolo de segundo grado e incluso eventual. Existe delito de daños, dice la sentencia del TS de 27 de enero de 2004, aunque el culpable no buscase directamente la causación de los daños, bastando que los asumiese como resultado o consecuencia muy probable de su acción. Quien a horas intempestivas lanza piedras, a corta distancia, contra unas cristaleras de un edificio no puede desconocer, casi con certeza, que se habría de producir la rotura de los cristales, siendo irrelevante si lo producido fue una fisura, astillamiento -concepto propio de la madera- o la fragmentación.

Segundo.-Mayor calado tiene el tema de la cuantificación de los daños extremo sobre el que, como resulta del nuevo relato de hechos probados, procede la estimación de los recursos.

De entrada debe advertirse que sí se realizó una peritación en el curso de la instrucción, folio 87, si bien por la vía de considerar correcta la factura aportada por corresponderse con los daños descritos en el atestado NUM005 de 23 de abril de 2006, dicha peritación fue expresamente impugnada y de forma tempestiva, en las conclusiones provisionales, por la defensa de Silvio, curiosamente no lo hizo la defensa de los otros recurrentes que se adhirió a la prueba propuesta por el Ministerio Fiscal que incluía, por la vía de la documental, la pericial. La impugnación impide considerar el citado informe como pericial documentada, habiendo señalado el Pleno no jurisdiccional de la Sala 2.ª del Tribunal Supremo de 25 de mayo de 2005, dirigido a la interpretación del nuevo artículo 788.2 de la Ley procesal penal que su previsión no es extensible a otros procesos o pruebas, siendo de aplicación a los casos expresamente contemplados en él.

El indicado informe resulta además confuso. La oficina de peritos en un primer momento, folio25, dictaminó que la descripción de los daños del atestado NUM005 no contenía la información precisa para realizar la tasación, y el citado atestado, folio 3, recoge la denuncia de Clara, en calidad de directora del Colegio Estudio, exponiendo como daños fractura del cristal de la puerta de secretaria y fractura de tres lunas del polideportivo, sin embargo la indicada directora no ha sido propuesta como testigo y lo que apreciaron los agentes que se presentaron en el lugar y realizaron una inspección ocular, folio 4, es que dos cristales del polideportivo a la altura de la entrada estaban astillados.

No rigiendo en nuestro derecho penal un sistema de prueba legal o tasada no es la pericial el único medio de acreditar que la cuantía de los daños excedía de cuatrocientos euros, habiendo casos en que tal extremo, con independencia de la cuantificación concreta, pueda resultar notorio. No es ello lo que ocurre en el presente caso.

En el delito de daños el objeto de la acción es siempre una cosa y el resultado es la destrucción equivalente a la pérdida total de su valor, la inutilización, que supone la desaparición de sus cualidades y utilidades o el menoscabo de la cosa misma que consiste en una destrucción parcial, un cercenamiento a la integridad, perfeccionamiento o al valor de la cosa, y su cuantificación se determina por el valor de mercado, sin comprender otros conceptos tales como mano de obra, desplazamiento, realización de presupuesto previo, etc, por mas que puedan incluirse en el concepto de perjuicio y por ende dentro de la responsabilidad civil, inexisten en el presente caso al haber sido satisfecha.

Así, además de la imprecisión sobre el número de cristales rotos, la factura aportada no desglosa, salvo el IVA, los conceptos que incluye, señaladamente la mano de obra que no se presenta como insignificante pues en el caso de tres cristales "aisglás composición"; figura instalación cinco operarios dos horas, y en el de la "luna de 6 mm de 205,3x 57,5";figura también operaciones de desmontaje y montaje.

Lo expuesto genera una situación de incertidumbre sobre el importe exacto de los daños causados que debe resolverse a favor de los acusados y ahora recurrentes, incluido el adherido, reputando los hechos falta y optando por imponer la pena de multa en su extensión mínima, un mes, dado que se ha efectuado una pronta e integra reparación de los perjuicios y, en buena medida, un cuasi reconocimiento de los hechos desde el primero momento, con las lógicas reservas, que ha posibilitado el enjuiciamiento y el fallo condenatorio. Debe mantenerse la cuota de seis euros día por no constar una situación de indigencia en ninguno de los acusados, tratándose de una cuota más próxima al mínimo posible que al máximo y que se considera plenamente asumible, con el lógico sacrificio que es la razón de ser de la pena, por quienes pueden salir hasta altas horas de la madrugada con ocasión de ejercitar su derecho al ocio.

Tercero.-.Las costas de esta alzada se declaran de oficio.

Vistos los artículos citados y demás preceptos de general y pertinente aplicación


FALLAMOS


 
Que estimando el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de Jesús, Adolfo, Edemiro y Silvio, parcialmente en el caso de los tres primeros, así como la adhesión de Esperanza, contra la Sentencia de fecha 28 de mayo de 2008, dictada por el Juzgado de lo Penal n.º 23 de Madrid en autos de Juicio Oral 83/2008, debemos revocar y revocamos parcialmente la indicada resolución en el sentido de absolver a los recurrentes ya citados del delito de daños por el que venían condenados, y en su lugar debemos condenarles y les condenamos como autores penalmente responsables de una falta de igual clase, concurriendo la circunstancia atenuante de reparación del daños, a la pena para cada uno de ellos de multa de un mes a razón de una cuota diaria de seis euros, con la responsabilidad personal subsidiaria, en caso de impago y acreditada la insolvencia, de un día por cada dos cuotas impagadas, así como al pago por quintas partes de las costas procesales de la instancia conforme a lo previsto para el juicio de faltas, declarando de oficio las costas de la alzada.

Notifíquese la presente sentencia a las partes, haciéndolas saber que contra la misma no cabe Recurso alguno a tenor de lo dispuesto en el artículo 792.3 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y con certificación de la misma, devuélvanse los Autos originales al Juzgado de procedencia a los fines procedentes.

Así por esta nuestra Sentencia, de la que se llevará certificación al Rollo de Apelación, la pronunciamos, mandamos y firmamos.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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