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Sentencia A.P. Valencia 205/2009, de 30 de marzo


 RESUMEN:

Falta de lesiones, maltrato de obra. Al no haber causado lesión, como recogen los hechos probados, se establece que la calificación adecuada será la de falta y no la de violencia de género o violencia doméstica. Se le condena a una pena de localización permanente.

SENTENCIA

En Valencia, a treinta de marzo de dos mil nueve

La Sección primera de la Audiencia Provincial de Valencia, integrada por los Ilmos/as. Sres/as. anotados al margen, ha visto el presente recurso de apelación en ambos efectos, contra la Sentencia de fecha 13/01/09, pronunciada por el JUZGADO DE LO PENAL NUMERO 12 DE VALENCIA en Procedimiento Abreviado con el numero 000659/2007, seguida por delito de LESIONES EN EL AMBITO FAMILIAR contra Prudencio.

Han intervenido en el recurso, en calidad de apelante/s, Prudencio, representado por el Procurador de los Tribunales AMPARO GARCIA BALLESTER y dirigido por el Letrado JOSE LUIS MARTIN GARCIA; y en calidad de apelado el MINISTERIO FISCAL; y ha sido Ponente el Ilmo/a. Sr/a. D/.D.ª M.ª JOSE JULIA IGUAL, quien expresa el parecer del Tribunal.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-La sentencia recurrida, declara probados los hechos siguientes: "que el pasado mes de marzo de 2007 Prudencio, mayor de edad y sin antecedentes penales, se dirigió a su hija Angelina y le pegó dos bofetadas sin causarle lesiones."

Segundo.-El fallo de la sentencia apelada dice:" Que debo condenar y condeno a Prudencio como autor responsable de una falta de lesiones a la pena de 1 mes de multa con cuota diaria de 8 € y pago de las costas procesales.

Que debo absolver y absuelvo a Prudencio del delito de lesiones por violencia doméstica que venía siendo acusado."

Tercero.-Notificada dicha sentencia a las partes, por la representación de Prudencio se interpuso contra la misma recurso de apelación ante el órgano judicial que la dicto, por los motivos que desarrolla ampliamente en su correspondiente escrito.

Cuarto.-Recibido el escrito de formalización del recurso, el Juez de lo Penal dio traslado del mismo a las demás partes por un plazo común de diez días para la presentación, en su caso, de los correspondientes escritos de impugnación o de adhesión al recurso. Transcurrido dicho plazo, se elevaron a esta Audiencia Provincial los autos originales con todos los escritos presentados.

Quinto.-En la tramitación de ambas instancias se han observado las prescripciones legales.


HECHOS PROBADOSSe aceptan los hechos declarados probados en la Sentencia apelada, que han quedado anteriormente transcritos.


FUNDAMENTOS JURÍDICOS


 
Primero.-El condenado como autor de una falta de lesiones impugna la sentencia invocando el error de prohibición del articulo 14.3 del Cp sobre la ilicitud del hecho entendiendo que el hecho de que el condenado pegara dos bofetadas a su hija de 15 años obedece a su formación cultural, interesando que subsidiariamente se califiquen los hechos como una falta de maltrato de obra en lugar de una falta de lesiones.

Aunque inicialmente el Ministerio Fiscal imputaba al acusado tres delitos de violencia domestica del articulo 153 y de un delito de violencia domestica habitual del articulo 173.2, tras la celebración del juicio y la incomparecencia de las testigos, esposa e hija del acusado, que se hallaban en ignorado paradero, la sentencia absuelve de los delitos y condena a Prudencio como autor de una simple falta de lesiones del articulo 617 con base al propio reconocimiento de ser cierto que un dia pego dos bofetadas a su hija Angelina y nada más.

Con tal pronunciamiento muestra su conformidad el Ministerio Fiscal debiendo, pues resolverse tan solo el recurso formulado por el condenado. En efecto,la Exposición de Motivos de la LO 11/ 2003 de 29 de septiembre ya disponía que " las conductas que son consideradas en el Código Penal como falta de lesiones cuando se cometen en el ámbito doméstico, pasan a considerarse delitos con lo cual se abre la posibilidad de imponer la pena de prisión...". Dicho texto, que estuvo en vigor desde el 1/10/03 hasta el 28/6/05, castigaba al que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión amenazara a otro de modo leve con armas o instrumentos peligrosos, cuando en todos estos casos el ofendido fuera alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2. Aun reconociendo que se trataba de una cuestión que generaba controversias y criterios dispares entre las distintas Audiencia Provincial se ha entendido que para incardinar la violencia desplegada dentro del tipo penal del artículo 153 del C. Penal sería preciso que la misma apareciera como una manifestación del ejercicio de la fuerza del más fuerte sobre el más débil en una situación o relación familiar o análoga, de modo que el recurso a la violencia física o psíquica aparezca como el modo de relacionarse el sujeto-agresor más fuerte con el otro u otros miembros de la unidad o núcleo familiar. Es claro que en esa redacción sujeto activo podía serlo tanto el hombre como la mujer. Posteriormente, como ya veremos, por la aplicación de L. O. 1/04 el artículo 153 en su redacción actual la erradicación de la violencia de género se refuerza y para ello se limitan los sujetos activos del delito previsto en el artículo 153.1, sancionados con una mayor penalidad, al varón -violencia de género- y los del artículo 153.2.º CP a la mujer - violencia doméstica-. A su vez, y como ya ha declarado el Tribunal Supremo, el bien jurídico protegido en este delito no es tanto la integridad de las personas mencionadas en los citados artículos 153, pese a su ubicación sistemática dentro del Título III de las lesiones, sino que trasciende y se extiende más allá de la integridad personal al atentar a valores constitucionales de primer orden como el derecho a la dignidad de las personas, que tiene su consecuencia lógica en el derecho a la seguridad de los miembros que integran el núcleo familiar. Por tanto, en todo caso hemos entendido que el precepto del artículo 153 del Código Penal en esa redacción estaba pensado para aquellos supuestos en los que una de las personas a las que se refiere el precepto sufre las conductas típicas materializadas por quien siendo miembro del grupo familiar o asimilado coloca al otro en una situación de miembro débil dentro de la relación entre ambos.

A su vez, el tipo penal del artículo 153 del Código Penal, en la redacción vigente tras la reforma operada por la LO 1/ 2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género, cuya aplicación insta el recurrente, expresamente establece lo siguiente: "El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años".

Segundo.-La cuestión suscitada no deja de plantear controversias, existiendo interpretaciones diversas en el ámbito de las distintas Audiencias Provinciales a la hora de considerar si con la reforma operada por la L.O. 1/04 se ha pretendido introducir un concreto, específico y especial elemento subjetivo en la integración de los tipos penales considerados como de Violencia de Género. Al efecto el artículo 1 de la litada Ley señala que: " La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia". Si bien en su posterior desarrollo en su articulado, donde este ánimo se presupone pero no se exige como presupuesto para la aplicación de esta Ley. Sólo la condición de mujer y la relación de afectividad, aparecen integrados como elementos del tipo. Se trataría de dilucidar, como dice la sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos de 15/3/06, si este ánimo integrante de la expresión de violencia de género, a saber, "manifestación de desigualdad, discriminación o ejercicio de poder del hombre sobre la mujer" (art.1), queda integrado dentro de los tipos delictivos o, por el contrario, queda excluido del mismo. La 1.ª opción sería considerar necesaria la prueba de este especial "ánimo de dominación masculina", lo cual nos llevaría a la dificultad de indagar si un determinado maltrato, agresión o amenaza incluyen este ánimo concreto o se llevaron a cabo con otra intención específica. La 2.ª opción sería considerar que los actos de violencia de género conllevan siempre la existencia de un ánimo discriminatorio hacia la mujer. Esta segunda idea choca con lo recogido en el nuevo artículo 87 ter de la Ley Orgánica del Poder Judicial que afirma que "Cuando el Juez apreciara en los actos puestos en su conocimiento, de forma notoria, no constituyen expresión de violencia de género, podrá inadmitir la pretensión, remitiéndola al órgano judicial competente", lo que entraña la dificultad de conocer que actos son los notoriamente no constituyen violencia de género. La Fiscalía General del Estado en la Circular 4/2005 relativa a los criterios de aplicación de la ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género considera qué debe entenderse por hechos que notoriamente no constituyen violencia de género; y, así:1.º "Cuando no se trate de actos ajenos al ámbito competencial de los juzgados de violencia contra la mujer". 2.º "Cuando no concurra la especial relación entre los sujetos activo y pasivo de la violencia".3.º "Cuando el comportamiento esté desvinculado de la específica relación sentimental y, en consecuencia no sea predicable el prevalimiento por parte del hombre de la situación de superioridad que pueda proporcionarle dicha relación". Así en los hechos que no traigan su causa precisamente de esa específica relación, la tutela especial de esta ley no sería aplicable. Debiendo entenderse que la ley no exige la concurrencia de un elemento subjetivo específico el cual se debe entender integrado en la misma naturaleza de las propias conductas típicas que vendrían a constatar la necesaria existencia de las específicas motivaciones discriminatorias o de dominación en el ámbito de la pareja. En este sentido destacar la sentencia del Tribunal Supremo de 13/4/06 que, refiriéndose al artículo 153 del Código Penal, actual 173, en la redacción que estuvo vigente entre el 10/6/99 y el 30/9/03, decía que puede afirmarse que el bien jurídico protegido es la preservación del ámbito familiar como una comunidad de amor, y libertad presidido por el respeto mutuo y la igualdad, dicho más sintéticamente, el bien jurídico protegido es la paz familiar, sancionando aquellos actos que exteriorizan una actitud tendente a convertir aquel ámbito en un microcosmos regido por el miedo y la dominación, porque, en efecto, nada define mejor el maltrato familiar como la situación de dominio y de poder de una persona sobre su pareja y los menores convivientes. En este sentido parece que es evidente que siempre se necesitará que concurra esa especial situación de domino que normalmente se desprenderá de la naturaleza misma de la acción perpetrada. Así, por ello, esta Sala, en la sentencia 260/06 de 3/7, referido al delito del artículo 153 en su actual redacción señalaba." Finalmente no podemos menos que compartir la doctrina invocada en orden a que para apreciar la concurrencia del delito hoy analizado, no basta la mera presencia de una agresión material, sino que a ello hay que añadirle el plus que supone que ello responda a una situación de dominio, de abuso de la superioridad de uno de los cónyuges, en definitiva que responda a una situación de discriminación. Situación que indudablemente hemos de admitir concurre en el presente caso, dado que los hechos no se nos plantean como una situación de violencia surgida de forma espontánea en el curso de una discusión en la que recíprocamente se han podido proferir expresiones de contenido insultante e incluso llegar a un cierto grado de violencia física. Sino que se presenta la cuestión como un acto de represalia ante un conducta que al acusado no le pareció bien, apareciendo como un castigo al negarse a obedecer sus designios, lo que claramente entraría dentro del ámbito del precepto".

Podría plantearse la cuestión relativa a que en los casos de ausencia de discriminación no cabría una inmediata degradación a falta, obviando la existencia de un tipo más amplio (el del artículo 153.2, dirigido a todos los sujetos descritos en el artículo 173.2 y no sólo a las mujeres; y que por tanto recoge también a éstas cuando no sean objeto de una tutela específica -la del 153.1- mientras se mantengan las circunstancias que justifican su inclusión en el ámbito de especial tutela de los artículos 173.2 y 153.2 del Código penal, que no se explican desde la discriminación hacia la mujer sino desde especial la tutela del ámbito familiar), precepto de recogida que califica los hechos como delito. Ahora bien, para aplicar ese precepto de recogida sería menester, en todo caso, que quedara constatado también, excluida la discriminación hacia la mujer (153.1), que la conducta reprochada entrara en el ámbito doméstico de especial tutela materializado en las conductas típicas por quien siendo miembro del grupo familiar o asimilado coloca al otro en una situación de miembro débil dentro de la relación entre ambos. Si no se demuestra esa situación deviene inexorable la aplicación de la falta.

Asi pues el ignorado paradero de las testigos que impidió su citación para la celebración del acto del juicio y el hecho de que tampoco se incorporaran sus declaraciones durante la instrucción pues ninguna de las partes lo interesó pese a haberse prestado en presencia del letrado del imputado, la prueba de cargo quedo reducida al reconocimiento que el acusado realizo en el plenario de haber propinado dos bofetadas a su hija tras una discusión familiar, hecho que no es mas que revelador del enfrentamiento recíproco de dos fuertes caracteres. Es por ello, por lo que entendemos correcta la calificación jurídica de la sentencia de instancia, si bien al no haberse causado lesión alguna a Angelina, como recogen los hechos probados de la sentencia, la calificación adecuada es la de una falta de maltrato de obra del articulo 617.2 sancionada con pena de localización permanente de dos a seis dias o multa de 10 a 30 dias, que en atención a la levedad de la conducta debe sancionarse con multa de 10 dias a razón de 6 euros diarios.

Tercero.-Por ultimo no puede entenderse que el acusado cuando propinó las dos bofetadas a su hija de 15 años lo hiciera ignorando la ilicitud de la conducta.

El art. 14 del C.P. regula en su párrafo 3.º el llamado ERROR DE PROHIBICION, al expresar que:

" 3.- El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados."

A diferencia de lo que ocurre con el Error del tipo, el Error de prohibición exige parámetros o criterios personales de individualización, puesto que nos encontramos en sede de la culpabilidad, es decir, de la imputación personal, debiendo de tenerse en cuenta tres premisas:

1.- La posibilidad de conocer la antijuridicidad concreta del propio comportamiento.

2.- El criterio individual, que obliga a tener en cuenta aptitudes y posibilidades individuales, a fin de hacer justicia al Principio de Culpabilidad.

3.-El criterio valorativo generalizador, conforme al cual, en lo que se refiere al esfuerzo de conciencia, no puede exigirse más de lo que cabe esperar en una persona prudente, perteneciente al ámbito vital y profesional correspondiente el autor.

Atendidos tales parámetros, lo cierto es que ninguna prueba se ha practicado que permita entender acreditado, de un lado, que el acusado creyera estar obrando lícitamente cuando era una discusión propina dos bofetadas a su hija de 15 años, y, de otro lado, que de haberlo creído asi no debía haber vencido ya tal error al advertir que la sociedad en la que vive no puede tolerar que se zanjen asi las discusiones familiares.

Tercero.-Que no resulta procedente efectuar especial declaración en torno al pago de las costas procesales correspondientes a esta alzada.


FALLO


 
En atención a todo lo expuesto, la Sección primera de la Audiencia Provincial de Valencia,

ha decidido:

Primero.-DESESTIMAR el recurso de apelación interpuesto por Prudencio representado por el/la Procurador/a de los Tribunales D./D.ª AMPARO GARCIA BALLESTER bajo la dirección del Letrado/a D./D.ª JOSE LUIS MARTIN GARCIA, contra la SENTENCIA N.º 29 DE 13/01/09 dictada en Procedimiento Abreviado - 000659/2007 por el JUZGADO DE LO PENAL NUMERO 12 DE VALENCIA.

Segundo.-CONFIRMAR la sentencia a que el presente rollo se refiere, si bien condenando a Prudencio como autor crimimalmente responsable de una falta de maltrato de obra a la pena de multa de 10 dias a razón de 6 euros por dia, declarando de oficio las costas causadas.

Cumplidas que sean las diligencias de rigor, y notificada esta sentencia a las partes, devuélvanse los autos originales al Juzgado de procedencia con testimonio de esta resolución, para su ejecución.

Así, por esta mi Sentencia, de la que se llevara certificación al rollo, definitivamente juzgando, lo pronuncio, mando y firmo.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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