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Sentencia A.N. 66/2010, de 11 de noviembre


 RESUMEN:

Delito de enaltecimiento de terrorismo: Doctrina y elementos que vertebran el delito según el TS. Concurrencia de los elementos del tipo. Diferencia entre apología y enaltecimiento. Análisis del dolo: Doctrina del TS.

SENTENCIA

En Madrid, a once de Noviembre de dos mil diez.

Vista, en juicio oral y público, ante la Sección Segunda de esta Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el presente Rollo de Sala 11/2010, dimanante del Procedimiento Abreviado 367/2009, del J. C.I. n.º 6, seguido por delito de enaltecimiento del terrorismo, contra Moises, D.N.I NUM000, nacido en Sesma (Navarra), el 11 de marzo de 1954, hijo de Félix y de Paula y contra Teofilo, D.N.I. NUM001, nacido en Mañaria (Vizcaya), el 11 de noviembre de 1955, hijo de José y de Asunción, ninguno de los cuales ha padecido privación de libertad por la presente causa y de quienes no consta su solvencia, representados ambos por el procurador Don Javier Cuevas Rivas y defendidos por el letrado D. Kepa Mancisidor Chirapozu; habiendo sido parte el Ministerio Fiscal, representado por el Ilmo. Sr. Don Miguel Ángel Carballo Cuervo y Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado Don ÁNGEL HURTADO ADRIÁN.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas, calificó los hechos procesales, como constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo, comprendido en el art. 578 del C.Penal, reputando responsables del mismo, en concepto de autores, a ambos acusados, Moises y Teofilo, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad en ninguno de ellos, solicitando para cada uno la pena de un año y seis meses de prisión, con la accesoria de privación del derecho de sufragio pasivo, así como inhabilitación absoluta durante diez años, prohibición de residir en Gernika durante cinco años y pago de costas.

Segundo.-La defensa de los acusados, en el mismo trámite, solicitó la libre absolución de sus patrocinados, por disconformidad con el Ministerio Fiscal, al no considerar ciertos los hechos en la forma que este detalla y no considerarlos constitutivos de delito alguno.


HECHOS PROBADOS

Moises y Teofilo, mayores de edad y éste último Concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Gernika, estando ambos de acuerdo, decidieron colocar en el programa de fiestas del año 2009 de dicha localidad, para difusión pública, fotos de nueve presos, unos condenados por actividades terroristas de la organización ETA y otro relacionado con actividades del mismo tipo de dicha organización, bajo el texto en euskera "no podemos ser nada sin ellos", conscientes del elogio y agradecimiento que para los individuos suponía la difusión de sus fotos con el texto añadido en la publicación, y con la finalidad de ensalzarlos.

Se imprimieron unos 6000 ejemplares del programa, que fueron repartidos gratuitamente por diferentes establecimientos de la localidad, así como a través de la oficina de turismo, encontrándose en la página 15 del programa el fotomontaje de las nueve fotos correspondientes a los nueve presos a que se ha hecho mención, que eran Emma (Víbora), Braulio (Verrugas), Felicisimo (Burro), Juan (Vicioso), Rodolfo (Picarona), Luis Andrés (Millonario), Argimiro (Chili), Eulogio (Zapatones) y Jenaro (Pulga).

Igualmente, en el mismo contexto y también en la página 15, iba impresa una foto más del miembro de la banda terrorista ETA, Roque, desparecido y hallado muerto en Francia, con interrogantes como "¿secuestrado?", "¿torturado?", "¿asesinado?".


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-Los hechos que hemos declarado probados son legalmente constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo, previsto y penado en el art. 578 del Código Penal, tal y como resulta de la prueba practicada en el acto del juicio oral, en relación con la que obra en el resto de las actuaciones.

El discurso que pasamos a desarrollar lo haremos girar en torno al contenido de la página 15 del programa de fiestas, donde aparecen las fotos conflictivas, dejando al margen el de la página 16, en la medida que ese contenido lo vamos a considerar relacionado con un homenaje a la Ikurriña y, por lo tanto, a bandera de una autonomía española, de manera que, hecho de este modo el planteamiento, ningún reproche merece.

Ahora bien, en lo que se refiere al contenido de las fotografías que figuran en la página 15 del programa, la cuestión cambia radicalmente, porque en ese contenido consideramos que los hechos enjuiciados incurren en el referido delito del art. 578 del Código Penal.

Comenzaremos por hacer un estudio de este delito, en el que seguiremos la doctrina que al respecto ha ido elaborando el Tribunal Supremo, centrándonos en la STS 224/2010, de 3 de marzo, de la que resumimos aquellos pasajes que consideramos que son útiles y necesarios a los efectos de la conducta que aquí toca enjuiciar.

En ella se puede leer que en el art. 578 C.P "conviven dos figuras delictivas claramente diferenciadas: a) El enaltecimiento o justificación del terrorismo o sus autores y b) La realización de actos en desprecio, descrédito o humillación de las víctimas de delitos terroristas".

Se recoge también en la misma sentencia, con cita de otras anteriores, como la 149/2007, de 26 de febrero, 585/2007, de 26 de junio ó 539/2008, de 23 de septiembre que "los elementos que vertebran este delito son los siguientes: 1.º La existencia de unas acciones o palabras por las que se enaltece o justifica. Enaltecer equivale a ensalzar o hacer elogios, alabar las cualidades o méritos de alguien o de algo. Justificar quiere aquí decir que se hace aparecer como acciones lícitas y legítimas aquello que solo es un comportamiento criminal. 2.º El objeto de tal ensalzamiento o justificación puede ser alguno de estos dos: a) Cualquiera de las conductas definidas como delitos de terrorismo de los arts. 571 a 577. b) Cualquiera de las personas que hayan participado en la ejecución de tales comportamientos. Interesa decir aquí que no es necesario identificar a una o varias de tales personas. Puede cometerse también ensalzando a un colectivo de autores o copartícipes en esta clase de actos delictivos. 3.º Tal acción de enaltecer o justificar ha de realizarse por cualquier medio de expresión pública o difusión, como puede ser un periódico o acto público con numerosa concurrencia".

Añade el T.S. que "características del delito son el tratarse de un comportamiento activo, que excluye la comisión por omisión, tanto propia como impropia, siendo un delito de mera actividad y carente de resultado material y de naturaleza esencialmente dolosa o intencional", pasando a diferenciarlo del delito de apología del art. 18, respecto del cual considera que tiene una sustantividad propia y distinta y del que dice que "constituye una forma autónoma de apología caracterizada por su carácter genérico y sin integrar una provocación ni directa ni indirecta a la comisión de un delito. La barrera de protección se adelanta, exigiéndose solamente la mera alabanza/justificación genérica, bien de los actos terroristas o de quienes los efectuaron".

Son más cosas las que se recogen en la sentencia mencionada, que en buena medida giran en torno a los roces que puede generar este delito con las libertades de expresión e ideológica y la necesidad de analizar caso por caso cada uno de los que se presenten ante los Tribunales, que es lo que pasamos a realizar en los siguientes fundamentos.

Segundo.-Entrando en el examen de la prueba practicada, consideramos que, desde el plano objetivo, nos parece evidente que se dan los elementos del tipo.

Más adelante, en el fundamento jurídico quinto, cuando entremos en la valoración del tipo subjetivo, reproduciremos el texto del art. 578 Código Penal; si bien ahora comenzaremos por asumir que el mismo se trata de un tipo mixto alternativo, según se desprendería de la STS de 3 de marzo de 2010 citada y las dos variables comisivas en que allí se considera que el delito se puede manifestar.

De dichas dos variables, estimamos que, con sólo una vista de la hoja 15 del programa de fiestas donde aparecen nueve fotos, más la de otro individuo más, pertenecientes a la banda terrorista ETA, extremos no negados por la defensa, se puede considerar acreditado objetivamente el acto de enaltecimiento de las personas cuyas fotos se encuentran allí incluidas, que, además, se le dota de la necesaria publicidad como para cubrir el tipo, según resulta del hecho de que se vean insertas en una revista destinada a circular o difundirse por una población de forma genérica, indiscriminada y al alcance de cualquiera.

En efecto, cuando se da publicidad a una persona concreta y perfectamente identificada en una revista de difusión, no es, precisamente, porque sea para pasar desapercibida, sino para poner de relieve algún mérito y por ello elogiarla, en definitiva, ensalzarla, de manera que, si no se nos ha indicado qué otro mérito tienen dichas personas cuyas fotografías se han publicado, podemos concluir que allí se encuentran por el perfil que tienen como condenados por delitos de terrorismo, o bien por su relación o vinculación con la banda terrorista ETA.

La inclusión de las fotos en sí misma supone el acto de enaltecimiento, que queda confirmado por las frases y menciones con que se acompañan; por un lado, el texto, que, traducido del euskera, dice "no podemos ser nada sin ellos", refiriéndose a los nueve que aparecen en el fotomontaje de la parte superior, que ha de ser entendido, además, como una frase de agradecimiento a quienes, como venimos diciendo, no se acredita otro mérito de relieve que su actividad terrorista o su relación con ETA; y en cuanto a las palabras entre interrogantes que se colocan preguntándose donde está Roque (secuestrado, torturado, asesinado), es una manera de contribuir, mediante tales interrogantes, a ensalzar también su figura, del que tampoco se conoce otro mérito que pertenecer a ETA.

Decir, por último, en relación con los elementos objetivos, que, respecto de la pertenencia, vinculación, relación con ETA, o de la condena por actos terroristas de las personas que figuran en las fotos, no ha habido discusión en juicio; aún así, nos remitimos a los folios 33 ó 410 y siguientes, no cuestionados por la defensa, donde quedan acreditados documentalmente los indicados extremos, a lo que añadimos que todos los fotografiados del fotomontaje son personas originarias de la comarca de Busturaldea, a la que pertenece la localidad de Gernika, y conocidos de los acusados.

Tercero.-Acreditado el hecho objetivo en el anterior fundamento, el presente se ha de dedicar a la prueba que nos lleva a tener por acreditada la autoría de cada uno de los acusados.

Así, la relativa a Moises, no plantea la menor duda, desde el momento que él se reconoce autor del fotomontaje, que salió de su correo, DIRECCION000, hasta llegar a amorebieta@graficasamorebieta.com, de la empresa Gráficas Amorebieta,S.A., encargada de imprimir el programa de fiestas, tal como, por otra parte, confirmó en el acto del juicio oral, tanto la persona responsable de la empresa, como el empleado que trabajó en la impresión, ratificando con ello su declaración anterior (folio 419).

Pero tampoco plantea duda la autoría de Teofilo, pese a las evasivas respuestas dadas a lo largo del interrogatorio a que fue sometido, cuando respondió a las preguntas de su defensa, exclusivamente, todas ellas haciéndolas girar en torno a poner matices sobre quién y cómo se confecciona el programa de fiestas y la intervención que en la composición de ese contenido tienen los diferentes grupos culturales y deportivos de la localidad, los empresarios y entidades que se publicitan, las asociaciones y partidos políticos, y la comisión de festejos, como pretendiendo derivar hacia otros esa composición del programa a la que sería ajeno, pese a ser el Concejal encargado de Fiestas del Ayuntamiento de Gernika y presidente de la Comisión de Fiestas.

Pues bien, las evasivas dadas no sirven para eludir su responsabilidad en el plano penal, que es en el que nos toca movernos, porque, ostentando dicho cargo, sólo es posible admitir, no ya que no conociera, sino que no controlara el contenido íntegro del referido programa, porque no quisiera hacerlo, lo que es tanto como colocarse en una deliberada posición de ignorancia, incompatible con la exclusión del dolo, siquiera fuera por vía de dolo eventual.

Pero es que, junto a lo anterior, hay que añadir un dato definitivo que resulta de la declaración del testigo que realizó la impresión del programa, quien, como relataba en juicio, en línea con lo declarado anteriormente (folio 418), una vez confeccionado el mismo en su integridad lo remitió al correo electrónico gazteplana@gernika-Lumo.net, que es el mismo correo desde donde se le pide la realización de ese trabajo y que pertenece a la secretaria de quien es el concejal apodado Canoso, como es conocido Teofilo, de manera que, una vez terminado el trabajo y antes de su publicación, esperó a recibir el OK.

Cuarto.-Acreditado el elemento objetivo y la autoría del mismo por parte de los dos acusados, se entrará en el tipo subjetivo, cuyo particular es uno de los que mayor tema de debate ha suscitado, porque la defensa, a base de invocar una serie de intencionalidades por parte de los acusados, pretende con ellas negar el dolo que requiere el tipo.

En el relato de hechos probados, se ha dado por acreditado que una de las finalidades perseguidas con la publicación de las fotos era la de ensalzar a los individuos que en ellas aparecían. Ello no implica que se persiguieran otras finalidades, que podría haberlas, pues sabido es que, cuando se realiza una acción, cabe que los motivos que lleven a realizarla sean variados, pudiéndose encerrar en ella desde los más nobles a los más abyectos.

Sin embargo, que ello sea así, es cuestión distinta a que medie conciencia y voluntad en lo que se realiza, que en eso consiste el dolo, de manera que, con la mención a los datos fácticos que permitieran definir estos elementos en el antecedente de hechos probados, hubiera sido suficiente para dar entrada al tipo subjetivo y, en consecuencia, dejar subsumida la conducta en el tipo cuya aplicación pretende la acusación, pese a lo cual hemos preferido añadir además la finalidad de ensalzamiento.

Decía el T.S. en Sentencia 716/1997, de 20 de mayo de 1997, que "la configuración del delito objeto de acusación viene determinada por la inclusión en la calificación de los elementos objetivos y subjetivos del tipo cuya aplicación se postula, por las acusaciones. Los elementos generales del tipo son tres: la acción, sujetos y objeto. La acción típica se descompone a su vez en componentes objetivos (la conducta externa) y subjetivos (la voluntad como regla general)", y respecto a la inclusión, o no, en el relato de hechos de la sentencia sobre el elemento subjetivo, que, ciertamente, ha generado polémica, fundamentalmente a la hora de confeccionar el objeto del veredicto en juicios por jurado popular, que suele ser donde con más frecuencia se ha planteado el problema, el T.S. en Sentencia 439/2000 de 26 de julio dice, refiriéndose a las proposiciones fácticas que han de ofrecerse al Jurado, que entre ellas "deben introducirse, cuando sea necesario, las relativas a elementos subjetivos del tipo, como el animus necandi, que en otro caso deben deducirse de datos objetivos sobre los que se efectuaron pronunciamientos anteriores".

En consecuencia, la inclusión del elemento subjetivo mediante mención expresa no siempre es necesario, pero sí los datos objetivos de los que el mismo se infiera, cuya línea se ha seguido a la hora de redactar el relato fáctico de la presente sentencia, habiéndose, añadido, a mayor abundamiento, la finalidad ensalzadora, que también hemos considerado que se da, según se explicará en el fundamento jurídico sexto.

Quinto.-Decimos en el razonamiento anterior que uno de los extremos que más objeto de debate ha suscitado en la presente causa ha sido el que ha girado en torno al elemento subjetivo del delito, respecto del que la defensa, para negarlo, ha alegado que, en todo caso, a los acusados, en su acción, les guiaría una intención de índole reivindicativo, que estimaba legítima, bien porque encerraba una queja por la dispersión de esos presos a que dichas fotos concernían en la idea de su acercamiento a las cárceles del País Vasco, bien porque entendía que no se respetaban los derechos que les pudieran corresponder por tal dispersión, alegando o invocando razones humanitarias, fundamentalmente derivadas de los perjuicios para los familiares de dichos presos, por las dificultades para visitarlos al tenerlos tan alejados y dispersos por todo el territorio nacional. En resumen, se trataría de actos en apoyo de presos vascos, con miras exclusivamente reivindicativas, que harían lícitas las conductas imputadas.

El anterior planteamiento, que aceptaremos, aunque sea por vía de hipótesis, sin embargo no puede tener el éxito pretendido, ya que, pese a que tales intenciones fueran asumibles, no desactivan la ilicitud de la conducta que se reprocha a los acusados.

Para mantener lo que decimos, comenzaremos con la reproducción literal del art. 578, porque consideramos que su lectura es fundamental para analizar las exigencias del tipo en ese aspecto subjetivo, que es el cuestionado por la defensa.

Establece el indicado artículo, tal y como quedó redactado por la L.O. 7/2000 de 22 de diciembre, que "el enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los arts. 571 a 577 de este Código o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañan descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años".

De las dos figuras delictivas claramente diferenciadas que conviven, como dice la STS 224/2010, de 3 marzo anteriormente citada, en lo que es el tipo mixto alternativo del art. 578, tenemos que los hechos objeto de enjuiciamiento se encontrarían en la primera, esto es, en la de enaltecimiento del terrorismo o sus autores, puesto que colocar las fotografías de personas que han participado en la ejecución de actos terroristas es una manera de ensalzarlas, que, además, se hace con la publicidad que le da que esa difusión se haga en una revista de tan evidente divulgación y difusión como un programa de fiestas de una localidad.

Así son los hechos objetivamente, y desde luego, en tales términos consideramos que han de ser atribuidos a los procesados y, por tanto, condenados por ellos, pese a la invocación a otras intencionalidades que se dice que les guiaron cuando se insertan las fotos en la revista.

En efecto, si hemos reproducido el art. 578 del Código Penal más arriba, es para dejar constancia de que, en la definición que el legislador ha dado para este delito, no se incluye o menciona ningún elemento subjetivo, lo que no quiere decir que no deba ser valorado el tipo subjetivo, pues sólo constatada su presencia, cabrá el reproche penal en el mismo contemplado. Ahora bien, insistiendo, que en orden a la valoración de ese elemento subjetivo, el legislador no ha colocado mención específica alguna.

La referida actividad delictiva del art. 578 del C. Penal está concebida como una modalidad dolosa; y sucede que, ante la falta de mención específica alguna que haga referencia a un más concreto elemento subjetivo, para subsumir la conducta en él, bastará que concurra un dolo genérico o común, no uno específico o especial, o bien reduplicado, que son conceptos que se suelen utilizar cuando el tipo recoge elementos de índole subjetivo, generalmente, por referencia a una motivación o fin.

Con lo dicho hasta este momento, ya podemos tener una primera aproximación, para decir que, con la utilización del argumento de las intencionalidades que pudieran guiar a los acusados, entendemos que se están mezclando y confundiendo dos conceptos, como son el dolo del autor y el móvil que guía su acción, los cuales son y juegan en planos diferentes, y que, si bien, en algunas circunstancias pueden ser confundibles, no consideramos que así sea en casos en que, como el que nos ocupa, el tipo no precisa para su apreciación más que el que resulte de la concurrencia de ese dolo genérico a que más arriba se ha hecho mención. De hecho, así lo viene a decir el propio T.S. en la misma Sentencia 224/2010, cuando, al referirse a las diferencias entre la apología y el enaltecimiento, dice sobre éste que "la barrera de protección se adelanta, exigiéndose solamente la mera alabanza/justificación genérica, bien de los actos terrorista o de quienes los efectuaran".

En el manejo de conceptos clásicos dentro del derecho penal material se dice que, en el tipo del injusto, su ámbito subjetivo lo constituye el dolo, el cual se integra por un elemento intelectual y otro volitivo. El elemento intelectual, que implica el conocimiento de la significación antijurídica de la acción que se realiza, como equivalente a que, quien realiza tal acción, sabe, al menos a nivel vulgar, que la misma está prohibida, mientras que el elemento volitivo supone querer hacer aquello que se sabe que está prohibido, lo cual no se puede ni debe confundir con el deseo último o motivación final, esto es, con el móvil, que guía esa acción, cuyo contenido de ésta, en todo caso, se conoce y se quiere realizar. No se debe identificar el resultado que se obtiene, con que se persiga otro fin distinto, pues, insistimos, son dos cuestiones diferentes, y hasta tal punto ha de ser así, que, por la circunstancia de que, efectivamente, los acusados tuvieran como propósito final o específico las legítimas intenciones que manifiesta su defensa, ello no ha de excluir el dolo de su acción, porque tales motivos, deseos o fines últimos no forman parte integrante de ese dolo, que opera en plano distinto, aunque ambos se ubiquen en el ámbito interno.

Así lo ha expresado nuestra jurisprudencia que, en STS 1142/1997, de 26 de septiembre, decía que "el móvil o motivo que impulsa a obrar (o a abstenerse de la conducta debida) a quien comete (o realiza por omisión) un delito, por regla general, es indiferente para el Derecho Penal que construye sus tipos delictivos y determina las penas con base a criterios que no lo tienen en consideración (el móvil)," o en STS 1479/1998, de 30 de noviembre, donde se recogía que "así como el dolo es elemento imprescindible del delito, la consideración de los motivos es irrelevante a efectos penales salvo cuando se recoge como elemento del tipo penal o se tiene en cuenta en circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal", o la STS 1542/1997, de 16 de diciembre, en que, invocándose la presencia de un animus iocandi en la acción para negar el dolo que definía el delito de detención ilegal del art. 480 del C. Penal de 1973, se decía que "este ánimo no excluye el dolo del delito del art. 480 del C. Penal. En efecto, el elemento subjetivo de este delito no requiere que el autor haya obrado con una especial tendencia de desprecio hacia la víctima diversa de la que ya expresa el dolo, en tanto conocimiento de la privación de libertad ambulatoria a otra persona. Consecuentemente, comprobada la existencia de dolo, ningún propósito específico se requiere para completar el tipo subjetivo y, por lo tanto, la privación de libertad reúne todos los elementos del tipo aunque hubiera sido llevada a cabo con propósito de broma".

La jurisprudencia citada nos permite corroborar el planteamiento que venimos manteniendo, en particular este último pasaje, pues, relativo a un delito en el que, como el que en la presente sentencia se examina, el legislador no ha exigido una tendencia específica, más allá que la que es propia de un dolo genérico, bastará ser consciente de la acción que se realiza y tener voluntad de realizarla para cubrir el tipo subjetivo, porque ninguna motivación aparece en la norma penal como elemento constitutivo del delito contemplado en el art. 578 del C. Penal, y es que la presencia de este delito depende de que el sujeto activo desarrolle la acción típica, que en eso se ha de centrar el juicio de tipicidad, del que quedan fuera las afirmaciones sobre alegadas voluntades últimas, que suelen invocarse para negar esa responsabilidad, porque esto es ajeno al referido juicio de tipicidad.

Sexto.-Dos últimas consideraciones en este razonamiento, que restan en torno al elemento subjetivo:

A) Desde el momento que hemos dejado probado que también concurría una finalidad de enaltecer a los presos cuyas fotos figuraban en la revista, es preciso hacer algún apunte sobre las razones que nos llevan a tal conclusión, si bien recordando que ello ni quita ni pone nada al dolo del autor.

En este sentido, consideramos que la mera exhibición de una foto de un individuo junto con otros, cuyo único denominador común es la pertenencia a una organización terrorista o su relación con el terrorismo, es para poner de manifiesto ese denominador común terrorista, mientras que, por otra parte, la inserción de la fotos, si se produce, no es por algo inocuo, sino porque se pretende destacar algún mérito o alguna contribución de quienes aparecen fotografiados, de manera que, siendo común a todos ellos ese perfil terrorista, éste será el que quede destacado, a lo que, si se une el texto que acompaña dichas fotos, que encierra una muestra de agradecimiento, estimamos que queda acreditada esa finalidad de enaltecimiento, que resulta indiferente que sea compatible, o no, con otras finalidades, de ahí que, frente a ello, no sean atendibles estas otras intencionalidades de corte reivindicativo, en particular las que se dicen en apoyo de presos, cuando las que, en tal sentido se pretendan hacer, cabe que se realicen sin salirse de la legalidad.

B) Una última consideración en relación con elemento subjetivo, que enlazamos con otra de las alegaciones hecha por la defensa, cuando esgrimía que en ocasiones anteriores, en otros programas de fiestas de años pasados, habían sido insertadas fotografías semejantes a las que aquí nos ocupan y sin embargo no se habían perseguido los hechos penalmente.

Realmente, el sentido de tal alegación no alcanzamos a comprenderlo, y lo único que podemos decir es que, si hechos semejantes a los presentes no se persiguieron, no es cuestión que nos ocupe y mucho menos entrar a analizar las razones por las que ello fuera, pues lo que nos debe ocupar es examinar la relevancia penal que alcancen los que aquí se nos presentan, como se ha hecho, y, concluido que la tienen, determinar si las personas a quienes se imputan tienen el suficiente conocimiento de su significación antijurídica, a nivel vulgar, que no podemos negar que lo tienen, aunque sólo sea por la trascendencia pública y la cantidad de pronunciamientos judiciales habidos en materia de enaltecimiento de terrorismo, de conocimiento notorio.

Séptimo.-- Definidos penalmente los hechos que hemos declarado probados, mediante subsumición en el delito de enaltecimiento de terrorismo del art. 578 C. Penal, y concretada su autoría en la persona de los acusados Moises y Teofilo, la pena a imponer, al carecer de antecedentes penales, será la mínima prevista en dicho artículo, esto es, la de UN año de prisión, que llevará aparejada su accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante ese mismo periodo, más, además, por imperativo del art. 579.2 del C. Penal la pena de inhabilitación absoluta por tiempo de SIETE años.

No se impondrá a los acusados la prohibición de que residan en la localidad de Gernika, que solicita el M. Fiscal, pues tal pena es de aplicación facultativa, sin que haya indicado el M. Fiscal las razones por las cuales la pide.

En cualquier caso, es una pena que consideramos que debe ser aplicada, en términos generales, en relación con la protección a la víctima y/o su entorno, ante eventuales peligros que puedan venir del condenado, factores que no se dan en el caso que nos ocupa.

Octavo.-En materia de responsabilidades civiles, no procede hacer pronunciamientos, ante la falta de petición sobre tal particular, debiendo, en cambio, ser condenados los acusados al pago de las costas del presente juicio por partes iguales, en aplicación de lo dispuesto en el art. 123 del C. Penal.

Vistos los artículos citados y demás de aplicación


FALLAMOS:


 
Que debemos condenar y condenamos a Moises y Teofilo, sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad en ninguno de ellos, como autores penalmente responsables de un delito de enaltecimiento de terrorismo, a la pena, para cada uno, de UN AÑO de prisión, con su accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante ese mismo periodo, así como a la de inhabilitación absoluta por SIETE años y pago de las costas por mitad.

Reclámese del instructor la pieza de responsabilidad civil terminada conforme a derecho.

Notifíquese esta Sentencia a los acusados, a sus representaciones procesales y al Ministerio Fiscal, haciéndoles saber que contra la misma cabe interponer recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo en el término de CINCO DIAS, a partir de la última notificación.

Así por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá certificación al Rollo de Sala, definitivamente juzgando, lo acordamos, mandamos y firmamos.

Publicación.-En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo. Sr/a. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.


Diligencia.-Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior resolución. Doy fe.

ier),


Este documento reproduce el texto distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ), en cumplimiento de las condiciones generales de reutilización establecidas por el artículo 3.6 del Reglamento 3/2010, sobre reutilización de sentencias y otras resoluciones judiciales.
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