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Sentencia A.P. Madrid 46/2010, de 26 de marzo


 RESUMEN:

La sentencia pena a uno de los partícipes en la agresión a título de cooperación necesaria, por el carácter esencial de su contribución a la ejecución del delito; pero su aportación va referida a un delito de homicidio y no de asesinato, pues el ensañamiento es una circunstancia encuadrada en el régimen de responsabilidad del artículo 65.1 del Código Penal, y, por tanto, en la medida que comporta una disposición moral, solamente puede ser imputada a aquél en quien concurre.

SENTENCIA

En Madrid, a veintiséis de marzo de dos mil diez.

VISTA en juicio oral y público ante la Sección Cuarta de esta Audiencia Provincial, el Sumario n.º 2/07, procedente del Juzgado de Instrucción n.º 2 de Aranjuez, seguido por un delito de homicidio, contra los acusados Edemiro nacido en Sama de Langreo (Asturias) el 26/11/1968, hijo de Ángel y María Concepción con múltiples antecedentes penales y la circunstancia agravante de reincidencia, en prisión por esta causa desde el 12/03/07, Hernan nacido en Zaragoza el 8/08/1969, hijo de Fernando y M.ª Isabel, con antecedentes penales no computables en esta causa, estando en libertad por la misma, Leonardo nacido en Valencia el 7/10/1971, hijo de Ángel y María, con numerosos antecedentes penales no computables para esta causa, en prisión desde 13/03/07.

Habiendo intervenido: como acusación pública, el Ministerio Fiscal; los acusados ya reseñados, representados por las Procuradoras D.ª M.ª Luisa Bermejo García, el primero, D.ª Beatriz M.ª González Rivero, el segundo, D.ª Nuria Lasa Gómez, el último y defendidos por los Letrados D. Juan Carlos Fernández Vales, el primero, D.ª María del Rosario Trijueque Gutiérrez de los Santos, el segundo y D.ª M.ª Inmaculada Martín Sans el último; siendo Ponente de la presente resolución el Ilmo. Sr. Magistrado D. JUAN JOSÉ LÓPEZ ORTEGA.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-El Ministerio Fiscal en sus conclusiones definitivas ha solicitado la condena de Edemiro, Leonardo y Hernan a las siguientes penas: para el primero, como autor de un delito de homicidio, a la pena de once años de prisión, accesorias y costas; para el segundo, como cooperador necesario del un delito de homicidio, a la pena de once años de prisión, accesorias y costas; y para el tercero, como autor de un delito de encubrimiento, a la pena de dos años de prisión, accesorias y costas. Asimismo, ha solicitado que los dos primeros acusados indemnicen a los perjudicados por la muerte de Luis Andrés con la suma de ciento cincuenta mil euros, declarando la responsabilidad civil del Estado y se disponga el comiso de las armas intervenidas.

Segundo.-La acusación particular, en el mismo trámite, ha solicitado la condena de Edemiro, Leonardo y Hernan a las siguientes penas: para el primero a la pena de veinticinco años de prisión, como autor de un delito de asesinato, accesorias y costas; para el segundo como cooperador necesario de un delito de homicidio a la pena de once años de prisión, accesorias y costas; y para el tercero, como autor de un delito de encubrimiento, a la pena de dos años de prisión, accesorias y costas. En concepto de responsabilidad civil reclama la suma de 297.659'10 euros, solicitando se reconozca la condición de perjudicados a la esposa del fallecido Luis Andrés, sus hijos y sus padres y se declare la responsabilidad civil del Estado.

Tercero.-En el mismo trámite, la defensa de Edemiro se ha adherido a la calificación del Ministerio fiscal, aceptando la condena del procesado.

Cuarto.-En el mismo trámite, la defensa de Leonardo ha solicitado su absolución y, alternativamente, que se le aplique la atenuante de drogadicción y, en todo caso, de establecerse su culpabilidad se le imponga una pena proporcionada a su culpabilidad por el hecho.

Quinto.-En el mismo trámite, la defensa de Hernan ha solicitado su absolución.

Sexto.-El Abogado del Estado en la representación que ostenta ha solicitado la absolución del Estado.


HECHOS PROBADOS

Primero.-Se declaran probados los siguientes hechos de la acusación:

(A) El día 12 de marzo de 2007, al filo de las 10 horas, el acusado Edemiro y Luis Andrés, ambos presos en el centro penitenciario Madrid IV de Aranjuez, se enzarzaron en una pelea, en el curso de la cual el primero, con el propósito de acabar con la vida de Luis Andrés, valiéndose de un estilete de unos diez centímetros de hoja, le apuñaló repetidas veces, causándole heridas de tanta gravedad (dos necesariamente mortales, una en la región cardiaca, provocando un hemotorax, y otra en la orbitaria izquierda, atravesando el polo frontal del cerebro) que provocaron su fallecimiento. Primero, en un enfrentamiento en el que Luis Andrés resultó malherido, al ser repetidamente apuñalado. Después, aunque Luis Andrés intentó zafarse de su agresor, éste volvió sobre él, acuchillándole nuevamente, y ya en el suelo, yaciendo inerme, le propinó patadas y golpes. Por último, cogiéndole por la ropa, le arrastró hasta dejarle tendido junto a la cabina que ocupan los funcionarios, los cuales le condujeron a la enfermería donde falleció a consecuencia de la pérdida masiva de sangre (schock hipovolémico).

(B) Mientras se desarrollaba este hecho, el acusado Leonardo protegía la acción ejecutada por Edemiro impidiendo que otros internos o los funcionarios se entrometiesen y acudiesen en auxilio de Luis Andrés. Incluso, cuando al final del ataque dos funcionarios intentaron acercarse al herido, Leonardo lo impidió, empujándoles y apartándoles del lugar.

(C) Con posterioridad, Edemiro entregó el arma utilizada para dar muerte a Luis Andrés al también acusado Hernan, el cual se encargó de ocultarla, siendo hallada al día siguiente escondida en la cisterna de un retrete.

(D) El acusado Edemiro, ejecutoriamente condenado por dos delitos de asesinato la pena de catorce años de prisión por cada uno (Sentencia de la AP Madrid Sección 3.ª firme el 30 de abril de 2001), al tiempo de los hechos padecía un trastorno disocial de la personalidad, asociado a un trastorno de dependencia de drogas.

Segundo.-Estos hechos que se han declarado probados son los que resultan de la apreciación realizada por este Tribunal de las pruebas practicadas, no sólo las declaraciones proporcionadas por los acusados y por los funcionarios que se encontraban presentes en el lugar de los hechos, sino también, y muy fundamentalmente, la secuencia grabada por las cámaras de vigilancia, que da buena y suficiente razón de los hechos enjuiciados. Asimismo, hemos considerado el resultado de la prueba pericial, la cual no ha sido impugnada.

Todo ello ha sido valorado por este Tribunal con el siguiente resultado:

Para establecer que en el origen del suceso se encuentra la pelea en la que se enzarzaron Edemiro y el fallecido Luis Andrés, hemos considerado la declaración del primero, corroborada por la secuencia de la grabación videográfica, en la que se observa un corro de internos, rodeando al acusado y al fallecido, éste recibiendo las puñaladas y un interno no identificado esgrimiendo una silla (9.59.35 a 9.59.45). El funcionario NUM000 también refiere la existencia de una pelea ("se enfrentaban árabes con un grupo de españoles") y la misma acusación pública, en sus conclusiones definitivas, refiere que Luis Andrés "se enzarzó en una pelea con Edemiro ". Es más, en un sentido equivalente la acusación particular sitúa al fallecido en el seno de una pelea, a la que se sumó el acusado.

Hemos establecido, teniendo en cuenta el contenido de la grabación videográfica, que el suceso, de apenas un minuto de duración, se desarrolló de la siguiente forma: tras dar comienzo la disputa el acusado apuñaló repetidamente a Luis Andrés, hasta nueve veces entre el minuto 9.59.35 y el 10.00.02; seguidamente Luis Andrés logra ponerse en pie y tambaleándose intentar zafarse de su agresor, el cual viendo que caminaba en dirección a la salida del módulo vuelve sobre él, le sujeta (10.00.13) y de nuevo le acuchilla (10.00.15) y le hace caer al suelo (10.00.16) donde, ya inerme, le sigue golpeando, propinándole patadas (10.00.22 - 10.00.24) y otros golpes (10.00.28), agarrándole por las ropas y arrastrándole por el suelo (10.00.31) hasta sacarle del módulo (10.00.37).

También hemos considerado el contenido de la grabación videográfica, en este caso completada por la declaración de los funcionarios, para atribuir a Leonardo una función relevante en el desarrollo del suceso, en concreto haber protegido a Edemiro mientras éste ejecutaba la agresión. En el comienzo del suceso (9.50.54), se le ve salir del foco de la reyerta y dirigirse contra un individuo que instantes antes (9.59.39 - 9.59.45), blandiendo una silla, había acudido en defensa de Luis Andrés, arrojándola contra el acusado. Después, todavía con más claridad, mientras Edemiro agrede a Luis Andrés, Leonardo empuja a uno de los funcionarios que acude en auxilio del fallecido (10.00.19) y arroja una mesa de pin-pon contra el otro (10.00.22) consiguiendo apartar a ambos del foco de la agresión. Más aún, a partir de ese momento se le ve formando un círculo de seguridad, evitando que otros internos se aproximen a Edemiro (10.00.27 - 10.00.37). La inequívoca actuación del acusado, además, es congruente con las declaraciones realizadas por los funcionarios en el acto del juicio, contra quienes se dirigió, primero increpándoles ("fuera de aquí, que aquí no pintáis nada") y después impidiéndoles materialmente que se acercasen a auxiliar al herido.

Y también hemos considerado el contenido de la grabación videográfica para establecer que Edemiro entregó el arma utilizada en la agresión a Hernan, el cual intentó deshacerse de ella escondiéndola para que no fuese descubierta. En concreto, en el fotograma 10.01.00 claramente se ve a Hernan extendiendo su mano y recogiendo el objeto que le entrega Edemiro. Es cierto, no obstante, que la resolución de la imagen no permite identificar el objeto que recibe el acusado. A pesar de ello, puede afirmarse, más allá de toda duda, que se trata del arma empleada en la agresión, teniendo en cuenta que hasta ese momento el acusado la llevaba en la mano y que ese es el único contacto mano con mano que mantiene a lo largo de toda la secuencia, es decir, desde que se produce la agresión hasta que finalmente es conducido fuera del módulo(10.02.50), ya sin portar el arma con la que ejecutó la agresión. Que una vez recibida, el acusado se deshizo del arma, escondiéndola, resulta del testimonio proporcionado por el funcionario que la encontró, el cual ha referido que el estilete fue hallado al día siguiente oculto en la cisterna de un retrete.

Por último, hemos tenido en cuenta los diversos informes médicos que las partes han hecho valer en el acto del juicio, en concreto el informe de autopsia (ff 187 ss del Sumario) y la evaluación psiquiátrica tanto de Edemiro (ff. 540 del Sumario y 471 ss y 477 ss del Rollo de Sala) como de Leonardo (ff 507 ss del Rollo de Sala), así como la hoja histórico penal del acusado Edemiro (fs. 145 ss. del Sumario).


FUNDAMENTOS JURIDICOS


 
Primero.-Los hechos que se han declarado probados en el apdo 1 - A son constitutivos de un delito de asesinato (art. 139.3.ª CP), del que es responsable como autor el acusado Edemiro. Se aprecia el ensañamiento no sólo por la reiteración en el ataque (el acusado propinó hasta doce puñaladas para acabar con la vida del fallecido), sino también y fundamentalmente porque la segunda acometida, cuando la víctima se encontraba malherida y prácticamente inerme, se produjo con una inusitada brutalidad, resultando innecesaria y desproporcionada para conseguir el propósito delictivo, más aún cuando la víctima, herida de muerte y tendida en el suelo, fue pateada por el acusado.

No cabe, en cambio, apreciar la alevosía (art. 139.1 CP). Si la apreciación de esta circunstancia requiere que el autor realice el ataque aprovechándose de una especial situación de indefensión, que asegure la realización del delito sin riesgo para el atacante, es evidente que la existencia de una pelea, en la que se sitúa la agresión mortal, excluye la alevosía, pues cualquiera de los contendientes puede estar prevenido respecto a una agresión del contrario.

Segundo.-Los hechos que se han declarado probados en el apdo 1 - B son constitutivos de un delito de homicidio (art. 138 CP), del que es responsable, como cooperador necesario, el acusado Leonardo. Por un lado, es cooperador necesario, porque prestó una contribución esencial a la ejecución del delito, evitando que otras personas (internos o funcionarios) acudiesen en auxilio del fallecido y se interpusieran entre el autor y la víctima evitando o dificultando la acción del autor. Por otro, su contribución lo es a la realización de un delito de homicidio, y no de asesinato, pues el ensañamiento es una circunstancia encuadrada en el régimen de incomunicabilidad del art. 65.1 CP y, por tanto, en la medida que comporta una disposición moral, una actitud personal especialmente reprobable (ánimo de estar infligiendo males innecesarios) sólo puede ser imputada al autor o partícipe en quien concurre, no en el caso enjuiciado al cooperador, a quien, por no serle de aplicación el tipo cualificado (asesinato), ha de responder como cooperador de un delito de homicidio. La misma acusación particular, en sus conclusiones definitivas, ha calificado como homicida la acción imputada a este acusado y ha solicitado para él la aplicación de la pena establecida para el delito de homicidio.

Tercero.-Los hechos que se han declarado probados en el apdo. 1 - C son constitutivos de un delito de encubrimiento (art. 452.2.º CP), pues el acusado Hernan, consciente y voluntariamente, escondió el arma empleada por Edemiro para dar muerte a Luis Andrés, poniéndola fuera del alcance de los investigadores.

Cuarto.-En el caso enjuiciado concurren las siguientes circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal:

En el acusado Edemiro la agravante de reincidencia (art. 22. 8 CP) y la atenuante analógica a la alteración psíquica (arts. 21.6 y 1 y 20.1 CP). Esta última se aprecia a la vista del resultado de la evaluación psiquiátrica (trastorno disocial de la personalidad asociado a un trastorno de dependencia de drogas) que el Ministerio expresamente ha acogido en sus conclusiones. La acusación particular, aun no estimando que concurra, sí ha aceptado las conclusiones de los informes médicos, renunciando a interrogar a sus autores.

A pesar de que al acusado Leonardo se le ha diagnosticado un patrón de consumo de heroína compatible con un cuadro de dependencia, no cabe reconocerle ningún efecto atenuante, pues el hecho que se le imputa ninguna relación funcional guarda con el consumo de drogas (art. 21.1 CP) ni puede inferirse que se capacidad de culpabilidad se encontrase afectada al tiempo de la comisión del delito (arts. 21.6 y 1 y 20.1 y 2 CP). Al suceder los hechos, el acusado se encontraba en un entorno controlado, recibiendo atención médica y, según el mismo reconoce, incluido en un programa de sustitutivo de los opiaceos. En todo caso, a la vista del resultado de la evaluación psiquiátrica, nada permite suponer que al tiempo de los hechos sus capacidades se encontrasen alteradas.

Concurre en todos los acusados la atenuante analógica muy cualificada de dilaciones indebidas (art. 21.6 en relación en el art. 24.2 CE), teniendo en cuenta la excesiva duración del proceso (tres años), la situación de prisión preventiva que durante este período se ha mantenido para dos de los acusados, así como tratarse de un hecho cuya investigación carecía de complejidad.

Quinto.-En la determinación de la pena de prisión, conforme a lo dispuesto en el art. 66 CP, este Tribunal estima proporcionada a las circunstancias del caso la imposición, en el grado medio, de la pena inferior en grado, a la vista de la concurrencia de una circunstancia atenuante muy cualificada. En consecuencia, a Edemiro con una duración de once años y seis meses; a Leonardo de siete años y seis meses; y a Hernan de cuatro meses y quince días.

Sexto.-Los acusados Edemiro y Leonardo habrán de indemnizar a los perjudicados, los hijos, la esposa y los padres del fallecido, Luis Andrés, con la suma de doscientos cincuenta mil euros, suma que este Tribunal estima proporcionada a la gravedad del daño, teniendo en cuenta muy especialmente la edad de la persona fallecida y la supervivencia de hijos menores de edad. La referida indemnización será distribuida por cuotas de la siguientes forma: el 60 % a favor de los hijos del fallecido; el 30 % a favor de la esposa; y el 10 % restante a favor de sus progenitores.

De la referida indemnización se hará cargo "ex art. 120.3 CP " el Estado, el cual es responsable de los delitos cometidos en el centro penitenciario, pues a la Administración Penitenciaria, de un modo general, le incumbe velar por la seguridad y la vida de los reclusos, de la que además es garante. En el caso enjuiciado es evidente que las autoridades penitenciarias no garantizaron debidamente la seguridad de los internos, como evidencia: por una parte, que a pesar de realizarse controles preventivos no se detectase la presencia de internos armados en el interior del establecimiento penitenciario; por otra, que una vez iniciado el incidente los funcionarios encargados de velar por la seguridad del centro fuesen incapaces de sofocarlo.

Séptimo.-Los acusados Edemiro, Leonardo y Hernan y el Estado, éste como tercero civil responsable, se harán cargo de las costas causadas por este juicio, incluidas las de la acusación particular.

En atención a todo lo expuesto este Tribunal HA DECIDIDO:


FALLO


 
Primero.-Condenar al acusado Edemiro como autor de un delito asesinato (art. 139 CP) a la pena de once años y seis de prisión, con la accesoria de inhabilitación absoluta el tiempo de condena.

Segundo.-Condenar al acusado Leonardo como cooperador necesario de un delito de homicidio (art. 138 CP) a la pena de siete años y seis meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio durante el tiempo de la condena.

Tercero.-Condenar al acusado Hernan como autor de un delito de encubrimiento (art. 452.2 CP) a la pena de cuatro meses y quince días de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio durante el tiempo de la condena.

Cuarto.-Los acusados indemnizarán a la esposa, hijos y padres del fallecido, Luis Andrés, con la suma de doscientos cincuenta mil euros, que se distribuirá entre los perjudicados en la forma establecida en el FJ 6.º de esta resolución. Del pago de la referida indemnización se hará cargo el Estado, en defecto de los condenados.

Quinto.-Los acusados, y en su defecto el Estado, también se harán cargo de las costas causadas en este juicio, incluidas las de la acusación particular, a cuyo pago expresamente se les condena.

Sexto.-Se dispone el comiso y se acuerda la destrucción de todas las armas (estiletes) intervenidas en este proceso.

Contra esta sentencia cabe interponer recurso de Casación del que conocerá la Sala segunda del Tribunal Supremo, en el plazo de cinco días hábiles a contar desde su notificación, y que deberá ser preparado ante esta Audiencia Provincial.

Así por esta nuestra sentencia lo pronunciamos, mandamos, y firmamos.

Publicación.-Publicada fue la anterior sentencia en Madrid, a


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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