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Sentencia A.P. Huesca 182/2010 de 2 de septiembre


 RESUMEN:

Accidente de tráfico: Determinación de la responsabilidad del accidente originado por la irrupción en la carretera de una pieza cinegética; concretamente las de gran tamaño, como los jabalíes. La ley sobre circulación de vehículos de motor y la legislación autonómica sobre caza, puestas en conexión, exigen que dicha irrupción tenga como detonante directo la acción de cazar o sea consecuencia de falta de diligencia en la conservación del coto. Aunque no es exigible en Aragón el vallado del monte, sí lo es una diligencia para alejar a los animales de las carreteras que bordean el monte. Por ejemplo, elementos disuasorios, como olores, para evitar que los animales se acerquen o crucen en dirección a la carretera. Elementos inexistentes en este caso, por lo que se condena al titular del coto.

HUESCA

SENTENCIA: 00182/2010

Apelación Civil 148/2010 S020910.3G

Sentencia Apelación Civil Número 182

En Huesca, a dos de septiembre de dos mil diez.

Vistos en nombre del Rey, por esta Audiencia Provincial de Huesca, constituida en esta ocasión por el Magistrado D. Gonzalo Gutiérrez Celma, en grado de apelación, el Juicio verbal civil número 148/10, seguido ante el juzgado de primera instancia Dos de Huesca, promovidos por Mapfre SA defendida por la Letrado Don Manuel Cortes García y representada por la procuradora Doña Natalia Fañanás Puertas, contra Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto, como demandada defendida por el letrado Don Jesús Abril Espona y representada por el procurador Don Mariano Laguarta Recaj. Se hallan los autos pendientes ante este tribunal en virtud del presente recurso de apelación, tramitado al número 148 del año 2010 e interpuesto por la demandada Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-Se aceptan y dan por reproducidos los señalados en la sentencia impugnada.

Segundo.-El indicado juzgado de primera instancia, en el procedimiento anteriormente circunstanciado, dictó la sentencia apelada el día 9 de febrero de 2010, cuya parte dispositiva es del siguiente tenor literal: "Que debo estimar y por ello estimo totalmente la demanda interpuesta por la Procuradora Sra. Fañanás Puertas ostentando la representación procesal de la entidad mercantil Mapfre SA frente a la Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto por lo cual debo realizar los siguientes pronunciamientos: PRIMERO.- Declaro que la Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto resulta responsable civil del siniestro ocurrido el 24/11/07 en el punto kilométrico 565.3 de la carretera autonómica A-23 cuando el vehículo con matrícula N-....-NW conducido por doña Marcelina colisionó con una Jabalí. SEGUNDO.- Declaro que por virtud de la citada responsabilidad civil, la entidad Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto resulta deudora de la mercantil Mapfre SA en la cantidad de 577,02 euros. TERCERO.- Declaro que la cantidad de 577,02 euros devengará el interés legal desde el 08/09/09 hasta la fecha de la presente sentencia y el interés legal incrementado en dos puntos desde la fecha de la presente sentencia hasta el total y efectivo pago. CUARTO.- Condeno a la entidad Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto a pagar a la mercantil Mapfre SA la cantidad de 577,02 euros, más los intereses establecidos en el pronunciamiento anterior. QUINTO.- Se imponen a las parte demandada Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto las costas procesales devengadas de la presentes litis."

Tercero.-Contra la anterior sentencia, el demandado Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto dedujo recurso de apelación. El juzgado lo tuvo por preparado y emplazó a la parte apelante por veinte días para que lo interpusiera, lo cual efectuó en plazo y forma presentando el correspondiente escrito en el que solicitó la íntegra desestimación de la demanda. A continuación, el juzgado dio traslado al demandante Mapfre SA, para que presentara escrito de oposición al recurso o, en su caso, de impugnación de la resolución apelada en lo que pudiera serle desfavorable. En esa fase, la apelada formuló en tiempo y forma escrito de oposición, solicitando la desestimación del recurso de apelación. Seguidamente, el juzgado emplazó a las partes por término de treinta días ante este Audiencia y seguidamente se remitieron los autos a este Tribunal, en donde quedaron registrados al número 148/2010. Personadas las partes ante esta Audiencia y no habiéndose propuesto prueba ni solicitado vista, el recurso quedó pendiente de resolución. En la tramitación de esta segunda instancia no ha sido posible observar los plazos procesales por la atención prestada a los otros asuntos pendientes ante este tribunal.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-Sostiene la recurrente que procede la íntegra desestimación de la demanda pretensión a la que no puede acceder este tribunal, siquiera sea con argumentación diferente a la consignada en la sentencia apelada. Como sucedía en las sentencias de esta Audiencia Provincial de 1 de septiembre, 18 y 19 de noviembre de 2009, 19 y 22 de marzo de 2010, 30 de abril de 2010 y 23 y 29 de junio de 2010, tenemos la irrupción en la calzada de un animal salvaje tras la entrada en vigor del artículo 71.bis de la Ley 5/2002 de Caza de Aragón, tal y como quedó redactada por la Ley 15/2006, CA de Aragón, de 28 de Diciembre, de Montes de Aragón, y tras la entrada en vigor de la Disposición adicional novena de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, aprobada por RDLeg. 339/1990, en su redacción por la Ley 17/2005, en la que se regula la Responsabilidad en accidentes de tráfico por atropellos de especies cinegéticas disponiéndose que en accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas será responsable el conductor del vehículo cuando se le pueda imputar incumplimiento de las normas de circulación, con la precisión de que los daños personales y patrimoniales en estos siniestros, sólo serán exigibles a los titulares de aprovechamientos cinegéticos o, en su defecto, a los propietarios de los terrenos, cuando el accidente sea consecuencia directa de la acción de cazar o de una falta de diligencia en la conservación del terreno acotado pero de modo que también podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produce el accidente como consecuencia de su responsabilidad en el estado de conservación de la misma y en su señalización.

Tal y como lo recordó esta Audiencia en las sentencias antes citadas y se afirma en la sentencia de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 3 de julio de 2009, de dicha normativa resulta que la responsabilidad civil de los titulares de los cotos se limita a los supuestos en que el daño es consecuencia directa de la acción de cazar o de una falta de diligencia en la conservación del terreno acotado. En el caso no podemos afirmar en absoluto que el siniestro fuera consecuencia directa de la acción de cazar, tal y como incluso así lo admitió la misma parte demandante en el acto del juicio que tuvo lugar en primera instancia y, centrándonos en la diligente conservación del acotado, hemos de reconocer que la falta de vallado del coto no puede servir para afirmar una falta de diligencia de la demandada, dado que, conforme al artículo 47.4 de la Ley de caza aragonesa, "quedan prohibidos los cercados con mallas que no permitan el libre tránsito de las especies cinegéticas", como lo recordó la repetida sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, si bien es cierto que tal prohibición quizás pudiera ser objeto de revisión legislativa cuando de lo que se trata no es de impedir la huida de los animales sino de evitar su irrupción en las vías públicas, de modo que quizás podría conseguirse similar efecto permitiendo el vallado en la proximidad de vías públicas y vetando toda posibilidad de acosar a los animales hacia la zona vallada o en sus proximidades, sino que los animales deberían ser siempre acosados en sentido contrario, hacia el interior del coto, tal y como en la contestación a la demanda se dijo que se hacía cuando se indicó que las batidas se hacían siempre hacia el interior del coto.

En cualquier caso, debemos prescindir de toda discusión sobre la carga de la prueba, puesto que de la propia contestación a la demanda resulta que en las proximidades del lugar siniestrado no hay elementos disuasorios que, sin llegar al vallado, tendieran a alejar a los jabalíes de las carreteras y demás vías públicas, lo que obliga a estimar la demanda tal y como lo venimos haciendo en otros casos análogos, como las sentencias antes citadas, la última del pasado 29 de junio que, al propio tiempo, se apoya en la de 1 de septiembre de 2009 en la que también indicamos que para acreditar la diligente conservación del acotado puede ser un elemento de prueba suficiente de que han quedado cumplidas las obligaciones que la ley impone a los titulares de los cotos de caza un certificado del INAGA expresando " Que examinados los antecedentes que obran en los archivos de este Instituto se desprende que la Sociedad de Cazadores de...., titular del coto deportivo de caza de matrícula..., ha venido desarrollando una adecuada gestión del acotado en lo referente a la obtención de autorizaciones administrativas y al cumplimiento de las obligaciones impuestas por la normativa vigente en materia de caza en relación con los planes anuales de caza, actuaciones de control de especies cinegéticas y antropófilas, presentación de resultados de caza y de las memorias económicas de las correspondientes temporadas" que es lo que expresa el certificado unido en estos autos al folio 58 si bien tal certificado tampoco puede obtener el valor absoluto que la recurrente pretende pues el mismo, como dijimos en aquella sentencia de 23 de septiembre de 2009 y lo venimos reiterando, puede y deber ser puesto en relación con el resto de las actuaciones practicadas que, como ha quedado dicho, evidencian que en las inmediaciones del lugar siniestrado no se habían colocado elementos de disuasión que tendieran a alejar a los animales de las carreteras y demás vías públicas pues en este sentido no es suficiente la mera colocación de bolsas de plásticos en las tablillas delimitadoras o que los agricultores hayan colocado, siempre según se dijo en la contestación, marcas olfativas disuasorias para proteger los cultivos las cuales, como se indicó, tendían a proteger los cultivos y no las vía públicas. Así, como decía esta audiencia en su sentencia de 19 de noviembre de 2009, subsiste el reproche relativo a la omisión de la colocación de elementos de disuasión que, en anteriores ocasiones, han sido objeto de particularizado examen en el plan técnico de caza del coto, como sucedía en el caso resuelto en nuestra sentencia de 1 de septiembre de 2009, en el que también se trataba de una colisión con un jabalí. En el presente caso no consta si el plan técnico del acotado demandado tiene o no dicha previsión, pues no ha sido aportado, pero en cualquier caso, al igual que en el caso de la sentencia anteriormente citada el acotado, aunque no los hubiera ejecutado, tenía, en el plan técnico, dicha previsión de elementos disuasorios, contemplando la alternancia de medios para evitar que los animales se habituaran, también el coto demandado habría podido adoptar dicha previsión para, ejecutándola, intentar disuadir a los animales de cruzar la vía pública, por lo que en este caso se da la misma falta de diligencia que apreciamos en las repetidas sentencias.

Por último, los daños, tanto en su importe como por su relación causal, están debidamente acreditados con la documental aportada con la demanda, en la que consta el atropello del jabalí por el vehículo asegurado por la demandante, resultando el jabalí muerto en el mismo lugar de la colisión, siendo la factura presentada perfectamente coherente con la dinámica del siniestro y con el atropello descrito en el informe estadístico, resultando una cantidad que en absoluto parece elevada para las circunstancias del siniestro.

Segundo.-Al desestimarse el recurso interpuesto y no presentar el caso serias dudas de hecho o de derecho, procede condenar a la parte apelante al pago de las costas causadas en esta alzada, en cumplimiento del artículo 394 de la Ley 1/2000, al que se remite el artículo 398 de la misma Ley.

Vistos los artículos citados y los demás de general y pertinente aplicación y por todo lo que antecede,


FALLO:


 
Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por la representación de Sociedad de Cazadores Virgen de Loreto contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia Dos de Huesca en los autos anteriormente circunstanciados, confirmo íntegramente dicha resolución y condeno a la citada apelante al pago de las costas causadas en esta alzada y a la pérdida del depósito constituido para recurrir.

Sin perjuicio del derecho de las partes a intentar cuantos recursos consideren procedentes, contra esta resolución puede caber, en su caso, recurso de casación y de infracción procesal ante el Tribunal Superior de Justicia, a preparar ante esta misma Audiencia Provincial en un plazo de cinco días, en el caso de que las partes entiendan que la presente sentencia ha infringido normas de Derecho civil de esta Comunidad Autónoma.

Notifíquese y devuélvanse los autos originales al Juzgado de su procedencia, con un testimonio de esta resolución, para que tenga lugar la ejecución y cumplimiento de lo resuelto.

Así por esta mi Sentencia, de la que se unirá un testimonio al rollo de la Sala, definitivamente Juzgando en esta segunda instancia, lo pronuncio, mando y firmo.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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