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Sentencia A.P. Pontevedra 580/2010 de 13 de septiembre


 RESUMEN:

Entidades aseguradoras: Ausencia de responsabilidad. Prueba: Según el testigo, agente de la Policía, el turismo asegurado por la entidad demandada circulaba a una velocidad mínima y la niña que fue desplazada por el mismo salió corriendo entre coches estacionados. Culpa exclusiva de la víctima al cruzar por un lugar no habilitado para ello. Jurisprudencia al respecto.

PONTEVEDRA

SENTENCIA: 00580/2010

Domicilio: C/LALÍN, NÚM. 4 - PRIMERA PLANTA - VIGO

Telf.: 986817388-986817389 - Fax: 986817387

Modelo: SEN00

N.I.G.: 36038 37 1 2008 0600979

ROLLO: RECURSO DE APELACION (LECN) 0003442 /2008

Juzgado procedencia: JDO. PRIMERA INSTANCIA N. 9 de VIGO

Procedimiento de origen: PROCEDIMIENTO ORDINARIO 0001241 /2007

APELANTE: Donato

Procurador/a: SILVIA DOMINGUEZ DOMINGUEZ

Letrado/a: ANA SINEIRO NUÑEZ

APELADO/A: LA ESTRELLA DE SEGUROS Y REASEGUROS

Procurador/a: JOSE VICENTE GIL TRANCHEZ

Letrado/a: CORAL MENDEZ PEREZ

LA SECCIÓN SEXTA DE LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE PONTEVEDRA, SEDE VIGO, compuesta por los Ilmos. Sres.

Magistrados DON JULIO PICATOSTE BOBILLO, Presidente; DON JUAN MANUEL ALFAYA OCAMPO y DON EUGENIO FRANCISCO MÍGUEZ TABARÉS, han pronunciado

EN NOMBRE DEL REY

La siguiente

SENTENCIA núm. 580/10

En Vigo, a trece de septiembre de dos mil diez.

VISTO en grado de apelación ante esta Sección 006 de la Audiencia Provincial de PONTEVEDRA, sede Vigo, los autos de PROCEDIMIENTO ORDINARIO 0001241 /2007, procedentes del JDO. PRIMERA INSTANCIA N. 9 de VIGO, a los que ha correspondido el núm. de Rollo de apelación 0003442 /2008, es parte apelante-DEMANDANTE: D. Donato, representante legal de doña María Álvarez Calzado, representado por el procurador D.ª SILVIA DOMINGUEZ DOMINGUEZ y asistido del letrado D.ª ANA SINEIRO NUÑEZ; y, apelado-DEMANDADO: "LA ESTRELLA DE SEGUROS Y REASEGUROS" representado por el procurador D. JOSE VICENTE GIL TRANCHEZ y asistido del letrado D.ª CORAL MENDEZ PEREZ.

Ha sido Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. EUGENIO FRANCISCO MÍGUEZ TABARÉS, quien expresa el parecer de la Sala.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-Por el Juzgado de 1.ª Instancia núm. 9 DE Vigo, con fecha 20-06-08, se dictó sentencia cuyo fallo textualmente dice:

"Que desestimando íntegramente las pretensiones de Donato en representación de Eloisa debo absolver y absuelvo a La Estrella, SA, con expresa condena en costas de la parte actora."

Segundo.-Contra dicha Sentencia, por el Procurador doña Silvia Domínguez Domínguez, en nombre y representación de DON Donato, se preparó y formalizó recurso de apelación que fue admitido a trámite y, conferido el oportuno traslado, se formuló oposición al mismo por la parte contraria.

Una vez cumplimentados los trámites legales, se elevaron las presentes actuaciones a la Audiencia Provincial de Pontevedra, correspondiendo por turno de reparto a esta Sección Sexta, sede Vigo, señalándose para la deliberación del presente recurso el día 9-09-10.

Tercero.-En la tramitación de esta instancia se han cumplido todas las prescripciones y términos legales.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-Debemos dar por reproducidos los argumentos de la sentencia de instancia, ya que a través de la declaración prestada en la vista por el testigo agente de la Policía Local de Vigo con carnet profesional n.º 379 se constata que en el lugar de los hechos no había huella de frenada y el vehículo Peugeot 307 no presentaba daño alguno, lo que implica que dicho automóvil circulaba a una velocidad mínima, precisando el agente que la menor no fue golpeada, sino tan sólo desplazada. Esta declaración ratifica la prestada por la testigo Doña Jacinta, conductora del turismo Peugeot 307 matrícula....-HVK, asegurado en la entidad demandada e implicado en el accidente, la cual manifestó que circulaba a unos 20 ó 30 km/h, que había arrancado de un semáforo situado unos metros antes y que la niña salió corriendo entre coches estacionados y al verla frenó, pero la niña impactó contra la mitad frontal derecha del coche.

Segundo.-El art. 1 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor establece que el conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción del mismo, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación.

El párrafo tercero del precepto dispone que en el caso de daños en los bienes, el conductor responderá frente a terceros cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en los arts. 1902 y ss. CC, art. 19 CP, y lo dispuesto en esta ley.

La culpa exclusiva de la víctima en cuanto supone la causa excluyente de la responsabilidad objeto del contrato de seguro obligatorio ha de ser interpretado restrictivamente, tanto al fijar su alcance como al exigir la prueba de su realidad, recayendo, en todo caso, el "onus probandi" sobre la parte que opone su existencia.

Para que prospere la excepción de culpa exclusiva de la víctima es necesario que la única culpa existente sea la de la víctima (sistema de responsabilidad cuasi objetivo), lo que se traduce en que no cabe esta excepción si existe culpa también del conductor asegurado en la entidad demandada o incluso si no hubiere culpa ni en víctima ni en conductor (fuera del ámbito de la otra excepción de fuerza mayor prevista en la legislación del automóvil); tal excepción se interpreta en consonancia con el fin de resarcimiento mínimo que tiene el seguro obligatorio, lo que se traduce en la exigencia, para la prosperabilidad de la excepción de una prueba plena de que el conductor del vehículo asegurado actuó con todas, absolutamente todas, las diligencias que exigían las circunstancias concretas del caso (las del tiempo, personas y lugar).

La Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor establece no una responsabilidad objetiva por el riesgo generado en la circulación, que como se ha encargado de precisar la jurisprudencia (SSTS de 15 de abril de 1985, 4 de junio de 1991 y 22 de noviembre de 1993) no puede erigirse como fuente única de la obligación de indemnizar, sino una inversión de la carga probatoria, de suerte que para que nazca dicha obligación no es necesario que el perjudicado acredite la culpa o negligencia del conductor, sino que aquella se genera desde el momento en que el siniestro se produce, a menos que el conductor pruebe que la causa única del mismo se encuentra en la propia actuación negligente de la víctima, lo que no puede devenir en una probanza rayana en lo imposible o inalcanzable ("probatio diabólica"), sino en la justificación racional, a través de los medios que se encuentren al alcance de la parte, de los extremos que esté a su cargo acreditar.

Como indica la SAP Pontevedra, sec. 5.ª, de 18 de febrero de 2002 "por más que se atenúe el fundamental principio de responsabilidad por culpa consagrado en el artículo 1.902 del Código Civil, estableciendo sensibles y sustanciales limitaciones al criterio subjetivista, tal y como de modo notorio viene haciendo la Jurisprudencia, con expedientes que van desde la inversión de la carga de la prueba -de forma que se presume la existencia de negligencia en el causante del daño (SS. 17-III-1980, 10-V-1,982, 4-VII-1.983, etc)- hasta el de la responsabilidad por riesgo -conforme al principio general de que quien causa daño queda constituido en sujeto de una obligación reparadora, apreciable en sentencias de 18 de noviembre de 1.980 ("resultando, de una causalidad física, con absoluta abstracción del factor psicológico de culpabilidad del causante del mismo") que ya recoge la doctrina legal anterior, y en las de 10 de mayo de 1982 y 6 de mayo de 1983-, no cabe llegar a la conclusión radical de "la responsabilidad por la simple causalidad" (STS 9-VII-1984), porque para ello habría que suprimir la noción de culpa a que expresamente alude y exige el texto normativo, aceptándose un sistema objetivo atenuado (SS. 25-IV-1979, 27-IV-1981, 20-XII-1982, etc) que no prescinden, en último término, del factor moral y juicio de valor sobre la conducta del agente, de suerte que si, aparte la fuerza mayor, el autor de la acción y omisión acredita debidamente haber actuado con el cuidado requerido por las circunstancias de lugar, tiempo y ocasión o la culpa del perjudicado, en la hipótesis de concurrir, se presenta "con caracteres de exclusividad o con tan acusado relieve e intensidad como para abonar otra culpa concurrente" (STS 11-IV-1984), o excede considerablemente a la del conductor provocando la absorción de la de éste (STS 6-X-1981), o cuando sea de tal intensidad que a ella quepa atribuir exclusivamente el siniestro (STS 3-IV-1.981), sin actuación imprudente de la otra parte (SS 4 de julio y 22 de noviembre de 1983), ello le exonerará de la obligación indemnizatoria. La objetivación de la culpa aquiliana, demandada por el incremento de las actividades peligrosas subsiguiente al desarrollo de la técnica y al principio de que ha de ponerse a cargo de quien obtiene un provecho el resarcimiento del quebranto sufrido por un tercero, a modo de contrapartida del lucro obtenido por la actividad peligrosa, teniendo, por mor de aquélla finalidad reparadora, las notas comunes con la contractual de producción de un daño, su atribuibilidad a un sujeto y el deber de éste de resarcir (SS 30-XII-1980 y 19-VI-1984), conlleva, pues, y en un primer aspecto procesal, la inversión del "onus probandi", competiendo a los demandados acreditar, frente a la realidad de lo acaecido - cuya misma existencia proclama "ab initío" que el mero cumplimiento de las formalidades administrativas dispuestas no es bastante para descartar un obrar negligente-, el "haber agotado toda la diligencia posible y socialmente adecuada" (STS 4-VII-1983), la actuación "en el ejercicio de sus actos lícitos con toda la diligencia precisa" STS 17-III-1980), que "el conductor del vehículo ha obrado con la debida diligencia" (STS 3-II-1978), o con el "actuar cuidadoso y diligente exigido por las circunstancias del caso" (STS 11-XII-1981) o "atendida la naturaleza de la obligación y correspondiente a las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar" (STS 13-II-1981), y un análisis de la prueba practicada en el proceso a la luz de las anteriores consideraciones autoriza a establecer que el accidente de tráfico acaecido... no es reprochable a la acción culposa de D.ª... sino a la falta de atención y cuidado en el peatón lesionado que hace prevalecer en el presente caso el principio de seguridad observado por la conductora sobre el de defensa, dada la gravedad de la imprudencia de la víctima, única causa del evento dañoso de referencia, no observándose en la conductora del vehículo resquicios de omisión de cautela o inobservancia de deberes generales o particulares de previsibilidad exigibles en la concreta actividad que desarrollaba".

El AAP Zaragoza, sec. 5.ª, de 15 de junio de 2006 establece que "el concepto de culpa exclusiva ha sido estudiado y matizado por múltiple jurisprudencia, tanto de las Audiencias Provinciales como del Tribunal Supremo. La tónica general es la de tender a una interpretación restrictiva de la "culpa exclusiva" de la víctima, en la misma medida que se produce la objetivización de la responsabilidad por el uso de objetos o artefactos que producen riesgo, como son los que intervienen en la circulación. De esta manera, la culpa de la víctima ha de ser exclusiva y excluyente, es decir que de las circunstancias del caso concreto no pueda inferirse el mínimo matiz culposo por parte del conductor del vehículo asegurado. Sólo cuando dicho conductor actuó de forma que no le fuera exigible otra conducta, entonces se puede hablar de "culpa exclusiva" de la víctima (SSTS 14-12-1990, 5-12-1984, SAP Zaragoza, Secc 2.ª, de 23-7-2004). Ahora bien, también el Alto Tribunal señala que la evolución a la objetivización de la responsabilidad extracontractual no presenta caracteres absolutos, con absoluta exclusión del principio de responsabilidad por culpa; ésta ha de mantenerse siquiera mínimamente, so pena de caer en una automática responsabilidad por el mero resultado (STS 27-enero-2005)".

Añade dicha resolución que "este planteamiento conduce a la pregunta que de él emana.... Es decir, todo este conjunto de premisas doctrinales aboca necesariamente en la determinación de la "causa" del accidente, lo que nos sitúa en el ámbito de la "causalidad adecuada y eficiente"" consecuentemente, deviene en trascendental la prueba del "nexo causal", que -como ha dicho la STS del 25-septiembre-2003- ha desplazado cada vez más a la prueba de la culpa, ya que se subsume en la causa del daño la existencia de la culpa. Pero, esa probanza habrá de hacerse caso por caso, en atención al desarrollo de la "Teoría de la causalidad adecuada y eficiente". Así dice la STS 16-septiembre-2003: "Bien entendido que si bien la culpa o negligencia tienen un marcado sentido jurídico, la determinación del nexo causal entre acción u omisión y daño debe inspirarse en la valoración de las condiciones o circunstancias que el buen sentido señale en cada caso como índice de responsabilidad, con abstracción de todo exclusivismo doctrinal, valorando en cada caso cual sea el acto antecedente, atendiendo no sólo a las circunstancias personales, de tiempo y lugar, sino también al sector del tráfico, entorno físico y social donde se proyecta la conducta. De esta manera deberá de valorarse en cada caso concreto si el acto antecedente que se presenta como causa, tiene virtualidad suficiente para que del mismo se derive, como consecuencia necesaria, el efecto lesivo producido (Teoría de la causalidad adecuada y eficiente): Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de abril de 1998, 8 de octubre de 1998, 4 de julio de 1988 ".

Como ya hemos indicado en el fundamento jurídico anterior, en el presente caso el accidente se produjo cuando la menor de 9 años procedió a acceder a la calzada corriendo, haciéndolo además por un lugar no habilitado para cruzar y saliendo entre vehículos estacionados, en el preciso instante en que bajaba circulando el turismo Peugeot 307 cuya conductora, que circulaba correctamente, al ver al peatón frenó, impactando la niña contra el automóvil. El testigo Don Erasmo reconoció en la vista que la menor iba con él pero que no vio el accidente porque él estaba dentro de una cafetería, aunque reconoce que la niña estaba más abajo del paso de peatones, lo que ratifica que el lugar del accidente es el reseñado en las diligencias policiales.

No cabe entonces hacer reproche culpabilístico alguno a la conductora del automóvil, ya que esta en todo momento circuló observando todas las prevenciones reglamentarias y con un actuar diligente, pues circulaba a escasa velocidad y al observar la presencia de una niña que irrumpía repentinamente en la calzada entre vehículos estacionados a su derecha frenó y consiguió detener totalmente el vehículo evitando así un accidente de más graves consecuencias. La culpa del siniestro debe imputarse únicamente a la actuación de la menor al irrumpir sorpresivamente en la calzada por un lugar no habilitado y saliendo entre vehículos, lo que dificultaba percatarse de su presencia dada su corta estatura.

En cuanto a la circunstancia de que el turismo Peugeot 307....-HVK tuviese la ITV caducada tal hecho resulta irrelevante, porque, como correctamente se indica en la sentencia recurrida, el accidente no se produjo debido a un incorrecto funcionamiento de algún elemento del vehículo. En todo caso la parte demandada niega que se hubiese producido tal hecho, ya que el vehículo tenía menos de un año de antigüedad, puesto que la fecha de primera matriculación del automóvil es la del 27 de abril de 2005, tal y como se reseña en las diligencias policiales, reconociendo el agente que declaró en la vista que pude haberse producido algún error en el sistema informático.

Debemos entonces desestimar el recurso de apelación interpuesto y confirmar íntegramente la sentencia dictada en la instancia.

Tercero.-De conformidad con lo previsto en los arts. 394 y 398 LEC cuando sean desestimadas todas las pretensiones de un recurso de apelación se impondrán las costas a la parte apelante, salvo que presentase serias dudas de hecho o de derecho.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español


FALLAMOS


 
Desestimando el recurso de apelación interpuesto por la Procuradora Doña Silvia Domínguez Domínguez, en nombre y representación de Don Donato, contra la sentencia de fecha 20 de junio de 2008 dictada por el Juzgado de Primera Instancia n.º 9 de Vigo, confirmamos la misma, con imposición a la parte apelante de las costas procesales causadas en el recurso.

Así por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Publicación.-Dada y pronunciada fue la anterior Sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrado/s que la firman y leída por el/la Ilmo. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el/la Secretario certifico.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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