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Sentencia A.P. Madrid 215/2010, de 1 de julio


 RESUMEN:

Se recurre alegando error en la valoración de la prueba que se centra en la falta de acreditación de la comisión de un delito de lesiones del artículo 147 del Código Penal que estima infringido por indebida aplicación. Los hechos fueron una violenta discusión entre el recurrente y su pareja. Considera la Sala que tanto el medio utilizado (un puñetazo) como el resultado producido (herida incisa en el labio) se corresponden con la aplicación del subtipo atenuado. Estimación del recurso.

MADRID

SENTENCIA: 00215/2010

AUDIENCIA PROVINCIAL

SECCIÓN VEINTINUEVE

ROLLO DE APELACIÓN 158/10

JUZGADO DE LO PENAL N.º 31 DE MADRID

J.O 13/10

SENTENCIA N.º 215 / 2010

Ilmas. Sras.

D.ª Marta Pereira Penedo (Ponente)

D.ª Pilar Rasillo López

D.ª Modesta medina Henández

En Madrid, a uno de julio de 2010

VISTOS en segunda instancia, por la Sección Veintinueve de la Audiencia Provincial de Madrid, los presentes autos de Juicio Oral 13/10, procedentes del Juzgado de lo Penal n.º 31 de Madrid, por delito de lesiones, contra Jesús Ángel, representado por la Procuradora de los Tribunales Sra. Gómez Cebrián y defendido por la Letrado Sra. Flores Esteban.

Como apelante el citado acusado y como apelado el Ministerio Fiscal. Expresa el parecer de la Sala como ponente la Ilma. Sra. D.ª Marta Pereira Penedo.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-Por el referido Juzgado de lo Penal se dictó sentencia de ocho de marzo de 2010, que declara como probado que:

"Ha quedado probado que sobre las 23:30 horas del día 26.10.07 Jesús Ángel, le dio un puñetazo en el labio a Baltasar cuando éste se acercó con intención de ayudar interesándose por lo que sucedía al ver al acusado que tenía la mano levantada mientras discutía y gritaba en voz alta con una chica a la que agarraba, tirada al suelo, llorando, y después el acusado se metió en su coche dirigiéndose contra Baltasar que, advertido por su novia logró evitar que le atropellara.

Baltasar fue atendido inmediatamente por el SAMUR (folio 6) y en urgencias del Hospital Clínico San Carlos el día 27.10.07 (folio 5) por herida contusa en labio superior que precisó de sutura, tardando las lesiones en curarse ocho días y una cicatriz de 1 cm. en el labio superior secuelas constan en el informe del médico forense (folio 9).".

Y cuyo fallo es del siguiente tenor literal:

"Que debo CONDENAR y CONDENO a Jesús Ángel como autor de un delito de lesiones a la pena de seis meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el tiempo de la condena, e indemnizar a Baltasar en la suma de 400 euros por los días de curación de sus lesiones y en 500 euros por secuelas, y pago de las costas.".

Por auto de veintitrés de abril de 2010 se aclaró la anterior sentencia, disponiendo que:

"Procede, rectificar el apartado 2 del Fundamento de Derecho Cuarto de la sentencia que es del tenor literal siguiente:

2. No obstante, el hecho descrito en el apartado anterior será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses, cuando sea de menor gravedad, atendidos el medio empleado o el resultado producido.

En virtud de lo expuesto en relación a los hechos declarados probados y la gravedad de la lesión producida y sus secuelas, procede aplicar el párrafo primero del artículo 147 citado imponiendo al acusado la pena de prisión de seis meses con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el tiempo de la condena, e indemnizar a Baltasar en la suma de 400 Euros por los días de curación de sus lesiones y en 500 Euros por secuelas.".

Segundo.-Contra la citada sentencia, se interpuso recurso de apelación por la representación procesal de Jesús Ángel, quien alegó error en la valoración de la prueba, indebida aplicación del art. 147 del C.P., infracción por inaplicación del art. 617.1 del C.P y, por último infracción por inaplicación del art. 147.2 del C.P.

Tercero.-Repartido el recurso de apelación en esta sección, por providencia de veintitrés de junio de 2010 se acordó la formación del oportuno rollo, se señaló para la deliberación el día uno de julio de 2010.

Cuarto.-No estimándose necesaria la vista oral, quedaron los autos vistos para sentencia.


HECHOS PROBADOSPrimero.-Se aceptan y dan por reproducidos los hechos declarados probados en la sentencia apelada.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.-Se alega por el recurrente error en la valoración de la prueba que se centra en la falta de acreditación de la comisión de un delito de lesiones del art. 147 del C.P. que estima infringido por indebida aplicación.

En los casos como el presente, cuando la cuestión debatida por la vía del recurso de apelación es la valoración de la prueba llevada a cabo por el Juez Penal en uso de la facultad que le confiere el art. 741 de la L.E.CRi y sobre la base de la actividad desarrollada en el juicio oral, debe partirse de la singular autoridad de la que goza la apreciación probatoria realizada por el Juez ante quien se ha celebrado el acto solemne del juicio, núcleo del proceso penal y en el que adquieren plena efectividad los principios de inmediación, contradicción y oralidad, a través de los cuales se satisface la exigencia constitucional de que el acusado sea sometido a un proceso público con todas las garantías (art. 24.2 C.E.), pudiendo el Juzgador desde su privilegiada y posición, intervenir de modo directo en la actividad probatoria y apreciar personalmente su resultado, así como la forma de expresarse y conducirse los testigos en su narración de los hechos y la razón del conocimiento de éstos, ventajas de las que, en cambio, carece el Tribunal llamado a revisar dicha valoración en segunda instancia.

De ahí que el uso que haya hecho el Juez de su facultad de libre apreciación o apreciación en conciencia de las pruebas practicadas en el juicio, reconocida en el art. 741 L.E.Cr., y plenamente compatible con los derechos de presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva, siempre que tal proceso valorativo se motive o razone adecuadamente en la sentencia (SS. del TC. de 17-12-85, 23-ó-86, 13-5-87 y 2-7-90, entre otras), únicamente deba ser rectificado, bien cuando en verdad sea ficticio, por no existir el imprescindible soporte probatorio de cargo, vulnerándose entonces el principio de presunción de inocencia, o bien cuando un detenido y ponderado examen de las actuaciones ponga de relieve un manifiesto y claro error del Juzgador "a quo" de tal magnitud y diafanidad que haga necesaria, con criterios objetivos y sin el riesgo de incurrir en discutibles y subjetivas interpretaciones del componente probatorio existente en autos, una modificación de la realidad fáctica establecida en la resolución apelada y, en otras ocasiones, sustituir la valoración de los hechos probados por aquella otra que se ajusta más -de forma real y jurídica- a dichos hechos.

En el caso de autos lo que se pretende es sustituir la objetiva valoración de la prueba realizada en la instancia y, en su lugar aceptar la versión que, de los hechos, da el acusado.

Tanto el denunciante como la testigo que deponen en el acto del juicio relatan como de forma repentina observaron una violenta discusión entre el denunciado y la que parecía su pareja, la cual llegó a quedar tendida en el suelo a la vista de la acción física del denunciado. Ello determinó que el denunciante, Baltasar, acudiese en su ayuda, momento en el que el denunciado le propinó un puñetazo causándoles lesiones, para cuya curación precisó tres puntos de sutura, invirtiendo en su curación ocho días no impeditivos.

Manifiesta el acusado que, simplemente discutía con su novia, sin embargo que no llegó a agredirla y, en prueba de ello se manifiesta que no existe denuncia por aquella interpuesta. Lo manifestado por la parte no se puede acoger pues, se desconoce si se llegó o no a presentar denuncia por tales hechos y no se ha practicado prueba alguna que tienda a acreditar dichos extremos. Ahora bien, existiendo prueba de cargo de entidad suficiente como evidencian la objetividad de las lesiones y que el denunciante siempre manifestó que actuó auxiliando a un tercero, es el acusado el que podía y debía haber propuesto la prueba testifical de su pareja para esclarecimiento de dichos hechos, lo que no ha verificado.

Así pues, el contexto en el que se producen las lesiones es el relatado por el denunciante, quien de nada conocía a la pareja y actúa ante la agresión que está presenciando. Su testimonio ha sido unívoco y se ve reforzado por el testimonio coincidente de su novia, quien también depuso en el plenario y por la objetividad de las lesiones.

No niega el acusado haber propinado el puñetazo al denunciante, si bien parece querer justificarse en un acto instintivo, como para quitarse de encima a alguien que le acomete sorpresivamente. Sin embargo, no presenta ningún tipo de lesión el acusado, ni se deriva de lo actuado que el denunciante realizara ningún acto distinto que el de auxiliar a la que consideró víctima de un acto de violencia de género.

Por último, debe reseñarse que la actitud violenta se mantuvo al intentar arrollar en un momento posterior a la víctima con su vehículo. Aunque se niegue este extremo manifestando el acusado que, en ningún momento llegó a coger su vehículo, nos preguntamos como pudo sino el denunciante acertar la marca del vehículo y tan parecidos modelos como son el Polo y el Golf.

Se discute la naturaleza delictiva de las lesiones causadas, entendiendo la parte apelante que tienen la consideración de falta del art. 617 del C.P. por entender que no ha quedado acreditado que el proceso curativo necesario para la lesión padecida fuera el de coser la herida con puntos de sutura.

Debemos recordar que las actuaciones se iniciaron reputando el hecho falta, señalándose para la celebración del juicio el día once de marzo de 2008 y es durante la celebración del mismo y a la vista de las lesiones padecidas que se solicitó por el Ministerio Fiscal la incoación de diligencias previas, acordándose a continuación por auto de catorce de mayo, a lo que se aquietó el acusado, asistido de letrado. En tal momento procesal ya se excluyó la calificación más leve, por cuanto de forma unánime se viene a reconocer a los puntos de sutura el carácter de cirugía menor y, por tanto, integrante del art. 147 del C.P. No podemos deducir que el método curativo aplicado al lesionado no fuera necesario pues parece evidente que el médico que le asistió consideró oportuno determinar tal tratamiento como medio más eficaz para la curación, sin que se haya acreditado que tal actividad médica se aleje de la lex artis o que fuera el propio lesionado el que solicitara tal tipo de tratamiento. A su necesidad debe abundarse en la secuela que ha quedado, con perjuicio estético leve que, hubiera sido necesariamente mayor para el caso de no haber prescrito tal tratamiento.

El art. 147.2 del Código Penal, cuya aplicación se solicita, supedita disyuntivamente la apreciación del tipo atenuado a la alternativa concurrencia de dos elementos, cuales son el medio empleado para causar la lesión o el resultado producido, lo que implica que por una u otra causa podrá llegarse a la conclusión de la existencia de ese subtipo, es decir, que lesiones causadas por un medio contundente pueden considerarse atenuadas a la vista del escaso poder dañino de la agresión o que lesiones de mayor gravedad pueden ser también incluidas en ese subtipo si el medio empleado para producirlas era débil. En el caso que nos ocupa, tanto el medio utilizado (un puñetazo) como el resultado producido (herida incisa en el labio) se corresponden con la aplicación del subtipo atenuado. Sin embargo, la estimación del recurso en este punto, no lleva sin más, a la aplicación de la pena mínima ni, de entre las reseñadas en el precepto, a elegir la pena de multa.

La pena en toda su extensión va de tres a seis meses de prisión y la multa de seis a doce meses.

Acudiendo a los criterios de valoración reseñados en el art. 66.1.6 del C.P. estimamos que la pena a imponer debe ser la de cinco meses de prisión. A tal delimitación se llega, en primer término, por el desarrollo de las circunstancias reveladoras de la mayor peligrosidad del acusado. El acusado se encuentra infiriendo, cuanto menos, un trato vejatorio y violento (no necesariamente causante de lesiones) a un tercero; actúa de igual forma violenta a quien acude en su auxilio y, por último, la víctima se ve obligada a saltar entre los coches para evitar ser arrollado por el vehículo que conducía el acusado.

Segundo.-De conformidad con lo prevenido en el art. 240 de la L.ECri, se declaran de oficio las costas causadas en esta instancia.


FALLAMOS


 
Que debemos estimar y estimamos parcialmente el recurso de apelación deducido por la representación procesal de Jesús Ángel contra la sentencia de ocho de marzo de 2010, recaída en los autos de Juicio Oral 13/10 del Juzgado de lo Penal n.º 31 de Madrid, que se revoca parcialmente y, en consecuencia se condena al acusado como autor responsable de un delito de lesiones del art. 147.2 del C.P a la pena de cinco meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, manteniendo el resto de pronunciamientos. Se declaran de oficio las costas causadas en esta alzada.

Notifíquese la presente resolución a las partes con instrucción de que contra la misma no cabe recurso y remítase testimonio al Juzgado de su procedencia, para su conocimiento y efectos.

Así lo acuerdan, mandan y firman los Ilmos. Sres. Magistrados integrantes de esta Sección.

Publicación.-Leída y publicada fue la anterior Sentencia por la Magistrada Ilma. Sra. Dña Marta Pereira Penedo, estando celebrando audiencia pública. Doy fe.

Publicación.-En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo. Sr/a. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.


Diligencia.-Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior resolución. Doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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