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Sentencia A.P. Barcelona 608/2010, de 1 de septiembre


 RESUMEN:

Negligencia médica: Tratamiento dispensado por los servicios sanitarios. Como se deriva de todo lo actuado y expuesto, el error del acusado se debió a las peculiares características de la cirugía laparóscopica, como riesgo inherente a este tipo de intervenciones, sin que haya quedado acreditado que en su actuación haya concurrido infracción de las reglas de la medicina o del deber de cuidado penalmente relevante. Desestimación.

SENTENCIA

En Barcelona a uno de septiembre de dos mil diez.

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Barcelona, constituida por los Ilmos. Sres. Magistrados al margen referenciados, ha visto, en nombre de S.M. El Rey, en grado de apelación el presente Rollo, dimanante del Procedimiento Abreviado seguido por el Juzgado de lo Penal número 10 de los de esta ciudad de Barcelona, al n.º 104/2008, por un delito de homicidio imprudente, contra Matías, representado por el Procurador de los Tribunales D. Federico Barba Sopeña y defendido por la Letrada Dña. M.ª Luisa Maurel Santasusana, actuando el Ministerio Fiscal, quien solicitó la libre absolución, y ejercitando la acusación particular Julia, Carlos José, Marí Jose, Esmeralda, Remedios y Carina, representados por el Procurador D. Albert Grasa Fábrega y defendidos por el Letrado D. Andreu Parera Roig, y estando dicho procedimiento pendiente ante esta Audiencia en virtud de recurso interpuesto por la acusación particular, contra la Sentencia dictada en primera instancia de fecha 23-10-2009, y siendo Ponente la Ilma. Sra. Magistrada Dña. M.ª DOLORES BALIBREA PÉREZ, quien expresa el parecer de la Sala.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.-La parte dispositiva de la Sentencia apelada es del tenor literal siguiente:

"FALLO: Que DEBO ABSOLVER Y ABSUELVO a Matías del delito de homicidio imprudente y de la falta por imprudencia por los que venía acusado, declarando de oficio las costas del procedimiento."

Segundo.-Contra la anterior Sentencia se interpuso por la acusación particular Recurso de Apelación que fue admitido a trámite, dándose de él traslado a las demás partes, compareciendo el acusado quien se opone y solicitan la confirmación de la sentencia dictada, y, siendo elevado a esta Sección de la Audiencia Provincial para su resolución.

Tercero.-En la tramitación de este procedimiento se han observado las formalidades legales exigidas al efecto, con excepción del plazo para dictar sentencia por el exceso de trabajo que pesa sobre esta Sección.


HECHOS PROBADOS

SE ACEPTA la declaración de hechos probados contenida en la Sentencia Apelada.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
SE ACEPTAN los de la sentencia apelada en cuanto no se opongan a los de la presente resolución.

Primero.-Se articula el recurso que formula la acusación particular alegando error en la valoración de la prueba, falta de motivación e infracción de ley por inaplicación de precepto penal

Desarrolla el primer motivo argumentando que el Juez "a quo" no ha tomado en consideración circunstancias que concurrían en el caso y que no ponderó adecuadamente el acusado, derivando de esa actuación la existencia del elemento del tipo de la conducta negligente.

Las circunstancias que enumera no se ven reflejadas de manera incontrovertida en las diferentes declaraciones y pericias realizadas, tal como ha podido ser comprobado por este Tribunal, tras visionar la grabación del juicio. Así hemos podido oír y ver cómo la Médico Forense, tras manifestar que es conveniente realizar estudios previos de posibles particularidades en la anatomía vascular del paciente, manifestó ignorar si era protocolario hacerlo y si se hace habitualmente. Frente a esta posible omisión de una actuación médica necesaria que alega la parte apelante varios testigos explicaron que lo correcto es realizar un scanner para confirmar el tumor, pero que en esta prueba no se ven las arterias. En definitiva, no se ha acreditado que no realizar pruebas tendentes a determinar estas posibles anomalías vasculares constituya una negligencia profesional o una falta del deber de cuidado. Tampoco, ningún perito o testigo ha manifestado que sea posible seguir la trayectoria de la arteria mesentérica a través del monitor de cirugía laparóscopica, para poder excluir que se tratara de una arteria renal, como creyó el acusado. Las maniobras para comprobar que fuera una arteria renal fueron las correctas, luego, aunque se produjera el fatal error, éste no es imputable a negligencia o falta de cuidado.

La bajada de la tensión arterial al final de la operación que destaca la Dra. Pura, Médico Forense, fue aclarada en el acto del juicio como un dato no evocador de iatrogenia, por si solo. En consecuencia, no era éste un dato que debiera haber hecho sospechar al acusado lo sucedido.

También debe rechazarse que el ingreso en la UCI del paciente fuera debido a complicaciones surgidas al final de la operación, pues los doctores responsables de este servicio dijeron que el ingreso en dicha unidad era protocolario por el tipo de intervención y la doctora que le atendió en primer término, al reconocerle a su llegada, le encontró bien, detectándose el problema de la acidosis metabólica al realizar el primer análisis. La actuación de los médicos de la UCI fue descrita por varios de los que atendieron al paciente, quedando claro que el seguimiento y diagnóstico fue el correcto, con los datos de los que se disponía, que se realizaron cuantas pruebas y análisis cabía, disponiendo los tratamientos que estimaron oportunos, no estando indicado, a la vista de las circunstancias del paciente, la reintervención. No hay, pues, ninguna evidencia de que el acusado debiera haber reintervenido al paciente y en esta omisión recayera la conducta negligente.

La otra actuación que se imputa, como determinante de la imprudencia del acusado, es la de no haber comprobado el riñón extraído para cotejar que las arterias que del mismo salían se correspondían con los vasos que habían sido cerrados con una grapa. A este respecto cabe decir que los testigos y peritos han manifestado que el protocolo de examen del órgano extraído está encaminado al estudio del tumor, estadio y posible pronóstico de la enfermedad, no a determinar el número de arterias que del mismo salen. No se ha aportado prueba alguna que acredite que este tipo de comprobación deba llevarse a cabo de acuerdo con la lex artis y que su infracción conformaría la imprudencia que exige el tipo. Difícilmente, puede exigirse esta comprobación al acusado, cuando estaba convencido de que las arterias grapadas eran todas renales y así lo hizo constar en el informe de la operación.

Debemos concluir que la prueba ha sido correctamente valorada y que no se ha acreditado la negligencia profesional o la falta del deber genérico de cuidado que sería requisito del tipo del delito o de la falta, en su caso, lo que permite, también rechazar el motivo de impugnación relativo a la inaplicación del precepto penal invocado.

Debe rechazarse, igualmente, la falta de motivación de la sentencia pues una simple lectura de la misma pone de manifiesto que trata todas las cuestiones planteadas, como, incluso, se deriva del propio contenido del recurso, al impugnar y discutir sus valoraciones y conclusiones.

En la actuación de profesionales de la medicina, la imprudencia debe ser considerada como grave cuando se produce inobservancia de la lex artis y de las precauciones y cautelas más elementales, mostrando ignorancia suma de las reglas fundamentales de la profesión médica, o por conducirse con singulares descuido, abandono o ligereza, impropios de las normas deontológicas que rigen el ejercicio de la profesión médica, mientras que la imprudencia habrá de ser considerada como leve, cuando el facultativo no se ha comportado con exquisito celo, extremando todas y cada una de las precauciones propias del caso, no adoptando las cautelas y prevenciones medias que el caso aconsejaba.

Puesto que en el presente caso, el acto médico esencial, del que se derivó el fatal resultado, fue la colocación por error de la grapa en la arteria mesentérica, creyendo que era una arteria renal accesoria, debe traerse a colación la doctrina del Tribunal Supremo que señala que jugando en la medicina numerosos factores imprevisibles, con la aceptación de indudables riesgos en su ejercicio, se ha de entender en justa valoración, que quedan extramuros de la responsabilidad penal, para no cohibir su ejercicio y su lícita y necesaria expansión, cuantas conductas de sus profesionales se desarrollan dentro de la Lex Artis, o en aquellos principios esenciales, que tienden a su normal desenvolvimiento, llegándose incluso a estimar que las mismas actuaciones, son por lo general atípicas, cuando obedezcan a un error de diagnóstico que resulte dañoso, salvo que por su misma dimensión cualitativa y cuantitativa la equivocación sea inexcusable, debiendo ponderarse con criterio axiológico relativo y de caso concreto, su causa y la medida de su culpa (STS 16-4-70, 26-10-83, 29-3-88 y 12-3-90). Como se deriva de todo lo actuado y expuesto, el error del acusado se debió a las peculiares características de la cirugía laparóscopica, como riesgo inherente a este tipo de intervenciones, sin que haya quedado acreditado que en su actuación haya concurrido infracción de las reglas de la medicina o del deber de cuidado penalmente relevante.

Por todo lo expuesto, estimamos que la sentencia dictada es ajustada a derecho y debe ser confirmada.

Segundo.-Conforme a los artículos 239 y 240 de la L.E.Cr., y por lo que respecta a las costas procesales causadas, procede declarar de oficio las de esta alzada.

VISTOS los artículos mencionados y demás de general y pertinente aplicación


FALLAMOS


 
Que DESESTIMANDO el recurso de apelación interpuesto por Julia, Carlos José, Marí Jose, Esmeralda, Remedios y Carina contra la Sentencia de fecha 23-10-2009 del Juzgado de lo Penal n.º 10 de los de esta ciudad de Barcelona, de que dimana el presente rollo, debemos CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS dicha resolución en su integridad, declarando de oficio las costas procesales causadas en esta alzada.

Notifíquese la presente resolución a las partes, haciéndoles saber que contra la misma no cabe recurso ordinario alguno. Devuélvanse los Autos originales al Juzgado de su procedencia.

Así por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá certificación al rollo de su razón, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Publicación.-La anterior Sentencia ha sido leída y publicada en el mismo día de su fecha por la Ilma Sra. Magistrada Ponente, celebrando audiencia pública, de lo que yo La Secretaria doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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