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Sentencia A.P. Granada 43/2010 de 29 de enero


 RESUMEN:

Delito contra los derechos de los trabajadores: Trabajador que no recibe la formación en prevención de riesgos laborales para los trabajos encomendados de mantenimiento y reparación de una cubierta y fachada de un edificio. Plan de seguridad: No eleboración. El arquitecto, el encargado de obra y el director técnico de la obra modificaron el estudio básico de la obra. Andamios: Carencia de barandilla, no disponiendo de red para las posibles caídas. Responsabilidad civil directa: Entidades aseguradoras. Incapacidad permanente total del trabajador accidentado: Indemnización.

Sección Segunda.

Rollo nº. 307/2.009.

Causa nº. 314/2.008 del

Juzgado de lo Penal núm. Cinco de Granada.

Ponente: Sr. José Juan Sáenz Soubrier.

S E N T E N C I A Nº. 43 /10

dictada por la Sección Segunda de la Ilma. Audiencia Provincial de Granada, en nombre de S. M. el Rey.

Ilmos. Sres.:

Presidente.-

D. José Juan Sáenz Soubrier

Magistrados.-

Dª. María Aurora González Niño

D. Juan Carlos Cuenca Sánchez.

En la ciudad de Granada, a veintinueve de enero de dos mil diez, la Sección Segunda de esta Ilma. Audiencia Provincial,

formada por los Sres. Magistrados al margen relacionados, ha visto en trámite de apelación la causa nº. 314/2.008 del Juzgado de lo Penal núm. Cinco de Granada, sobre vulneración de los derechos de los trabajadores, dimanante del Procedimiento Abreviado nº. 168/2.007 tramitado en su día por el Juzgado de Instrucción núm. Uno de Granada, contra D. Luis Francisco, vecino de Padul (Granada), con domicilio en C7 DIRECCION000, nº. NUM000, apelante, representado por la Procuradora Dª. Encarnación Ceres Hidalgo, bajo la defensa del Letrado D. Francisco Rodríguez Izquierdo; D. Cesar, vecino de Granada, con domicilio en C/ DIRECCION001, nº. NUM001, NUM002., apelante, representado por la Procuradora Dª. Cristina Barcelona Sánchez, bajo la defensa del Letrado D. Juan Barcelona Sánchez, y D. Isidoro, vecino de Granada, con domicilio en C/ DIRECCION002, nº. NUM003 - NUM004, NUM005, apelante, representado por la Procuradora Dª. Josefina López-Marín Pérez, bajo la defensa del Letrado D. José F. Ruiz de Almirón Megías.

Han sido partes, como acusación particular, D. Victorio, vecino de Granada, con domicilio en Plaza DIRECCION003, nº. NUM006, apelado, representado por la Procuradora Dª. Isabel Ferrer Amigó, bajo la defensa del Letrado D. José Martín Olmo; como tercera responsable civil directa la entidad "CATALANA DE OCCIDENTE, S.A. DE SEGUROS Y REASEGUROS", apelante, representada por la Procuradora Dª. María del Carmen Reina Infantes, bajo la defensa del Letrado D. Juan María Mazuelos, y como terceras civiles subsidiarias la entidad "GRANADA VERTICAL, S.L.", apelante, representada por la Procuradora Dª. Encarnación Ceres Hidalgo, bajo la defensa del Letrado D. Francisco Rodríguez Izquierdo, y Dª. Milagrosa, vecina de Granada, con domicilio en C/ DIRECCION004, nº. DIRECCION005, apelada, representada por la Procuradora Dª. Sonia López Merino, bajo la defensa de la Letrada Dª. María del Valle López.

Ha sostenido la acusación pública el Ministerio Fiscal.


I. ANTECEDENTES DE HECHO.


 
PRIMERO.- En el expresado procedimiento recayó sentencia con fecha tres de abril de dos mil nueve, que declara como probados los siguientes hechos:

"Don Victorio trabajaba para la empresa Construcciones Granada Vertical S.L. en la reforma de las cubiertas del edificio sito en DIRECCION004 número NUM005 de Granada no habiendo recibido el trabajador formación para esos trabajos ni en materia de prevención de riesgos laborales. La citada sociedad, de la que es administrador Don Luis Francisco, había sido contratada por Doña Milagrosa para efectuar los trabajos de mantenimiento y reparación de la cubierta y fachada del edificio, haciendo constar expresamente en el contrato celebrado el 30 de junio de 2.004, que la empresa asumiría además de los trabajos, la instalación de red de protección y andamios flotantes y los riesgos laborales y de terceros. La entidad contaba con el correspondiente Plan de Prevención de Riesgos laborales con Mutual Cycipos y Seguro de Accidentes con Catalana de Occidente que cubría los perjuicios sufridos por los propios trabajadores de la empresa.

Las obras tenían la correspondiente licencia municipal obtenida a partir del Proyecto Básico y de ejecución elaborado por el arquitecto Don Cesar con el correspondiente estudio básico de seguridad y salud visado el 31 de julio de 2.002 y complementario de 6 de marzo de 2.003. Cesar era el coordinador de seguridad y salud de la obra y director de la misma.

Nunca se elaboró el correspondiente plan de seguridad ni en la obra se llevaban los correspondientes libros de instrucciones y órdenes. El arquitecto Don Cesar, el encargado de la obra Don Luis Francisco y el arquitecto Isidoro como director técnico de la obra, sin modificar el estudio básico y sin elaborar el plan de seguridad correspondiente, modificaron las previsiones del primero de un andamio fijo en el suelo por uno de anclaje a fachada con pasarela de un metro y barandilla de un metro protegido por red anticaídas y malla de protección contra el polvo y para impedir la caída de materiales y herramientas sustituyéndolo por una mera plataforma sin barandilla ni otros elementos de protección.

Sobre las 12:15 horas del día 25 de agosto de 2.004, cuando Don Victorio se encontraba en el andamio, se presentó el encargado de la pintura para hablar con Luis Francisco y Victorio se dispuso a subir por el tejado para avisarle tropezando y cayendo por encima de la malla instalada no logrando sujetarse a la misma para evitar la caída.

El trabajador no se encontraba atado con el correspondiente cinturón de seguridad y el andamio carecía de barandilla y sólo tenía una cuerda a unos 25 cm. del suelo en la que se ataba la malla para evitar la caída de materiales, no disponiendo de la correspondiente red para las personas. El andamio instalado no disponía de las correspondientes medidas de seguridad previstas en la Ley 31/95 de lo que debían de haberse apercibido el arquitecto director de la obra Don Cesar, el encargado de la misma Don Luis Francisco, administrador único de Granada Vertical y el arquitecto técnico de la obra Don Isidoro pese a que la misma se iba a realizar a más de 6 metros de altura, en concreto en una tercera planta.

Como consecuencia de la caída Victorio sufrió una fractura conminuta en ambos pilones tibiales y fractura de calcáneo derecho, tardando en curar 267 días de los que 235 estuvo impedido para sus ocupaciones habituales, estando 32 días hospitalizado y necesitando asistencia facultativa y tratamiento médico y quirúrgico, restándole como secuelas las siguientes: anquilosis tibio tarsiana derecha que se corresponde con poca movilidad del tobillo derecho que se asimila a anquilosis, material de osteosíntesis, limitación en la movilidad del tobillo izquierdo, flexión plantar y flexión dorsal y cicatrices en miembro inferior derecho de 4, 2.5, 2 y 1 cm. que junto a la marcha deambulante determinan un perjuicio estético ligero.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social declaró la incapacidad permanente total para su profesión habitual de Victorio como consecuencia del accidente de 25 de agosto de 2.004 mediante resolución de 11 de noviembre de 2.005.",

y contiene el siguiente FALLO:

"Que debo condenar y condeno a Don Luis Francisco, Don Isidoro y Don Cesar como autores criminalmente responsables de un delito contra la seguridad en el trabajo, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena a cada uno de ellos de un año de prisión con inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de 8 meses con una cuota diaria de 10 euros, quedando sujetos a una responsabilidad personal subsidiaria de día de privación de libertad por cada dos cuotas no satisfechas y también como autores delito de lesiones por imprudencia, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena a cada uno de ellos de cuatro meses de prisión con inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y condenándole al pago de un tercio de las costas procesales a cada uno de ellos incluidas las de la acusación particular, debiendo indemnizar conjunta y solidariamente a Don Victorio, con la responsabilidad civil subsidiaria de Granada Vertical S.L. y directa de Seguros Catalana de Occidente S.A. de Seguros y Reaseguros, en la suma de 111.524,46 euros, absolviendo a Doña Milagrosa de la responsabilidad civil reclamada. La indemnización se incrementará para Catalana de Occidente en el interés legal incrementado en un 50% desde la fecha del accidente y hasta el 25 de agosto de 2.006 y desde dicha fecha y hasta su completo pago, el interés a partir de dicha fecha no podrá bajar del 20%....".

SEGUNDO.- Interpuesto en legal forma recurso de apelación por la representación procesal D. Luis Francisco y "GRANADA VERTICAL, S.L.", solicitaron dichas partes la revocación de la sentencia recurrida y el dictado de otra absolutoria.

También recurrió en apelación la representación procesal de "SEGUROS CATALANA OCCIDENTE, S.A.", en solicitud de que se la absolviera de la responsabilidad civil impuesta.

De igual modo recurrió en apelación la representación procesal de D. Cesar, solicitando también se le absolviera de toda responsabilidad.

Y también formuló recurso de apelación la representación procesal de D. Isidoro, solicitando de igual modo el dictado de una sentencia absolutoria.

TERCERO.- En el trámite que previene el artículo 790.5 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el Ministerio Fiscal solicitó la confirmación de la sentencia recurrida, la representación procesal de D. Victorio impugnó todos los recursos interpuestos, y la representación procesal de D. Cesar se adhirió al recurso interpuesto por D. Isidoro, y parcialmente al interpuesto por D. Luis Francisco y "GRANADA VERTICAL, S.L.".

CUARTO.- Remitidos los autos a esta Audiencia Provincial, se acordó, dentro de las posibilidades del Tribunal, quedaran para votación y fallo el día veintiséis de enero actual, al no estimarse necesaria la celebración de vista.

QUINTO.- No se acepta íntegramente el relato de hechos probados que la sentencia apelada contiene, sino que se deja redactado así:

"Don Victorio, de 23 años de edad, trabajaba para la empresa Construcciones Granada Vertical S.L. en la reforma de las cubiertas del edificio sito en DIRECCION004 número NUM005 de Granada, sin haber recibido formación específica para esos trabajos, ni tampoco en materia de prevención de riesgos laborales. La citada sociedad, de la que era administrador Don Luis Francisco, había sido contratada por Doña Milagrosa para efectuar los trabajos de mantenimiento y reparación de la cubierta y fachada del edificio, haciendo constar expresamente en el contrato celebrado el 30 de junio de 2.004, que la empresa asumiría además de los trabajos, la instalación de red de protección y andamios flotantes y los riesgos laborales y de terceros. La entidad contaba con el correspondiente Plan de Prevención de Riesgos laborales con Mutual Cyclops y Seguro de Accidentes con Catalana de Occidente que cubría los perjuicios sufridos por los propios trabajadores de la empresa.

Las obras tenían la correspondiente licencia municipal obtenida a partir del Proyecto Básico y de ejecución elaborado por el arquitecto Don Cesar con el correspondiente estudio básico de seguridad y salud visado el 31 de julio de 2.002 y complementario de 6 de marzo de 2.003. Cesar era el responsable de las funciones propias del coordinador de seguridad y salud de la obra, como director técnico de la misma.

Nunca se elaboró el correspondiente plan de seguridad ni en la obra se llevaban los correspondientes libros de instrucciones y órdenes. El arquitecto Don Cesar, el encargado de la obra Don Luis Francisco y el arquitecto Isidoro como director técnico de la obra, modificaron de común acuerdo las previsiones de un andamio fijo en el suelo por uno de anclaje a fachada, si bien se ejecutó una plataforma sin barandillas reglamentarias, abierta por ambos laterales, con una protección hacia el lado de la calle consistente en una barra metálica corrida que hacía las veces de una simple barandilla volada hacia el exterior, a la que se sujetaban una red anticaídas y una malla antipolvo, que envolvían por debajo la citada plataforma hasta sujetarse a la pared de la edificación o a los anclajes de la plataforma misma.

Sobre las 12:15 horas del día 25 de agosto de 2.004, cuando Don Victorio se encontraba en la plataforma, se presentó el encargado de la pintura para hablar con Luis Francisco, por lo que Victorio se dispuso a subir al tejado para avisarle, momento en el que tropezó o se enganchó con algo y se desestabilizó, cayendo sobre la malla, a la que apenas pudo asirse para amortiguar su caída a la calle, de la que distaba la plataforma más de 6 metros.

Como consecuencia de la caída Victorio sufrió una fractura conminuta en ambos pilones tibiales y fractura de calcáneo derecho, tardando en curar 267 días de los que 235 estuvo impedido para sus ocupaciones habituales, estando 32 días hospitalizado y necesitando asistencia facultativa y tratamiento médico y quirúrgico, restándole como secuelas las siguientes: anquilosis tibio tarsiana derecha que se corresponde con poca movilidad del tobillo derecho que se asimila a anquilosis, material de osteosíntesis, limitación en la movilidad del tobillo izquierdo, flexión plantar y flexión dorsal y cicatrices en miembro inferior derecho de 4, 2.5, 2 y 1 cm. que junto a la marcha deambulante determinan un perjuicio estético ligero.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social declaró la incapacidad permanente total para su profesión habitual de Victorio como consecuencia del accidente de 25 de agosto de 2.004 mediante resolución de 11 de noviembre de 2.005."

SEXTO.- Se han observado las prescripciones legales del trámite, y ha sido Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. José Juan Sáenz Soubrier.


II. FUNDAMENTOS DE DERECHO.


 
PRIMERO.- Aun cuando la plataforma desde la que se precipitó el trabajador D. Victorio hubiera presentado desde su instalación las características que muestran las fotografías obrantes a los folios 619 y ss. y 689 y s., ello no haría sino acreditar que la misma no cumplió en ningún momento los requisitos previstos en el Anexo IV, Parte C, apartado 3, del R.D. 1.627/1.997, de 24 de octubre, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, y en el propio estudio básico de seguridad y salud elaborado por el arquitecto superior D. Cesar junto con el proyecto básico y de ejecución de las obras en las que se produjo el accidente laboral de autos (folios 524 y ss.). Como puede fácilmente constatarse, el pasillo de trabajo se hallaba desprovisto de barandilla resistente con reborde de protección, pasamanos y protección intermedia, capaz de impedir el paso o deslizamiento de un trabajador que sufriera un desequilibrio común, y menos aún una indisposición momentánea, un mareo o un desvanecimiento. Los espacios libres a ambos lados del pasillo eran tan holgados y carentes de seguridad que hacían previsible por cualquier observador imparcial el alto riesgo de un accidente ante un simple descuido o un paso en falso de cualquier trabajador que estuviese encaramado en la plataforma (v. folio 690). Se comprende así perfectamente que los agentes de la Policía Local de Granada que acudieron de inmediato al lugar de los hechos obtuvieran la impresión de que "cualquier persona que se asomara se podía caer" (agente NUM007 -folio 825 vto.-), y de que "las medidas de seguridad eran inexistentes" (agente NUM008 -folio 826-). La hipótesis que sostienen los apelantes D. Cesar y D. Isidoro, de que el trabajador cayó pasando por encima de la barra metálica que supuestamente sustentaba la red anticaída y la malla anticascajo es tan absurda como insólita, por cuanto obliga a considerar, cuando menos, la ejecución de una incomprensible pirueta que, por causas totalmente inciertas -y desde luego no por un simple accidente- le habría permitido al trabajador salvar limpiamente la distancia existente entre el tejado y la barra metálica. La hipótesis de dichos recurrentes está tomada, sin duda, de una incorrecta interpretación del testimonio de D. Agustín, quien manifestó haber visto cómo el trabajador, al intentar subir al tejado para avisar al encargado de obra de la presencia del propio testigo, se enganchó con algo y cayó por encima de la red, expresión ésta que debe ser entendida no en el sentido de que el trabajador sobrepasó la red por lo alto, sino en el sentido de se venció sobre ella, que es, por cierto, un hecho claramente acorde con la patente inseguridad de la plataforma. Por lo demás, la idea de que el trabajador cayó por lo alto de la red se vuelve contra quienes la sostienen, pues tal evento no hubiera podido suceder si se hubiera cumplido la previsión que contenía el estudio básico de seguridad y salud, sobre que la barandilla ofreciera protección hasta 70 cm. por encima del nivel del alero del tejado precisamente para evitar todo riesgo de caída. Y por otro lado, la circunstancia de que nadie apreciara después del accidente ninguna rotura o desgarro en la malla o en la red que rodeaban la plataforma, nos permite suponer que ni siquiera habían sido correctamente sujetas a sus puntos de anclaje. Los hechos evidencian, en cualquier caso, una deficiente prevención de los riesgos laborales, en su vertiente de falta de empleo de los medios adecuados, lo cual le es reprochable por igual a los acusados Sres. Cesar, Luis Francisco y Isidoro: el primero, porque en su condición de arquitecto superior, director de la ejecución de la obra y autor del estudio básico de seguridad y salud, ni siquiera comprobó la correcta disposición de la plataforma de trabajo, bien examinando su instalación ("nunca subió a la plataforma", admitió en el acto del juicio), bien estudiándola con detalle desde la vía pública o cualquier otro punto de observación adecuado, de manera que mal pudo verificar el cumplimiento de las previsiones de su estudio básico de seguridad y salud como herramienta adecuada a la correcta aplicación de los métodos de trabajo (cfr. art. 9,e) del R.D. 1.627/1.997), sobre todo considerando que la empresa contratista no había elaborado el preceptivo plan de seguridad y salud (art. 7 del citado R.D.), lo que atribuía a aquel estudio básico una importancia preeminente; el segundo, porque en su condición de encargado de obra y administrador de la sociedad contratista no sólo no veló por la elaboración del mencionado plan de seguridad y salud, sino que tampoco facilitó a los trabajadores a su cargo los medios adecuados a una eficaz prevención de riesgos laborales, permitiendo que los mismos desarrollaran su labor en unas deficientes condiciones de seguridad cuya precariedad quedó de manifiesto con la producción del accidente, que nunca habría tenido lugar si la plataforma de trabajo hubiera dispuesto de las necesarias barandillas de seguridad, y de una red anticaídas convenientemente anclada; y el tercero, porque no vigiló la observancia del estudio básico de seguridad y salud y permaneció impasible ante el patente riesgo que comportaba el trabajo sobre la plataforma tantas veces aludida, incumpliendo así la obligación de "controlar las instalaciones provisionales, los medios auxiliares de la construcción y los sistemas de protección, exigiendo el cumplimiento de las disposiciones vigentes sobre la seguridad en el trabajo" impuesta en el artículo 1.A,3 del Decreto 265/1.971, de 19 de febrero, por el que se regulan las facultades y competencias profesionales de los Arquitectos Técnicos, no derogado por la Ley 12/1.986, de 1 de abril, de atribuciones profesionales de arquitectos técnicos e ingenieros técnicos. En consecuencia, estos tres encausados propiciaron con su común indolencia una flagrante vulneración de las normas de prevención de riesgos laborales aplicables al caso, que determinó una ausencia de facilitación de los medios necesarios para que los trabajadores sobre los que tenían poder de dirección desempeñaran su actividad en las necesarias condiciones de seguridad, con el consiguiente peligro grave para su integridad que de ello se derivó, y que llegó a materializarse de la forma que ya consta. Así pues, perpetraron el delito contra los derechos de los trabajadores tipificado en el artículo 316 del Código Penal, y también, en régimen de concurso ideal (un solo hecho constitutivo de dos infracciones), otro delito de lesiones mediante imprudencia grave tipificado en el artículo 152.1,1º del mismo Código, de modo que dichos encausados vienen correctamente condenados por ambos delitos.

SEGUNDO.- No puede obstar a lo ya dicho que el trabajador lesionado no hiciera uso en el momento de sufrir el accidente de un arnés sujeto a un punto fijo, pues, con independencia de que lo tuviera o no a su disposición (extremo sobre el que no es posible obtener ninguna convicción fiable), no consta que hubiera sido requerido por ninguno de los recurrentes para su uso, ni el estudio básico de seguridad y salud contenía la indicación de que durante la permanencia de los trabajadores en la plataforma fuese obligatorio el empleo de dicho medio de seguridad.

TERCERO.- El apartado de "Coberturas por Responsabilidad Civil Patronal" de la póliza suscrita entre la compañía "Catalana Occidente, S.A. de Seguros y Reaseguros" y la contratista "Granada Vertical, S.L." (pág. 46, folio 151, vto.) contempla como riesgo cubierto "la responsabilidad civil que sea imputada al Asegurado, de acuerdo con la legislación vigente, a causa de reclamaciones por accidentes de trabajo que diesen lugar a daños corporales y que fuesen presentadas por el personal asalariado del Asegurado y/o sus derechohabientes y/o beneficiarios". Así pues, no cabe cuestionar la legitimación del perjudicado para formular frente a dicha aseguradora la pretensión resarcitoria ejercida en la presente causa, ni la obligación contractualmente asumida por "Catalana Occidente, S.A." de hacer frente a la responsabilidad civil impuesta a la mercantil asegurada, dentro de los límites pactados en la referida póliza. Y por lo que se refiere a la cuantificación económica del perjuicio que la sentencia recurrida efectúa, se muestra adecuada a las circunstancias del caso, teniendo en cuenta la naturaleza y entidad de las secuelas resultantes, y la edad y demás circunstancias personales del ofendido, sin que a ello obste la leve divergencia que pueda darse entre la indemnización que la sentencia recurrida otorga y la que cabría obtener de una aplicación estricta del baremo relativo a la responsabilidad civil dimanante de la circulación de vehículos a motor vigente en el momento de los hechos, pues como la propia sentencia advierte, la aplicación que lleva a cabo de dicho baremo lo es a título meramente orientativo.

CUARTO.- No concurriendo especiales razones que aconsejen resolver de otro modo, procederá declarar de oficio las costas causadas en esta segunda instancia.

VISTOS los preceptos citados y demás de aplicación,


F A L L A M O S:


 
Que debemos desestimar, y así lo hacemos, el recurso de apelación interpuesto por las representaciones procesales de D. Luis Francisco y "GRANADA VERTICAL, S.L.", "SEGUROS CATALANA OCCIDENTE, S.A.", D. Cesar y D. Isidoro, contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número Cinco de Granada a que este Rollo se contrae, la cual resolución confirmamos, sin perjuicio de la corrección de los hechos probados que en su lugar ha quedado reseñada, declarando de oficio las costas causadas en esta segunda instancia.

Notifíquese al Ministerio Fiscal y a las partes, y devuélvanse los autos al Juzgado remitente, con certificación de la presente para su cumplimiento.

Así por ésta nuestra sentencia, contra la que no caben otros recursos que los de revisión y anulación, cuando procedan, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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