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Sentencia A.P. Madrid 808/2010, de 20 de julio


 RESUMEN:

Delito contra los derechos de los trabajadores: Responsabilidad de la empresa y de la aseguradora por responsabilidad civil, por inexistencia de medidas de seguridad en la construcción. Andamios: Carencia de barandilla de protección, junto con poca anchura del suelo de apoyo y que no fue supervisado antes de ser utilizado. Homicidio imprudente: Caída en altura.

 

SECCION DÉCIMO SÉPTIMA

Rollo de Apelación nº 89/10 RP

Procedimiento Abreviado 63/2008

Juzgado de lo Penal nº4 de Getafe

SENTENCIA Nº 808/10

ILTMAS. SRAS. MAGISTRADAS

Dña. Manuela Carmena Castrillo

Dña. María Jesús Coronado Buitrago

Dña. Rosa Brobia Varona.

Madrid, veinte de julio de dos mil diez

Vistos por esta Sección de la Audiencia Provincial de Madrid, en grado de apelación, el recurso interpuesto por el

MINISTERIO FISCAL, contra la sentencia dictada con fecha treinta de octubre de dos mil nueve, en procedimiento abreviado

63/08 por el Juzgado de lo Penal nº 4 de los de Getafe; intervino como parte apelada la Procuradora Sra. Rubio Sanz en

representación de Fidel y Ponente la Magistrada Suplente Sra. Rosa Brobia Varona.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
PRIMERO.- Con fecha 30 de octubre de dos mil nueve, se dictó sentencia en procedimiento abreviado nº 63/08, del Juzgado de lo Penal nº 4 de los de Getafe. En dicha resolución se fijaron los siguientes hechos, como probados:

" Primero.- Se estima probado que, Patricio, de 41 años de edad, con categoría de oficial de 3ª, el día 7 de agosto de 2003, era trabajador en plantilla de la empresa Estructuras y Montajes Jucasan, S.L., con una antigüedad en la misma de tres meses; empresa cuyo representante legal a efectos meramente nominales era la acusada Isidora, si bien la misma desconoce todo lo relacionado con la administración de la misma ni tiene función ejecutiva alguna, de lo que se ocupa su marido, el acusado Fidel, quien realmente se ocupa de la empresa y quien la dirige e imparte las órdenes oportunas, tanto a nivel ejecutivo como a pie de obra.

El coacusado, Adrian, también trabajador de la empresa Jucasan S.L., realizaba las funciones de encargado cuando el patrón Fidel no estaba en la obra, siendo que en la obra que en esas fechas se estaba llevando a cabo,, al estar Fidel de manera permanente, Adrian realizaba las labores de un trabajador más, sin capacidad de mando.

Segundo.- En la fecha señalada 7 de agosto de 2003, la empresa Jucasán S.L., estaba construyendo una campana de vapor de escoria negra para Acelaria Redondos Getafe S.L., según contrato de suministro y montaje de fecha 12 de mayo de 2003 firmado por ambas mercantiles y en el que se especifica que el contratista Jucasan nombrarán antes de iniciarse los trabajos un responsable de seguridad con cualificación adecuada, siendo el coordinador de seguridad y salud de la obra el coacusado, Gervasio, el cual no pertenecía a la empresa Jucasan S.L. y fue quien redactó el plan de desarrollo, mientras que el proyecto estaba redactado por un ingeniero superior.

Las obras se estaban realizando en las instalaciones de Aceralia Redondos Getafe S.L., sitas en C/ Carpinteros nº 5 de Getafe y consistían básicamente en el premontaje de una campana de aspiración a instalar para favorecer la salida de humos de escoria en un lateral de la nave de hornos, consistiendo estos trabajos de premontaje en la fabricación de tres módulos metálicos con forma de paralelepípedo rectangular, que superpuestos entre sí constituirían la campana extractora, suponiendo una vez montado en un lateral de la fábrica una altura aproximada de 14 metros. Cada uno de los tres módulos se monta por separado y están constituidos por una estructura metálica de perfiles de acero, forradas por piezas de chapa galvanizada, las cuales se anclan a la estructura mediante remaches a los perfiles horizontales, situados el primero a 0,22 metros del suelo, el segundo a 2,43 metros y el tercero a 4,64 metros del suelo.

Tercero.- A las 20:30 horas de ese día 7 de agosto, Patricio estaba trabajando junto a Severino en el montaje del módulo de remate (último módulo que corona la campana), siendo la altura de este de unos 4,64 metros, su base rectangular 10,90 metros de longitud, y 3,44 metros de anchura, remachando las planchas de acero inoxidable para el recubrimiento. Para realizar este trabajo, estaban utilizando un andamio sobre ruedas que ellos mismos montaron tras hablar con Fidel, que les dio permiso para hacerlo, sin que este llamara al coordinador, ni les dio un cursillo-charla para informarles y adiestrarles en su uso correcto, ni supervisó posteriormente el montaje del mismo. El andamio móvil estaba constituido por una plataforma de trabajo realizada con una chapa metálica de 30 centímetros de anchura apoyada sobre elementos metálicos tubulares; la plataforma de trabajo se encontraba a una altura de 1,25 metros del suelo y Patricio estaba remachando a la altura del segundo de los perfiles horizontales, a unos 2,40 metros del suelo. Por causas no acreditadas, Patricio, que trabajaba sin arnés y sin ponerse el barbuquejo del caso, perdió el equilibrio y se precipitó contra el suelo, golpeándose con la cara y los brazos, sufriendo fractura en el antebrazo derecho, torceduras en ambas muñecas y múltiples fracturas craneales (fractura que afecta al canal carotídeo derecho, clivus y se extiende a la punta del peñasco izquierdo (con aire en el interior) y pared lateral izquierda del seno esfenoidal. Fractura maxilar derecho y pared lateral derecha de la orbita. Ocupación de todos los senos. Importante neumoencéfalo. Trasladado inmediatamente al Hospital Fremap de Majadahonda, por los servicios del SUMMA que acuden a la obra y prestan una primera asistencia, ya en el hospital se le objetiva traumatismo craneoencefálico sin pérdida de conocimiento, traumatismo orbitario derecho, fractura de radio izquierdo cerrada y fractura de radio derecho abierta. Una vez reducidas las fracturas es trasladado al Hospital de Getafe. En su evolución presentó hidrocefalia que requirió drenaje con catéter intraventricular y meningitis por neumococo, iniciándose una tratamiento con cefotaxima. El 15 de agosto de 2003 ingresa en la UCI por dificultad respiratoria y disminución del nivel de conciencia, falleciendo el día 19 de agosto a las 00:9 horas, debido a un fallo multiorgánico debido a un shock séptico causado por el politraumatismo craneoencefálico sufrido por la precipitación.

Al tiempo del accidente la empresa estructuras y Montajes Jucasan S.L., tenía concertada póliza de seguro de responsabilidad civil con la aseguradora Allianz.

Cuarto.- El día del accidente, Gervasio no se encontraba en la obra, a la que acudía 1 o 2 veces por semana, ni está acreditado que conociera la utilización del andamio desde el que se precipitó Patricio. Dicho andamio no cumplía con las medidas establecidas en el plan de acción preventiva (FR -factor de riesgo- 2.13, hoja 17), que establece que las plataformas de trabajo sobre los andamios rodantes tendrán una ancho mínimo de 60 cm., (tres tablones de 20 cm. por 7 cm. de espesor, o bien dos plataformas metálicas de 30 cm., cada una), también carecía de barandilla de protección.

Quinto.- Los perjudicados por estos hechos, han renunciado a la indemnización que pudiera corresponderles en concepto de responsabilidad civil, al haber sido convenientemente indemnizados por la aseguradora correspondiente".

Su parte dispositiva contenía el siguiente fallo:

"Que debo absolver y absuelvo a Adrian, a Isidora y a Gervasio de los delitos contra los derechos de los trabajadores y de Homicidio por imprudencia grave de los que inicialmente venían acusados, declarando de oficio las costas causadas a su instancia.

Que debo condenar y condeno a Fidel ya circunstanciado como autor penal y civilmente responsable de un delito contra los derechos de los trabajadores del art. 316 del Código Penal en concurso ideal con un delito de homicidio por imprudencia leve del art. 621.2 del mismo texto legal en concurso ideal del art. 77.3 Código Penal, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a las penas, de seis meses de prisión, inhabilitación especial del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de seis meses con una cuota diaria de 12 euros, así como a la pena de un mes multa con cuota diaria de 12 euros, en ambos casos, de producirse el impago de las multas impuestas le será de aplicación la responsabilidad personal subsidiaria del art. 53 del Código Penal de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas, así como las costas causadas en este Juicio ".

TERCERO.- Recibidas las actuaciones en esta Audiencia Provincial se formó el correspondiente rollo de apelación, se entendió necesaria la celebración de vista que se celebró 13/07/10, quedando visto el recurso para la deliberación, votación y fallo.


HECHOS PROBADOSSe aceptan y dan por reproducidos íntegramente los que como tales figuran en la sentencia apelada.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
PRIMERO.- Interpone recurso el Ministerio Fiscal alegando que la imprudencia con resultado de muerte por la que ha sido condenado el Sr. Fidel debió ser considerado como grave y ser condenado por el delito de homicidio imprudente del art. 142 del CP y no como mera falta de imprudencia.

Para ello cita la sentencia del TS de 22/12/01 en la que se explica la jurisprudencia que tiene establecido que: "Estructura el delito imprudente sobre dos pilares fundamentales: el psicológico de la previsibilidad, es decir "un deber saber" y el normativo de la reprochabilidad, es decir "un deber evitar" el concreto daño que se origina. Como requisitos configuradotes de las infracciones culposas merecen señalarse: a) una acción u omisión voluntaria, no intencional o maliciosa, que se halle ausente en ella todo dolo directo o eventual; b) factor psicológico o subjetivo, eje o nervio de la conducta imprudente en cuanto propiciador del riesgo, al marginarse la racional presencia de las consecuencias nocivas de la acción u omisión empeñadas, siempre previsibles, prevenibles y evitables; elementos de raigambre anímica no homogeneizable y, por lo mismo, susceptible de apreciarse en una gradación diferenciadora; c) factor normativo o externo, representado por la infracción del deber objetivo de cuidado, definido el mismo no sólo atendiendo a la respuesta exigible a un hombre consciente, de prudencia e inteligencia media, sino, también, a un conjunto de reglas extraídas de la común y diaria experiencia, muchas de ellas cristalizadas y consolidadas a través de normas reglamentarias o de otra índole, aceptadas e impuestas en la vida social y en cuyo escrupuloso atendimiento cifra la comunidad la conjuración del peligro acentuadas por sobrevenencia de circunstancias excepcionales, hallándose en la violación de tales principios o normas socioculturales o leales, la raíz de elemento de antijuridicidad detectable en las conductas culposas o imprudentes, al erigirse aquéllos en reglas rectoras de un sector actuacional; el reproche de culpabilidad pasa por la constatación de que el autor, con su comportamiento peligroso, ha infringido el deber de cuidado requerido, en general, en el tráfico en aras de la evitación del resultado dañoso, mostrándose igualmente inobservante de aquellas previsiones que eran exigibles en atención a sus personales aptitudes. d) originacion de un daño, temido evento mutatorio o alterador de situaciones preexistentes; e) adecuada relación de causalidad entre el proceder descuidado e inobservante, desatador del riesgo, y el damnum o mal sobrevenido, lo que supone la traducción del peligro potencial entrevisto o podido prever en una consecuencialidad real, en un efectivo resultado lesivo; constatación de la relación causal que conecta el efecto criminal con el comportamiento delictivo, juicio a posteriori que permite atribuir el efecto dañoso a la acción humana desplegada por el agente.

En el vigente Código Penal sólo se castigan determinados específicos delitos culposos, a diferencia del derogado atinente al crimen culpa genérico; la punición del delito imprudente cuenta con la realización objetiva del tipo de injusto y la previsión específica por parte de la norma penal de incriminación de la comisión imprudente, sea en forma grave o en forma leve. La gravedad de la infracción de la norma de cuidado es el elemento normativo a que atiende la clasificación legal, debiendo de tenerse en cuenta tanto la peligrosidad de la conducta como la valoración social del riesgo".

Aplicando esta doctrina al supuesto actual entiende el apelante que nos encontramos con la concurrencia de los antedichos requisitos por cuanto se da en el acusado una conducta voluntaria pero no maliciosa, permitiendo que dos trabajadores sin medidas de protección alguna subiesen a un andamio que incumplía flagrantemente las mínimas medidas de seguridad hasta una altura de unos 1,25 metros, desprovistos de toda sujeción y de medidas de seguridad, de suerte que al caer se precipitó resultando fallecido. Se da, dice el apelante, en el presente caso una concreta infracción de un deber de cuidado, al realizarse la elevación de Patricio sin las pertinentes, adecuadas y obligatorias medidas de seguridad y ello fue consentido por el empresario a quien estaba encomendado por las normas de prevención y de riesgos laborales, y por su posición de garantes, adoptar cuantas medidas fueran necesarias para garantizar la total indemnidad de todas y cada una de las personas que trabajaban bajo su mandato y por su cuenta.

Mantiene el apelante que la causación del grave resultado lesivo, fallecimiento de Patricio, directamente derivada de aquella omisión negligente y del previsible resultado, hacen que concurran cuantos presupuestos se exigen para considerar cometido un delito de homicidio imprudente.

Dice el apelante que puede afirmarse la existencia de importantes omisiones, que suponen infracción de esenciales y mínimas normas de prevención de riesgos laborales, y que esas conductas omisivas tienen una directa relación causal con el resultado lesivo sufrido por uno de los trabajadores y también con la puesta en peligro de la vida e integridad física del otro trabajador que prestaba sus servicios.

En consecuencia solicita una sentencia condenatoria para Fidel como autor de un delio de homicidio imprudente del art. 142.2 del CP a las penas solicitadas en su escrito de conclusiones.

SEGUNDO.- El presente recurso de apelación se centra en la determinación de si la imprudencia de la que ha sido autor el Sr. Fidel puede entenderse como grave, o leve como la consideró el juzgador a quo.

El fallecimiento del trabajador, Patricio, se produjo por un fallo multiorgánico debido a un shock séptico debido a un politraumatismo craneoencefálico por precipitación a 2,5 metros (según se expresa en el informe de Autopsia realizada por la Médico Forense Camino, Folio 16).

Hemos contado para conocer como ocurrieron los hechos con el testimonio de un compañero de trabajo, Severino, quien manifestó en instrucción que estaba trabajando con su compañero Patricio remachando y atornillando chapas subidos los dos en un andamio, a una altura del suelo de 1,50 a 1,60 metros, que Patricio estaba subido encima de las pasarelas del andamio a una altura de 1,20 metros del suelo, que en un momento determinado noto que se movía el andamio y miro y vio a Patricio tendido en el suelo, que el andamio no se vino abajo y estaba correctamente instalado, tenía todas las medidas de seguridad, arnés, casco, guantes, etc., que Patricio tenía el arnés puesto, pero no sujeto a un elemento fijo, cuando se callo el casco se soltó; dijo que el andamio era normal que se apoyaba en el suelo y tenía protección de crucetas laterales, y no lleva barandilla, siendo la altura total del andamio de 2,30 metros aproximadamente, dijo que el casco que utilizaban llevaba una rueda en la parte posterior que se aprieta y desaprieta para sujetarlo a la cabeza. Y que cuando entran en la empresa tanto como en Aceralia, les informaron de todas las medidas de seguridad y que si no cumplían alguna, les indicaban que tenían que cumplirlas.

En el acto del juicio oral Severino manifestó que estaba trabajando junto con su compañero accidentado realizando taladros y remaches; que primero lo hicieron con una máquina elevadora, y que los más altos y los del medio los estaban realizando con el andamio porque les resultaba más cómodo que seguir utilizando la escalera, que fue el sistema con el que habían empezado a realizarlos; que los remaches estaban a una altura más o menos de 1,50 m, que había recibido formación en materia de seguridad para esta obra, que desde que lleva en la empresa ha recibido 7 o 8 cursos, ese día tenían arneses, pero a esa altura no era necesario, para montar el andamio se lo dijeron a Fidel y lo montaron.

La inspección de trabajo realizó informe de la obra, informe que fue realizado por el inspector Luis Enrique. Así levantó a la empresa Jucasal acta de infracción, en función de los daños sufridos por el trabajador. La determinación de la altura de la caída la tomó del informe forense, concluyendo que el trabajador cuando sufrió el accidente se encontraba a una altura de 2, 5 metros sobre una plataforma de trabajo de 30 cm de anchura. Dictaminó que la caída al suelo fue posible al carecer la plataforma sobre la que se encontraba de barandillas a 90 cm, de protección intermedia y de rodapiés. (Folio 63).

Así mismo se emitió informe por el Instituto regional de Seguridad y Salud en el trabajo de la Comunidad de Madrid realizado por Adoracion -Técnico en Prevención- Dicho informe en el Análisis de Causas (folio 82). En su informe recogió una serie de circunstancias contrastadas con la empresa a la que pertenecía el trabajador accidentado y que pudieron contribuir a que se produjera el accidente objeto de la investigación: Dictaminó que el medio auxiliar empleado para realizar las operaciones de premontaje del módulo metálico (taladro y remaches) no reunía los requisitos mínimos de seguridad dado que los trabajos se realizaban sobre un andamio cuya plataforma estaba constituida por una única pisa metálica; carecía de elementos de protección colectiva tales como barandilla de seguridad y montaje del andamio fue realizado por trabajadores que no estaban especialmente formados y adiestrados en estas tareas, no existiendo constancia de la formación específica recibida al respecto. Conforme a la Orden 2988/1998 de 30 de junio las plataformas de trabajo de los andamios tubulares deben tener un ancho mínimo de 60 cm. sin solución de continuidad al mismo nivel, teniendo garantizada la resistencia y estabilidad necesarias, en relación con los trabajos a realizar sobre ellas. Las plataformas de trabajo deberán estar protegidas por medio de barandilla metálica de un mínimo de 90 cm de altura, barra intermedia y rodapié de altura mínima de 15 cm en todos los lados de su contorno. Concluyó que en el momento del accidente Patricio estaba subido a un piso metálico de un andamio tubular sobre ruedas a una altura de 1,25 haciendo remaches, (a una altura sobre el suelo de 2,30) sobre una plancha metálica) (Folio 76 y siguientes).

En el acto del juicio oral Luis Enrique (perito) manifestó que hizo la visita el día 22, (el accidente ocurrió el día 7 de ese mes). En cuanto a la altura que aparece en su informe manifestó que se había basado en el informe forense; manifestó que por debajo de 2 m se considera trabajo en altura, que este tipo de andamios no se deben de utilizar en alturas de 2 metros, que se podrían utilizar pero junto con otras medidas de seguridad. Dijo que era un andamio improvisado y que no reunía las medidas de seguridad; que los andamios deben estar homologados y si no hay que utilizar medidas de seguridad individuales; mantuvo que por debajo de 2 metros hay que evaluar los riesgos y condiciones de trabajo y que para ese andamio se deberían haber utilizado medidas adicionales. A preguntas de la defensa, mantuvo que él no paralizo la obra porque no había nadie trabajando cuando realizo la visita, pero que no sabía si estaba acabada la obra o no y que por ello tampoco modifico las medidas de seguridad. Añadió que una persona con 50 horas de formación debería conocer cuales son las medidas adecuadas de seguridad, la ley considera suficiente con la acreditación de esas horas de formación, por último manifestó que él no vio montado el andamio en la obra.

Por su parte la otra perito Adoracion manifestó en el acto del juicio oral que para que se cumpla la normativa de la Orden 2988/1998 el andamio debería tener una plataforma más ancha y una barandilla de seguridad alrededor, con independencia de que la altura sea de menos o más de 2 metros y cualquier otro requisito que venga reflejados en dicha orden. A preguntas de la defensa dijo que la altura de 2,5 metros reflejada en su informe fue la que decidieron con todos los datos que les aportaron las personas con las que se entrevisto durante la visita y las actuaciones inspectoras; dijo que si el plan de seguridad hubiera estado incorrecto o le hubiera faltado algo, lo habría manifestado en su informe.

Fidel manifestó en el acto del juicio oral que él es el empresario de la Empresa Jucasan, que él dirige la empresa, que en el 2003 en la empresa eran 14 o 15 trabajadores, que Adrian hacía de encargado cuando él no está en la obra, en esta obra estaban él y todos los de la empresa, por lo que era él el responsable. Dijo que tenía un curso de 50 horas de prevención de riesgos y que estaba capacitado. Mantuvo que en la zona en la que se estaba trabajando no hacia falta arnés pero lo llevaban, que él explicaba los trabajos que se iban a realizar y en base a eso le hacían el plan de seguridad que lo revisaba después. A preguntas de la defensa manifestó que el plan de seguridad contemplaba los riesgos en altura, que en los trabajos a partir de 2m. había que utilizar arneses de seguridad y si son altos o incómodos, máquinas elevadoras o si es una zona concreta donde no se pueden usar éstas, líneas de vida o andamios homologados y si son grandes una persona cualificada y que todo se montaba según el plan de seguridad. Dijo que el andamio en cuestión se monto un día antes y no era necesario llamar al encargado del plan, dijo que el día del accidente estuvo todo el día en la obra.

Gervasio (encargado de seguridad de la obra) manifestó en el acto del juicio oral que él no elaboro el proyecto, sino el estudio básico; que el proyecto corre a cargo de un ingeniero industrial, que su función era la vigilancia normal, no estar al pie de obra, sino más bien visitar y comprobar algo que no se cumpliera, es decir constatar con ciertas visitas que todos los medios que vienen en el plan se cumplían adecuadamente. Dijo que en esta obra no había ninguna circunstancia distinta a las contempladas en el plan, que se puso antes en contacto con la empresa Jucasan para la entrega del plan; dijo que la mayoría de cosas se realizaban con plataformas, y que para trabajos en altura plataformas de tijera y de calzo que no tenían inconveniente. El tipo de andamio del accidente no estaba previsto. Mantuvo había tres niveles de remaches, bajo, medio y alto, y que para realizar los remaches de arriba no había otra manera que las plataformas del calzo; que de los remaches del medio no sabe si hablaron de algo, pero con una simple escalera valía o una borriqueta, que tenían prohibido utilizar métodos no previstos en la ley. A preguntas de la defensa, dijo que el plan de seguridad sí contenía medidas para prevenir la caída en altura, que en altura los andamios, debían tener plataformas con rodapié, barandillas y que estuvieran bien anclados, también contenían las medidas individuales; las plataformas era el medio auxiliar más utilizado en esta obra. Dijo que en las visitas que él realizó no vio que ninguna norma de seguridad se incumpliera,que él no tuvo conocimiento del montaje del andamio. A preguntas de su señoría manifestó que en el caso de autos el trabajador podía utilizar cualquier medio, porque no estaba considerado trabajos en altura, que el andamio es una plataforma auxiliar y las ruedas tienen calzos. Añadió que acudió al día siguiente del accidente.

En definitiva de todo lo actuado se saca en conclusión que como recogió la sentencia recurrida en los hechos probados, el andamio al que estaba subido el accidentado no cumplía con las medidas establecidas en el plan de acción preventiva (FR - factor de riesgo- 2.13, hoja 17), que establece que las plataformas de trabajo sobre los andamios rodantes tendrán una ancho mínimo de 60 cm., (tres tablones de 20 cm. por 7 cm. de espesor, o bien dos plataformas metálicas de 30 cm., cada una), cuando el suelo donde se movía el trabajador era de 30 cm. y también carecía de barandilla de protección.

Por lo que, aunque la altura a la que estaba subido en el andamio el trabajador, era de entre 1,50 y 2,30 -según los distintos testigos y peritos- y esta altura era baja o media y no sería necesario el arnés, ni la línea de vida, sí que eran exigibles otras medidas de seguridad, como con las barandillas a 90 cm. en el andamio y rodapié, así como que el tablón que hiciera de suelo sobre el que el trabajador estaba apoyado fuera de al menos 60 cm. de ancho, teniendo el que montaron tan solo de 30 cm.

No cabe duda, como explicó el acusado en el acto de la vista de apelación que la altura era pequeña, y que de la misma se podía bajar con un simple salto, y que en aquellos días hizo unas temperaturas muy altas, por lo que el trabador pudo sufrir un mareo y caer del andamio, lo que explicaría el fuerte golpe que recibió en la cabeza desde tan corta altura, pero es precisamente para esas ocasiones, un mareo del trabajador, un traspiés, un desequilibrio etc. para lo que están las medidas de seguridad. De estar instaladas las barandillas a 90 cm. muy posiblemente no hubiera caído del andamio, o de caer el golpe hubiese estado mitigado. De igual manera de tener más superficie de apoyó la inestabilidad hubiera sido menor, con otros resultados menos graves.

Por lo tanto, ha quedado acreditado que la falta de medidas de seguridad que se debieron aplicar en este caso concreto eran necesarias e imprescindibles y el riesgo que se corría sin ellas era conocido. Esas medidas de seguridad debía conocerlas el empresario y jefe de obra, Fidel, ya que como él ha manifestado tenía un curso de evitación de riegos laborales de 50 horas, él era el que supervisaba las medidas de seguridad, él fue a quien consultaron los trabajadores para montar el andamio, andamio que no supervisó antes de ser utilizado, debiendo haberlo hecho, y en el momento de ocurrir el accidente él no estaba presente. Esa falta de medidas le ha valido que el acusado sea considerado autor de un delito contra los trabajadores del art. 316 del CP. Condena que no ha sido recurrida por él.

Ahora bien entendemos que esa misma conducta es constitutiva de un delito de homicidio imprudente del art. 142, al entender que dicha imprudencia debe ser considerada como grave, ya que infringió normas reglamentarias, no comprobó personalmente como había quedado el andamio una vez montado, y no tuvo en cuenta las especiales circunstancias en las que se estaban trabajando -altas temperaturas de aquellos días-. La gravedad de la lesión sufrida estuvo íntimamente relacionada con la falta de la barandilla en el andamio y la poca anchura del suelo de apoyo, pues de otra manera aun resbalando o cayendo el trabajador, puede que no hubiese llegado hasta el suelo, y sin duda el golpe hubiera sido menor.

TERCERO.- Por todo ello debemos estimar el recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Fiscal. Por lo que consideramos que Fidel es autor responsable de un delito de homicidio imprudente del art. 142.1 del CP. en concurso ideal con un delito contra los trabajadores del art. 316 del CP, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal. Entendemos que resulta más favorable al reo penar por separado ambos delitos como establece el artículo 77.2 del CP.

Por ello se condena a Fidel a la pena de 6 meses de prisión y multa de 6 meses a razón de 12 diarios por el delito del art. 316 contra los trabajadores y la pena de 1 año de prisión por el homicidio imprudente del art. 142.1 del CP, más las pena de inhabilitación especial para el sufragio pasivo para el tiempo que dure la condena, más O de las costas del procedimiento.

CUARTO.- Conforme a lo dispuesto en el art. 240-1° de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, procede declarar de oficio las costas procesales causadas en esta alzada.


FALLAMOS


 
Que debemos estimar y estimamos el recurso de apelación interpuesto por el MINISTERIO FISCAL, contra la sentencia de fecha 30 de octubre de 2009, dictada en procedimiento abreviado número 53/05, del Juzgado de lo Penal número 6 de Getafe, resolución que revocamos parcialmente, condenamos a Fidel como autor responsable de un delito de homicidio imprudente del art. 142.1 del CP. en concurso ideal con un delito contra los trabajadores del art. 316 del CP, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal a la pena de 6 meses de prisión y multa de 6 meses a razón de 12 diarios por el delito del art. 316 contra los trabajadores y a la pena de 1 año de prisión por el homicidio imprudente del art. 142.1 del CP, más las pena de inhabilitación especial para el sufragio pasivo para el tiempo que dure la condena, más O de las costas del procedimiento.

Manteniendo invariado el resto del pronunciamiento. Un tercio de las costas se declaran de oficio.

Se declaran de oficio las costas de esta segunda instancia.

Contra esta sentencia no procede recurso alguno, salvo el de revisión, en su caso.

Devuélvanse las actuaciones al Juzgado de su procedencia, con testimonio de esta Sentencia, para su conocimiento y ejecución.

Así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos

PUBLICACION.- Dada, leída y publicada la anterior sentencia por la Ilma. Sra. Magistrada Ponente que la firma, estando celebrando Audiencia Pública en el día tres de septiembre de dos mil diez, de lo que doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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