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Sentencia A.P. Zaragoza 18/2010 de 26 de enero


 RESUMEN:

Delito contra los derechos de los trabajadores: Lesiones graves por imprudencia grave de los responsables de la empresa mercantil de tecnología de bandejas y moldes. No recibimiento de ningún cursillo de seguridad al trabajador, menor de edad, para el manejo de una prensa hidráulica, que carecía de los dispositivos de seguridad adecuados al carecer de pantallas protectoras, y que debido al accidente sufrió la amputación de una mano. La colocación de un pedal en la prensa que anule la botonera constituye una infracción de las normas de prevención de riesgos laborales.

ZARAGOZA

SENTENCIA: 00018/2010

AUDIENCIA PROVINCIAL DE ZARAGOZA

SECCIÓN SEXTA

ROLLO DE APELACIÓN (RP) Nº 112/09

SENTENCIA Nº 18/2010

EN NOMBRE DE S.M. EL REY

ILMOS. SEÑORES:

PRESIDENTE

D. RUBÉN BLASCO OBEDÉ

MAGISTRADOS

D. CARLOS LASALA ALBASINI

D. ALFONSO BALLESTÍN MIGUEL

En la ciudad de Zaragoza, a veintiséis de enero de dos mil diez.

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial, constituida por los Ilmos. Señores que al margen se expresan, ha visto en grado de apelación las Diligencias del Procedimiento Abreviado nº 230/08, procedentes del Juzgado de lo Penal nº 3 de esta ciudad, Rollo nº 112/09, seguido por delito contra los derechos de los trabajadores y por delito de lesiones graves por imprudencia grave, contra Romualdo y Jose Miguel, cuyas circunstancias personales obran ya reseñadas en la sentencia apelada; y contra la Sociedad Mercantil COMETA TECNOLOGÍA DE BANDEJAS Y MOLDES S.L, como responsable civil subsidiaria, hallándose representados por la Procuradora Doña María Teresa García Romero, y defendidos por el Letrado D. Ignacio Burrul Ulecia, en cuya causa es parte acusadora el Ministerio Fiscal, en el ejercicio de la acción pública. Ejercita la acusación particular D. Armando, representado por el Procurador D. Luis Javier Celma Benages y asistido por el Letrado D. Julio Arribas Vidal, siendo ponente en esta apelación el Ilmo. Sr. Magistrado Don CARLOS LASALA ALBASINI, quien expresa razonadamente la sopesada decisión del Tribunal.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
PRIMERO.- En los citados autos recayó sentencia con fecha 11 de marzo del 2009, cuya parte dispositiva es del tenor siguiente: "FALLO: Que debo condenar y condeno a Romualdo y a Jose Miguel, como responsables en concepto de autores de un delito contra los derechos de los trabajadores y un delito de lesiones graves por imprudencia grave, no concurriendo circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a las siguientes penas a cada uno: Por el primer delito Prisión de seis meses con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de seis meses a razón de 8 €, 1440 €, con una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de tres meses. Por el segundo delito prisión de un año con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Pago cada uno de una mitad de las costas públicas y de un tercio de las de la acusación particular, y a que indemnicen conjunta y solidariamente a Armando por las lesiones, secuelas e incapacidad permanente total en la suma de 175.262'78 €, más los intereses legales correspondientes, declarándose la responsabilidad civil subsidiaria de Cometa Tecnología Bandejas y Moldes S.L. Que debo absolver y absuelvo a Lidia de los delitos contra los derechos de los trabajadores y de lesiones graves por imprudencia grave por los que venía siendo acusada, declarándose un tercio de las costas de la acusación particular de oficio".

SEGUNDO.- La sentencia apelada contiene la siguiente relación fáctica: "II. HECHOS PROBADOS: El 18 de diciembre de 2006 Armando, nacido el 10 de enero de 1990, firmó un contrato de trabajo de duración determinada como aprendiz con la empresa Cometa Tecnología Bandejas y Moldes, S.L, con domicilio social en el Km. 8.800 de la carretera de Valencia (Zaragoza). La mencionada empresa es propiedad de los esposos acusados Jose Miguel y Lidia, siendo el encargado de la misma el hijo también acusado Romualdo, siendo esta persona la que de modo habitual distribuye y dirige el trabajo, funciones que realiza en caso de faltar su padre Jose Miguel. La acusada Lidia se limitaba a realizar labores administrativas. En la tarde del día 16 de Enero de 2007 Romualdo mandó a Armando que se pusiera a trabajar en una prensa hidráulica de 150 Tm, marca M. Lechaz-Z. Armando no había recibido ningún cursillo de seguridad ni estaba capacitado para el manejo de la máquina. El empleo en esta prensa a menores de 18 años estaba prohibido conforme con el artículo 1 del Decreto de 26 de julio de 1967. La citada prensa hidráulica no disponía de los dispositivos de seguridad adecuados al carecer de pantallas protectoras que impidieran el acceso a la zona de trabajo de la máquina cuando estuviera en funcionamiento y la botonera de mandos tampoco estaba instalada de forma segura pues siendo obligatorio en este tipo de máquinas el uso de un mecanismo de puesta en marcha de la prensa de doble mando que garantice la utilización simultánea de las dos manos del trabajador para su funcionamiento, con el fin de impedir que pueda introducir el trabajador la mano y antebrazo en la zona de trabajo. La máquina en la que se le ordenó a Armando trabajar permitía accionarla con una mano y que pudiera poner la otra mano en la zona de trabajo. Además, los acusados Romualdo y Jose Miguel con el fin de agilizar el trabajo y aumentar la producción manipularon la prensa sustituyendo el sistema de botones por un pedal que ponía en funcionamiento la maquina, junto a la zona de trabajo, permitiendo así bajar la prensa a la vez que se manipulaba con las manos la chapa en el interior de la maquina siendo conscientes del riesgo que este modo de trabajo suponía para la integridad del trabajador. Sobre las 17'00 horas del citado día 16 de enero del 2007, cuando Armando estaba trabajando en la máquina haciendo uso del pedal, al intentar retirar una chapa de la prensa que se había atascado pisó accidentalmente el pedal, bajando la prensa y atrapando su mano derecha. A consecuencia de este accidente Armando sufrió la amputación traumática de la mano derecha a nivel carpo-metacarpiano. El Médico Forense emitió en fecha 19 de octubre de 2007 su informe de sanidad indicando que precisó tratamiento quirúrgico, farmacológico y rehabilitador, estando 242 días impedido para sus ocupaciones habituales, de los cuales 65 fueron con hospitalización; Quedándole como secuelas la amputación de la mano derecha a nivel carpo-metacarpiano (40 puntos), y perjuicio estético secundario a la amputación (10 puntos). Asimismo ha sido declarado con incapacidad permanente total. Por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Zaragoza se levantó acta de infracciones graves, estando suspendido el procedimiento administrativo sancionador por la existencia de estas diligencias judiciales. Cometa Tecnología Bandejas y Moldes, S.L, tenía contratada con la aseguradora Mapfre Seguros Generales una póliza que garantizaba hasta 26.500 € para caso de invalidez permanente total, siendo Armando en dicha suma resarcido por la aseguradora en marzo de 2008. ".

Hechos probados que como tales se aceptan.

TERCERO.- Contra dicha sentencia interpusieron recurso de apelación por un lado la conjunta la representación procesal de los dos acusados y de la responsable civil subsidiaria, alegando en síntesis los motivos que se dirán y por otro lado la representación procesal de Armando. Admitidos en ambos efectos, se dio traslado a las partes, solicitando el Ministerio Fiscal la confirmación de la sentencia, tras lo cual se elevaron las actuaciones a la Audiencia, formándose rollo, con designación de ponente y señalamiento para votación y fallo el día 22 de diciembre del 2009.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
PRIMERO.- El recurso de apelación interpuesto conjuntamente por la representación procesal de los acusados Jose Miguel, Romualdo y de la responsable civil subsidiaria Cometa Tecnológia de Bandejas y Moldes S.L., esgrime como motivos los siguientes:

1º Error en la valoración de las pruebas por parte de la Juez a quo.

2º Interpretación jurídica errónea en relación con los hechos enjuiciados.

SEGUNDO.- Respecto del primer motivo cabe decir que la señora Juez a quo no erró ni en lo más mínimo en la valoración de las pruebas realizadas a su presencia en el acto del juicio oral de la primera instancia. Es bien cierto que el trabajador lesionado Armando se encontraba trabajando en el momento de sufrir el accidente, en una máquina para cuyo manejo no estaba capacitado. Pero es bien cierto también que Armando manejaba la gran prensa hidráulica de 150 toneladas por orden expresa del acusado Romualdo. De esa orden expresa de Romualdo a D. Armando queda constancia en virtud del testimonio del propio trabajador lesionado Armando y del también trabajador Luciano, trabajador de mayor confianza de la empresa y tio del lesionado Armando. Luciano fue el que al oír la orden que Romualdo daba a su sobrino Armando, le enseñó como se manejaba la gran prensa hidráulica con la que debía trabajar según la orden recibida de Romualdo.

Por otra parte es incierto el alegato de los apelantes de que el acusado Romualdo llegara a Zaragoza desde Madrid el día 16-01-2007 después de haberse producido el accidente que nos ocupa y que por tanto no pudiera dar la orden que se le atribuye al trabajador D. Armando.

Es incierto tal alegato exculpatorio, porque los testimonios de los trabajadores D. Gabriel y D. Lucas, avalan y corroboran los testimonios de los también trabajadores D. Luciano y D. Armando de que el día y hora del accidente que nos ocupa, día 16-01-2007 Romualdo se hallaba en la empresa impartiendo órdenes, poco antes de ocurrir el accidente que nos ocupa.

Por tanto la coartada esgrimida por el acusado Romualdo, quedó totalmente desmontada.

Es más los cuatro testimonios coinciden en que Romualdo y su padre Jose Miguel estuvieron esa tarde del día 16-01-2007 en su empresa Cometa Tecnología Bandejas y Moldes S.L, sita en el kilómetro 8'800 de la Carretera de Valencia (Zaragoza), antes del accidente, yéndose ambos y ocurriendo el accidente después de irse ambos acusados.

Hubo incluso un testigo (Lucas) que recuerda todo con una claridad meridiana porque el día 16-01-2007 era su primer día de trabajo en la empresa antecitada, y por ello recuerda que quien le dio la orden de trabajar fue el acusado Jose Miguel (el padre) y vio que también estaba en la nave el hijo (Romualdo) todo ello antes de ocurrir el accidente que nos ocupa.

De modo y manera que habiéndose acreditado esa orden expresa y directa del acusado Romualdo al trabajador accidentado Armando, queda acreditada la responsabilidad penal de dicho acusado pues a dicha orden expresa y directa de dicho acusado debe sumarse el hecho cierto de que ambos acusados no le habían proporcionado a Armando la realización de ningún cursillo de seguridad sobre el manejo de esa gran prensa hidráulica de 150 toneladas, desde que entró a trabajar en la empresa de ambos acusados el día 18-12-2006.

El accidente ocurrió el día 16-01-2007 por lo que es evidente que entre la firma del contrato de trabajo el 18-12-2006 por parte de Armando y la producción del accidente había transcurrido menos de 1 mes. Pero lo peor de todo, siendo mucho y bastante lo anterior para condenar es que esa gran prensa hidráulica no disponía de los mecanismos de seguridad adecuados para su manejo sin peligro por carecer de pantallas protectoras que impidieran el acceso a la zona de trabajo de dicha máquina cuando estuviera en funcionamiento.

No queda ahí la cosa pues la botonera de mandos tampoco estaba instalada de forma segura pues en este tipo de máquinas se exige reglamentariamente la instalación de dos mandos de botonera uno para cada mano, para que el trabajador no tenga la opción por descuido de meter una de sus manos en la zona de trabajo de dicha prensa hidráulica pues esos dos mandos deben de ser de uso simultáneo y alejados entre si.

De forma que al existir un único mando de botonera en la prensa hidráulica que nos ocupa ello permitía accionar el mando con una mano y meter la otra mano y su antebrazo en la zona de trabajo.

Como colofón final y remate de esas nulas medidas de seguridad los acusados Romualdo y Jose Miguel manipularon la prensa hidráulica de 150 toneladas sustituyendo por su cuenta y riesgo el sistema del mando único de botonera por un simple pedal, junto a la zona de trabajo, que permitía poner en funcionamiento la máquina, permitiendo así bajar la prensa de la misma a la vez que se manipulaba con ambas manos la chapa en el interior de dicha gran prensa hidráulica.

Ambos acusados, ahora apelantes, eran conscientes de los riesgos que esa máquina conllevaba para cualquier trabajador que la manejara, máxime con la sustitución que ambos hicieron del monomando de botonera por un pedal que anulaba tal monomando. Los dos acusados hicieron esa sustitución del monomando de botonera por el pedal con la finalidad de "agilizar el trabajo e incrementar la producción" (Jose Miguel es técnico de máquinas)

TERCERO.- Con todo lo expuesto es evidente que se dan todos los elementos del tipo penal objetivo establecido en los artículos 316 y 318 del Código Penal vigente (delito de peligro) En efecto Jose Miguel era el dueño de la empresa Sociedad mercantil Cometa Tecnología Bandejas y Moldes S.L. con sede social y fiscal en el kilómetro 8'800 de la carretera de Valencia (Zaragoza) y Romualdo era el hijo del dueño y a la vez encargado de la empresa. Era Romualdo el que de modo habitual distribuía y dirigía los trabajos.

Fueron Jose Miguel y Romualdo quienes modificaron la gran prensa hidráulica de 150 toneladas métricas de la marca M. Lecha-Z, sustituyendo el monomando de botonera por un simple pedal. Además ambos acusados infringieron lo dispuesto en el artículo 1, apartado c) del Decreto de 26-07-1957, que prohíbe el empleo en máquinas como la prensa hidráulica a personas menores de 18 años, siendo que Armando tenía sólo 16 años en el momento del accidente que nos ocupa.

A Armando no le habían proporcionado ni ofrecido los acusados cursillo alguno de formación para el manejo de esa gran prensa hidráulica.

Dada la sustitución por los acusados del mando de botonera en un lado de la prensa hidráulica por un simple pedal situado debajo de la misma, ello permitía pisar el pedal y simultáneamente meter las dos manos en la zona de acción de la prensa.

Tal sustitución hecha por los dos acusados, en aras de una mayor rapidez y de una mayor producción constituye la flagrante infracción de las normas administrativas de seguridad e higiene en el trabajo que menciona la señora Juez a quo (artículo 5º del Real Decreto 1215/97 en relación con el artículo 19 de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales.

Es de reseñar lo que manifestaron los testigos D. Luciano y D. Gabriel, consistente en que el acusado Romualdo les pidió a ambos que mintieran diciendo que el lesionado había metido las manos en a zona de acción de la prensa hidráulica mientras su tío Luciano manejaba la botonera del monomando.

CUARTO.- Respecto al pedal introducido en la prensa hidráulica por los dos acusados y por ellos suprimido tras ocurrir el accidente (en menos de 24 horas) cabe decir que su existencia está fuera de toda duda porque de tal existencia dan cumplida cuenta los cuatro testigos de cargo que son el propio lesionado Armando, su tío D. Luciano, D. Gabriel y D. Lucas. Lo dijeron en fase sumarial y lo mantuvieron en el acto del juicio oral los cuatro, por lo que el tema del pedal quedó bien amarrado, pues es nuclear tanto para sostener la existencia del delito contra los derechos de los trabajadores del artículo 316 del Código Penal, como para sostener la existencia del delito de lesiones por imprudencia grave, del artículo 152, 1-2º del expresado Código. La existencia de ese pedal situado debajo, de la máquina es clave para la existencia de los dos delitos antecitados, de tal modo que sin la existencia de ese pedal, no hubiera existido ninguno de los dos delitos, para empezar porque el lamentable accidente que nos ocupa no hubiera ocurrido, ya que tal pedal inutilizaba las medidas de seguridad que llevaba incorporadas de fábrica la prensa hidráulica marca M. Lechia Z. Tal sustitución de la botonera por el pedal fue hecha por los dos acusados bien de forma directa y personal o bien mediante orden a tercero ejecutor. (Jose Miguel es técnico de máquinas). Además había más máquinas con pedal incorporado pues lo dice uno de los testigos e incluso lo reconoció el acusado Romualdo en su declaración sumarial. (folio 91).

La colocación del pedal constituye la infracción de normas de prevención de riesgos laborales, que pone en peligro grave la vida o la integridad física de los trabajadores tal y como define y tipifica el artículo 316 del Código Penal vigente.

Finalmente la colocación del pedal que anulaba las escasas medidas de seguridad que traía ya colocadas de fábrica la mentada prensa hidráulica constituye uno de los elementos clave del delito lesiones a terceros por imprudencia grave tipificada en el artículo 152.1º.2º del Código, por el que ambos acusados vienen justamente condenados en la primera instancia. Tal colocación del pedal, unida a la orden expresa dada por Romualdo a Armando junto con la producción del resultado dan como resultado la comisión por ambos acusados del delito de lesiones a tercero por imprudencia grave.

Por cierto, el acusado Romualdo manifestó en su declaración sumarial (folio 90) que la persona que asignó los puestos de trabajo el día del accidente (16-01-2007) fue su padre Jose Miguel y éste último también en su declaración sumarial dijo que el día del accidente (16-01-2007) el no dio las órdenes de trabajo, sino Luciano, que es quien actuaba como encargado y distribuyó el trabajo. Con estas contradicciones entre los propios acusados se hace evidente la nula credibilidad de sus respectivas declaraciones. La orden expresa de que Armando se pusiera a trabajar en la gran prensa hidráulica de 150 toneladas partió en exclusiva del acusado Romualdo que así se lo comunicó personalmente a Armando, lo cual oyó también su tío Luciano que estaba cerca trabajando en otra máquina.

Es lógico que la orden expresa la diera el acusado Romualdo porque es lo único que explica el por qué un aprendiz de 16 años de edad, como lo era Armando que llevaba sólo 29 días en la empresa, se pusiera a trabajar en la gran prensa hidráulica de 150 toneladas para cuyo manejo carecía totalmente de formación.

Esa orden expresa de Romualdo es lo único que explica la insistente petición hecha expresa y reiteradamente por ese acusado tanto a Armando como a su tío Luciano para que mintieran en sus declaraciones y no dijeran como había sido el accidenta y que dijeran que el que manipulaba la prensa hidráulica era Luciano y que Armando había metido la mano en la prensa mientras la manipulaba ese otro compañero pues si no el encargado Romualdo iba a la cárcel (sic).

En esa petición de que mintiera sobre cómo había sido el accidente coinciden los testigos Luciano, Gabriel y Armando.

También coinciden los cuatro testigos de cargo, que eran los únicos trabajadores de la empresa Cometa Tecnológica de Bandejas y Moldes S.L., en que esa tarde de ese día 16-01-2007 el que dio las órdenes de trabajo fue el encargado Romualdo.

Pero es que hay más, mucho más, pues un testigo llamado Lucas manifestó que ese día 16-01-2007 era su primer día de trabajo, y que ese su primer día de trabajo comenzó por la tarde de ese día 16-01-2007, a las 16.00 horas, porque cuando ocurrió el accidente de Armando, él (Lucas) llevaba trabajando su primera hora en la empresa de los acusados y que la orden de trabajo a él se la dio el jefe (Romualdo).

Lucas añadió otros detalles además de su edad de 16 años, igual a la del accidentado, como que él (Lucas) no recibió ningún curso de seguridad, y que Armando estaba trabajando sólo en la prensa hidráulica y que Armando no ayudaba a nadie ni nadie le ayudaba a él. (sic)

QUINTO.- Las pruebas de cargo contra ambos acusados en el juicio oral de la 1ª Instancia fueron plenas, por lo que el recurso conjunto de ambos acusados y de la responsable civil subsidiaria debe de ser totalmente desestimado y declaradas de oficio las costas de esta alzada.

SEXTO.- El recurso de apelación interpuesto por la representación procesal del perjudicado Armando contra la Sentencia 77/09 de fecha 11-03-2009, dictada por la señora Juez de lo Penal núm. 3 de Zaragoza, en su Procedimiento Abreviado 230/2008, esgrime como motivos para tal recurso de apelación lo s siguientes motivos:

1º Error en la apreciación de las pruebas.

2º Infracción de normas jurídicas.

El apelante Armando está conforme con la condena penal de ambos acusados pero insiste en que la señora Juez a quo erró en la apreciación de las pruebas al no incluir como secuela el trastorno postraumático de personalidad.

Tal trastorno postraumático de personalidad no fue reseñado por el Forense en su informe pericial de alta de fecha 19-10-2007, que obra como folio 103 de la presente causa.

Por otro lado, como muy bien dijo la señora Juez a quo no quedó probado en el acto del juicio oral de la 1ª Instancia tal trastorno postraumático al no concurrir al mismo el Médico Psiquiatra Doctor Donato. Es cierto que el Dr. Aquilino recoge ese trastorno de personalidad en su informe pero sobre los informes del citado Médico Psiquiatra que luego no compareció al acto del juicio oral porque no lo propusieron ni el Fiscal ni la acusación particular de Armando. Falla pues la carga de la prueba por parte de aquellos a quienes incumbía su proposición pues no debe perderse de vista que la pericial Don Aquilino no sirve para acreditar este trastorno psiquiátrico porque Doctor Aquilino no es Médico Psiquiatra sino médico especialista en la valoración del daño corporal, pero no es especialista en psiquiatría para sostener con credibilidad y validez tal trastorno psiquiátrico en Armando. Es más, Don Aquilino no estudió a Armando desde el punto de vista psiquiátrico, pues eso supondría meterse en un campo ajeno a su especialidad, y en su informe obrante a los folios 224 a 229 "refiere que tal trastorno psiquiátrico tiene una sintomatología clara y evidente demostrada por el psicólogo que lo valoró" (sic).

En definitiva, Don Aquilino ni es especialista el Psiquiatra ni exploró ni constató personalmente esa secuela psiquiátrica en Armando.

Por todo lo cual, cabe concluir que la señora Juez a quo no erró ni lo más mínimo en la apreciación de las pruebas ante ella practicadas en el acto del juicio oral, por tanto el primer motivo debe de ser totalmente desestimado.

SEPTIMO.- Respecto del segundo motivo cabe decir que la señora Juez a quo no infringió el Baremo del Seguro obligatorio de Responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor, que aplicó por analogía. La señora Juez a quo aplicó el Baremo del año 2007, que estaba vigente en la fecha del informe de alta médica forense (19-10-2007).

La aplicación del Baremo vigente en la fecha del alta Médico-Forense es la solución adoptada por el Pleno de la Sala 1ª del Tribunal Supremo en Sentencia de 17-04-2007.

OCTAVO.- En cuanto a la infracción de normas jurídicas por parte de la señora Juez a quo por inaplicación de los intereses por mora establecidos en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro de 1980, cabe decir que la señora Juez a quo no infringió tal artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro de 1980, directamente relacionado con la Disposición Adicional de la Ley sobre responsabilidad civil y Seguro en la circulación de Vehículos a Motor (según redacción dada por la Ley 30/1995 de 8 de noviembre).

En efecto, ni los dos acusados ni su empresa Cometa Tecnología de Bandejas y Moldes S.L son aseguradoras por lo que no se da entre ese artículo 20 y el supuesto planteado la eadem ratio decidendi o identidad de razón a que se refiere el artículo 4º del vigente Código Civil.

NOVENO.- Es pues correcta la cantidad de 14.234 euros señalada por la señora Juez a quo por días de hospitalización y por días impeditivos más el 10% en concepto de factor de corrección.

Respecto de las secuelas (50 puntos) fue correcto multiplicar los 50 puntos x 1.906'24 € = 95.312 € + 10% de factor de corrección = 104.843'20 €.

Fue correcto otorgarle al lesionado 82.685'58 € por su incapacidad permanente total (cantidad máxima por ese concepto secuelar).

En total 201.762'78 € de donde hay que restar los 26.500 € entregados por Mapfre como aseguradora de la mercantil Cometa Tecnología de Bandejas y Moldes S.L. = 175.262'78 €. Lo que deben pagar pues los dos acusados y subsidiariamente la expresada sociedad mercantil son los 175.262'78 € fijados por la Juez a quo.

VISTOS los preceptos legales citados y demás de pertinente aplicación del Código Penal y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal:


FALLAMOS


 
DESESTIMAMOS los recursos de apelación formulados por un lado por la conjunta representación procesal de Romualdo, de Jose Miguel y de la mercantil Cometa Tecnología de Bandejas y Moldes S.L, y por otro lado, por la representación procesal del acusador particular D. Armando, ambos recursos contra la sentencia n º 77/2009, dictada por el Juzgado de lo Penal nº 3 de esta ciudad de Zaragoza, en el Procedimiento Abreviado nº 230/2008 de dicho Juzgado nº 3 de lo Penal, por lo que confirmamos íntegramente tal sentencia dictada con fecha 11 de marzo del 2009 por la Ilma. Sra. Magistrado-Juez de lo Penal núm. 3 de esta capital.

En cuanto a las costas de estas dos alzadas, se declaran de oficio.

Devuélvanse las actuaciones de primera instancia al Juzgado de procedencia con certificación de esta resolución para su ejecución y cumplimiento, debiendo acusar recibo.

Así, por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá certificación para el Rollo, juzgando en última instancia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN.- Leída y publicada ha sido la anterior sentencia por el Ilmo. Sr. Magistrado ponente, celebrando la Sala audiencia pública, en el mismo día de su pronunciamiento. Doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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