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Sentencia A.P. Barcelona de 26 de marzo de 2010


 RESUMEN:

Amenazas, injurias y calumnias. Valoración de la prueba. Principio de inmediación. Delito de coacciones: Se produce cuando el sujeto activo impide a otro hacer lo que la ley no prohibe o le compele a efectuar lo que no quiere. Necesidad de conducta violenta. Falta de entidad de la conducta. Desestimación de la apelación.

SENTENCIA

En la ciudad de Barcelona, a 26 de marzo de 2010

VISTO ante esta Sección, el rollo de apelación n.º 196/09 formado para sustanciar el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal n.º 23 de los de Barcelona en el Procedimiento Abreviado n.º 600/08 de los de dicho órgano Jurisdiccional, seguido por un DELITO DE AMENAZAS, UN DELITO DE INJURIAS, UN DELITO DE CALUMNIAS Y UN DELITO DE COACCIONES, siendo parte apelante la acusación particular Carlos María y parte apelada los acusados, actuando como Magistrada Ponente la Ilma. Sra. D.ª Mercedes Armas Galve, quien expresa el parecer del Tribunal.


ANTECEDENTES DE HECHO.


 
Primero.-Por el Juzgado de lo Penal indicado en el encabezamiento y con fecha 9 de julio de 2009 se ha dictado Sentencia en cuya parte dispositiva textualmente se dice: "FALLO: QUE DEBO ABSOLVER Y ABSUELVO a Josefina Y Macarena de los delitos de que venían acusados por la presente causa, corriendo de oficio las costas del juicio."

Segundo.-Notificada dicha resolución a todas las partes interesadas, contra la misma se interpuso recurso de apelación por la representación procesal de la acusación particular, en cuyo escrito, tras expresar los fundamentos del recurso que tuvo por pertinentes, interesó la revocación de la sentencia recurrida, con el dictado de sentencia condenatoria en los términos interesados en su escrito.

Tercero.-Admitido a trámite dicho recurso, se dio traslado de él al resto de las partes personadas, para que en el término legal formularan las alegaciones que tuvieren por conveniente a sus respectivos derechos, con el resultado que es de ver en autos. Evacuado dicho trámite se remitieron las actuaciones a esta Sección Octava de la Audiencia de Barcelona, para su Fallo.

Cuarto.-Recibidos los autos y registrados en esta Sección y sin celebrarse vista pública al no solicitarse ni estimarse necesaria, quedaron los mismos para Sentencia.


HECHOS PROBADOS

Único.-Se aceptan los de la sentencia de instancia.


FUNDAMENTOS DE DERECHO.


 
Primero.-Se admiten los de la sentencia apelada.

Segundo.-Combate el recurrente la sentencia dictada en autos al considerar que las pruebas sustanciadas en el plenario tienen la suficiente entidad como para permitir el dictado de fallo condenatorio, que es el que aquí se interesa.

Las alegaciones que se contienen en el recurso son razonables, pero se inscriben dentro de la lógica y legítima voluntad del apelante de conseguir una condena para los acusados, de modo que, fuera de ese círculo, su valoración, a la luz del conjunto de pruebas sustanciadas y de los razonamientos contenidos en la sentencia que se impugna, pierde validez.

No puede dejar de recordarse que es limitada la posibilidad revocatoria de las Audiencias en orden a la valoración de la prueba que ha sido practicada en primera instancia, pues el Juez que la ha percibido goza del privilegio de la inmediación, por lo que sólo en los casos en los que sus razonamientos devengan ilógicos, absurdos o manifiestamente erróneos, cabrá revocar su decisión; la cuestión se hace especialmente delicada en el caso de pruebas personales, en las que la directa percepción de su desarrollo por el Juez de instancia deviene fundamental.

Los hechos objeto de enjuiciamiento se enmarcan en dos momentos distintos: lo ocurrido los días 19 y 26 de marzo de 2005, y las pintadas realizadas en el portal del bloque de viviendas del denunciante, en noviembre de ese mismo año.

Se da por acreditado en la sentencia que esos dos días de marzo los dos acusados acudieron a las dos discotecas en las que trabajaba, a esas horas, el Sr. Carlos María, porque así se desprende de la declaración testifical; lo que no se considera probado es que su intención al presentarse en los establecimientos tuviera carácter intimidante o amenazante, y los razonamientos que lo explican se ofrecen adecuados: en una de las ocasiones los testigos afirman que Macarena se asustó ante la presencia de Carlos María y, en la otra, que iba vestida de especial forma, como para evitar ser reconocida. El delito de coacciones del artículo 172 C.P. se produce cuando el sujeto activo impida a otro hacer lo que la ley no prohibe o le compela a efectuar lo que no quiere, exigiéndose una conducta violenta (vis física o vis compulsiva) que en modo alguno se desprende de la conducta denunciada. Y es que no puede servir de fundamento para la estimación del tipo el hecho de que el Sr. Carlos María haya sido denunciado por agresión sexual por la acusada Macarena y que de ello se colija, a entender del recurrente, la clara voluntad de ésta en encontrarse con su ex pareja en las discotecas a las que acudió, porque dicho razonamiento, en primer lugar, aleja de los hechos al otro acusado, Josefina, y porque, en segundo lugar, se parte de conjeturas que no pasan de ser deducciones, carentes de suficiente entidad para el dictado de una condena. A partir de aquí, nada cabe alegar sobre los extremos que se consideran probados por el apelante en su escrito: que el Sr. Carlos María se hubiera encontrado unos días antes con un conocido común de Macarena, Denis, del que nada se sabe y que no ha sido llamado a declarar en autos,

que ese tal Denis hubiera puesto en antecedentes a los acusados sobre los lugares de trabajo del Sr. Carlos María; que no se trata de lugares situados en las zona de ocio que frecuenta la acusada; de que al producirse los hechos en fin de semana, era obvio que los acusados sabían que iba a encontrar al denunciante; que era práctica habitual de la Sra. Macarena seguir a sus ex parejas; que entre los acusados también ha habido conflicto, resultando el Sr. Josefina denunciado por Macarena...... Son circunstancias que, en primer lugar, no se han probado y que, en segundo lugar, pueden abundar en la tesis condenatoria del apelante, pero no constituyen indicios de suficiente entidad, hilazón y conexión con los hechos que aquí nos traen, y no pueden servir de fundamento condenatorio.

Por lo que hace a las pintadas descubiertas el 5 de diciembre, de nuevo las alegaciones del recurrente se fundamentan en circunstancias que carecen de entidad probatoria suficiente, además de que algunas de ellas no han sido acreditadas. En primer lugar, no se entiende del todo el nexo que se alega existe entre la inminente ratificación del Sr. Carlos María en la denuncia que había presentado contra la Sra. Macarena, y la voluntad de ésta de evitarlo -según el apelante- porque su contenido pudiera ser ofensivo (expresiones insultantes) o morboso, pero difícilmente amenazador en el sentido que se apunta de advertir de las consecuencias de esa ratificación; y es que tampoco se ha acreditado que la acusada tuviera conocimiento de cuándo el Sr. Carlos María iba a ratificar su denuncia, porque las explicaciones que se contienen en el recurso (una conversación telefónica mantenida con una amiga común) deviene un endeble punto de partida, como también lo es el hecho de que no fuera la primera vez que la Sra. Macarena realizaba pintadas a una ex pareja (se asevera por el apelante, pero nada se ha demostrado al respecto), además de que dicha circunstancia, de ser cierta, nada aporta a los concretos hechos de la presente causa. Tampoco resulta aceptable para fundamentar una condena penal, concluir que los elementos apuntados reducen los posibles responsables a la sola persona de la acusada, porque en modo alguno se trata de condenar "por eliminación", sino por convicción de la responsabilidad del autor en los hechos que se le imputan.

Todo lo anterior lleva, pues, a la confirmación de la sentencia recurrida, por sus oportunos fundamentos.

Segundo.-Se declaran de oficio las costas causadas en esta instancia.

VISTOS los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación, en virtud de las atribuciones que nos confiere la Constitución Española,


FALLAMOS


 
Que debemos DESESTIMAR Y DESESTIMAMOS el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de la acusación particular Carlos María contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal n.º 23 de Barcelona, con fecha 9 de julio de 2009, en sus autos de Procedimiento Abreviado num. 600/08 y, en su consecuencia, CONFIRMAMOS íntegramente aquella Sentencia declarando de oficio el pago de las costas procesales causadas en esta segunda instancia.

Notifíquese a las partes la presente sentencia, haciéndoles saber que contra la misma no cabe interponer recurso ordinario alguno. Líbrese testimonio de esta sentencia y remítase juntamente con los autos principales al Juzgado de su procedencia para que se lleve a efecto lo acordado.

Así por esta nuestra Sentencia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Publicación.-Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia por la Sra. Magistrada Ponente, celebrando Audiencia Pública, de lo que yo el Secretario Judicial doy fe.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
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